Lista negra, una mentira más

Con una madre trabajando en el sector, la vida me ha ubicado siempre entre médicos y enfermeras. De hecho los primeros juguetes que recuerdo haber gozado fueron un estetoscopio viejo y unas jeringuillas con las que estaba segura infundía el pánico entre los demás niños del barrio.

Aunque los años pasaron y no me decidí por este campo para mi vida profesional, siempre queda la admiración, el cariño y el respeto por quienes como se dice “se quemaron las pestañas estudiando” para ser guardianes de la vida.

Es por ello que hoy no puedo más que encontrar ilógica la posición del gobierno norteamericano al incluir a Cuba en su lista negra de países que  hacen lo insuficiente para combatir la trata de personas, poniendo como excusas la “coerción” y las “malas condiciones de vida” con que cuentan nuestros galenos en las misiones solidarias que cumplen en otras naciones.

Cual rabieta infantil de forma “casual”, estados con diferentes culturas y problemáticas pero con un punto en común, negarse a asumir posturas sumisas ante Estados Unidos, terminan haciendo parte de esta infame lista donde convergen también Venezuela, Rusia, Irán y Corea del Norte.

Hasta risorio pudiera parecer el asunto si no atacara de forma directa uno de los pilares sobre los que se erige nuestro sistema revolucionario, el altruismo.

Ante un archipiélago pequeño que dio el paso al frente cuando muchos temían y combatió los virus del ébola y el cólera con profesionales de probada calidad, ante hombres y mujeres que nunca dudaron en subirse en canoas y montar a caballo, que tocaron con sus manos el polvo de África y brindaron su apoyo tras desastres naturales en América Latina; ante ellos el poderío dominante e intransigente pretende arrojar su manto de deshonor.

Tal parece que las mentes ¿pensantes? tras esta idea no se han detenido a indagar la realidad. Si lo hubiesen hecho se darían cuenta de que Cuba tiene una política de tolerancia cero frente a la trata de personas y que como expresara el Canciller cubano Bruno Rodríguez, los resultados de hoy están asociados a nuestros logros sociales y de seguridad ciudadana e igualdad de oportunidades.

Una vez más la necesidad de asfixiar a una Cuba soberana es el motor impulsor de la nueva calumnia, pues la inclusión en la “lista negra” puede llevar a la imposición de sanciones como la congelación de la ayuda no humanitaria y no comercial para los países sancionados o la negativa a que reciban préstamos de instituciones multilaterales, si así lo decide Donald Trump.

Se le olvida al presidente norteamericano que su país no tiene la autoridad moral para demeritar al nuestro cuando su industria armamentista tiene mayor prioridad que el sistema de salud.

Los médicos cubanos, orgullosos de la labor que cumplen en los rincones más apartados de Cuba y el mundo lo hacen por el compromiso con las personas, por la humanidad y nobleza de una profesión que no distingue raza, edad o poder económico.

Si la idea es presentarlos como esclavos, los señores de Washington tienen ante sí una ardua tarea. La voluntad de los hombres de bien que se han formado bajo esta Revolución es más fuerte que cualquier patraña y mientras a 90 millas hablan, la realidad es que lejos de disminuir la colaboración con países necesitados de asistencia médica, las cifras alcanzan los 30 000 trabajadores de la Salud que laboran en 67 países.

Informe de Cuba sobre la prevención y enfrentamiento a la trata de personas y la protección a las víctimas (2017- mayo 2018)

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Foto: Archivo
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Isla de la Juventud Opinion
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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