Lili y su tarea de amor

Lidianne imparte Educación Cívica en séptimo grado. Foto: Yoandris Delgado Matos

Lili, como la conocen, a sus 21 años y cuando restan todavía dos para graduarse como Licenciada en Derecho, cumple desde septiembre de 2019 una tarea muy importante, que realiza con y por amor.

“Me incorporé en el tercer año de la carrera. Hicieron la convocatoria en la facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas, a la cual pertenezco, y acepté porque me gustó la idea de aportar de esa manera y emplear el tiempo libre en algo útil”.

Se trata de la tarea Educando por Amor, un hermoso y gran aporte de los jóvenes universitarios a la educación ante el déficit docente, en especial en el nivel de Secundaria Básica. Por ello Lidianne Leiva Reyes, como se nombra esta muchacha, no titubeó al ofrecer su disposición.

“Al hacerme el contrato en la Dirección Municipal de Educación me preguntaron si estaba de acuerdo con ofrecer clases a dos grados y dije que sí. En ese momento les impartí la asignatura de Educación Cívica a octavo y noveno grados; ahora en el nuevo período lectivo se las doy a séptimo y noveno, en la escuela Fructuoso Rodríguez”.

Mas, Lili no fue la única en escoger ese camino, durante una conversación por Messenger, una novedosa vía de intercambio por las redes sociales para evitar contactos físicos en tiempos de covid-19, reveló: “Al principio éramos un grupo significativo, al cabo de los meses algunos lo dejaron y otros seguimos…”

Lili accedió a la entrevista a través de Messenger.

Cierto es el complejo contexto impuesto por el nuevo coronavirus; en circunstancias en las cuales cada quien vela por la seguridad y salud suyas y de los demás, aceptar encomiendas como esta es también una decisión de valientes.

“Fue una elección propia, recibí mucho apoyo, sobre todo de los metodólogos de Educación y profesores de las asignaturas, recuerdo el asesoramiento de Moraima, Yanet y Marlén”.

No obstante, dar clases no es cosa fácil. “La primera vez en el aula –dice Lili y con puntos suspensivos hace una pausa y responde– todo tranquilo, los muchachos se portaron bien ese día, ya después nos fuimos conociendo y todo fluyó.

Hoy Lili valora más la ardua labor de los maestros. Foto: Yoandris Delgado Matos

“Es más sencillo cuando estás sentado en el pupitre, no es lo mismo estar frente a ellos. Hoy valoro mucho más la labor de los maestros, pues se basa en el amor y la dedicación para poder en cada jornada llegarles a los estudiantes y trasmitirles los conocimientos”.

Lidianne puede llevar sus estudios y la docencia, la cual contribuye a fomentar su espíritu laboral y saciar algunas necesidades económicas, pues, además del estipendio concedido por la Universidad a sus educandos, recibe remuneración por esta esmerada labor.

Lili integra el grupo de 39 universitarios que recientemente en la casa de altos estudios Jesús Montané Oropesa fue abanderado para llevar a cabo la misión en diferentes centros y contribuir a suplir el déficit de 178 docentes en el sector educacional en la Isla.

“Espero estarlo haciendo bien, porque así me he sentido. La verdad
–confiesa Lili y vuelve a hacer una pausa– de niña decía que iba a ser maestra. Ahora me siento realizada doble, estoy haciendo lo que me gustaba cuando pequeña y lo que me gusta en estos momentos, mi carrera”.

Educación Isla de la Juventud
Casandra Almira Maqueira
Casandra Almira Maqueira

Licenciada en Estudios Socioculturales en la Universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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