Las nuevas armas de los cubanos

 

Expresión de novedad, flexibilización, dinamismo y modificación de todo lo que en las actuales circunstancias requiere ser cambiado devienen las leyes aprobadas por la Asamblea Nacional del Poder Popular hace apenas unas semanas.

Los pasos dados, además de complementar la Constitución proclamada en abril pasado luego de un inédito referendo popular en que fue respaldada por la mayoría de los cubanos, nos arman de herramientas jurídicas imprescindibles para hacer frente a la avalancha imperialista por borrarnos de la faz de la tierra.

Al referirse a Ley de Símbolos Nacionales, el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel, significó que esta no solo “actualiza toda la normativa legal vigente sobre la materia, puntualiza y da mayor precisión a sus contenidos”, sino que “flexibiliza el uso de los símbolos nacionales, dentro de un estado de orden y respeto a la legislación, y promueve un mayor empleo de esos emblemas como expresión de los sentimientos patrios y de veneración a lo que representan…”.

Encarnan, ciertamente, nuestra larga historia de lucha por la libertad y soberanía de la Patria, blanco de una guerra simbólica empleando todas las plataformas colonizadoras para destruir nuestra identidad.

La otra de las tres leyes, la Electoral, tendrá gran alcance para la nación y a la vez que preserva una de las singularidades del sistema comicial cubano: la nominación directa de los candidatos a delegados a la asamblea municipal del Poder Popular, contempla la organización y el funcionamiento de los órganos del Estado, la rendición de cuenta y revocación de las autoridades, además, mantiene el papel de las comisiones de candidatura.

Preserva el derecho del pueblo a elegir a sus representantes e incluye modificaciones como en el número de miembros del Consejo de Estado
–se reducen de 31 a 21 personas– y la creación del Consejo Electoral Nacional.

La normativa incorpora que en el acto de constitución del Parlamento, el presidente de la República toma posesión de su cargo y actúa conforme a lo que disponga el órgano legislativo, y reconoce dos sufragios periódicos: los municipales, para los delegados a las asambleas del Poder Popular, sus presidentes y vicepresidentes; y los nacionales.

No menos importante es la Ley de Pesca, que por primera vez se aprueba, eleva a rango legislativo la actividad pesquera,incluye actores económicos surgidos en el proceso de actualización del modelo cubano y reconoce las formas no estatales como sujetos de aplicación: el ejercicio por cuenta propia, que incorpora la nueva categoría de pesca no estatal tanto acuícola como de plataforma, y los protege al establecerles un régimen de seguridad social.

También instrumenta nuevos mecanismos para las relaciones entre las entidades estatales y los pescadores privados.

Esta norma, atemperada a los principios de la Tarea Vida, va encaminada a impulsar el desarrollo económico y ordena los recursos pesqueros a partir de la necesidad urgente de protegerlos, conservarlos y manejarlos adecuadamente, en función de aprovechar de forma racional los recursos hidrobiológicos en las aguas marítimas, fluviales y lacustres de la nación.

Será una valiosa contribución a la soberanía alimentaria de la nación, que hoy se defiende en todos los terrenos, no únicamente en la economía, ahora con medidas por más eficiencia en lo jurídico y cultural para reafirmar nuestros valores y conquistas junto a la bandera de la estrella solitaria, el escudo de la palma real y el himno de Bayamo.

Isla de la Juventud
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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