Las mismas calles…

Foto: Archivo del autor

Las mismas calles que este primero de enero disfrutaron de la música popular y bailaron Casino en Nueva Gerona, hace 62 años también estuvieron muy agitadas, solo que de modo muy distinto.

En movilización popular sin precedente los revolucionarios pineros asumieron aquel primer día de 1959 el control político y militar y convirtieron a la segunda ínsula del archipiélago cubano el primer territorio libre, fuera de la ciudad de Santiago de Cuba y de algunas localidades ocupadas por el Ejército Rebelde.

El Presidio Modelo constituyó el eje alrededor del cual se desenvolvieron los acontecimientos en la entonces Isla de Pinos, y desde dentro y fuera de Presidio se forzó la liberación de los revolucionarios encarcelados, como resultado de la gran unidad lograda por las milicias, tanto de las organizadas desde la cárcel por el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, como de las nucleadas a raíz de la victoria por diversos sectores del pueblo.

Aquí también desde los primeros momentos se enfrentaron maniobras encaminadas a sabotear la Revolución, entre ellas la fraguada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) del gobierno de Estados Unidos alrededor de Ramón Barquín, coronel del régimen batistiano, encarcelado en presidio, una vez fracasado todo lo previsto por la figura de Cantillo, así como también acciones diversionistas, como la fuga de presos comunes aquel día primero, normalizada en horas.

Ante la ausencia aquí del Ejército Rebelde los presos políticos devinieron sostén, junto al resto del pueblo, de las fuerzas encargadas de asegurar el triunfo y los trascendentales cambios.

Armando Hart Dávalos, de la dirección del Movimiento 26 de Julio, en su testimonio Mis últimos días de la cárcel y los primeros del triunfo, narra: “Dentro de la cárcel poseíamos clandestinamente un radio en la galera, que custodiaba el compañero Casto Amador. Transcurrían las semanas finales de diciembre de 1958. Pasamos la noche del 24 escuchando las noticias acerca de los avances de las tropas rebeldes, y conocimos de las fuerzas que al mando de Almeida se acercaban a Santiago, de la marcha de Camilo y el Che hacia el centro de la Isla, y de la toma de distintos pueblos en esa región.

“A propósito de la invasión a Occidente, Barquín dijo: ‘No es posible que esto sea así, porque militarmente ello no es factible’, y un compañero le respondió: ‘Coronel, lo hicieron porque no sabían que era imposible’. El ambiente general de la galera era de ascenso revolucionario.

“… En las primeras horas de la madrugada del histórico Primero de Enero –prosigue Hart– recibimos el ¡Notición! por el radio que tenía Casto Amador. Todos nos empezamos a preparar para salir, pero los guardias no lo permitían. Allí nos mantuvieron hasta las dos o las tres de la tarde, cuando se apareció un grupo de oficiales para buscar a Barquín y a los presos militares. Querían utilizar esta última carta contra el movimiento popular.

“Los oficiales llegados de La Habana pretendían que los civiles nos quedáramos presos… Barquín asumió similar posición.

“Borbonet, Fernández –capitán José Ramón Fernández–, otros militares y la Dirección del Movimiento 26 de Julio, les planteamos que tal cosa era inaceptable. Fui a discutir con Barquín y le exigí la liberación de todos los presos políticos”.

Así las pretensiones de dejar recluidos a los revolucionarios fueron frustradas por la unidad con que se actuó.

Se designó a Jesús Montané para la dirección civil de Isla de Pinos y el día dos tomó posesión como alcalde en el portal del Ayuntamiento. Ese día, como relata Hart: “Viajamos en un avión, cargado de hombres y armas hacia el aeropuerto de Columbia, hoy Ciudad Libertad”.

Era otro de los tempranos aportes a la Revolución triunfante por parte de los pineros, que, además, fueron capaces de preservar la victoria y cumplir de forma muy rápida el Programa del Moncada expuesto por Fidel en el juicio tras las acciones del 26 de julio de 1953.

 

Historia Isla de la Juventud Opinión
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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