Las frutas en la sostenibilidad alimentaria

Las frutas se comen crudas, por lo cual su aprovechamiento es de forma integral. Tienen gran contenido en vitaminas, minerales, oligoelementos y nutrientes como los bioflavonoides, por lo cual ayudan a regular nuestro sistema inmunitario. Sus propiedades desintoxicantes estimulan la función hepático-renal y ayudan a mejorar la pereza intestinal gracias a su contenido en fibras, por ello no deben faltar en nuestra dieta diaria.

Sin embargo, hoy por hoy, constituyen casi una rareza en la mesa de cualquier pinero. ¿Motivo? Hemos descuidado la plantación de frutales, no le dimos la debida prioridad. No los hemos visto, en los últimos tiempos, como parte de la necesaria estrategia para la sostenibilidad alimentaria, donde debe estar involucrada toda la población –como lo hicimos antes– cuando las distintas organizaciones políticas y de masa, incluso los estudiantes en sus escuelas, aportaban lo suyo y dondequiera proliferaba un vivero.

De aquellas campañas masivas por el incremento de los frutales, libradas hace más de 30 años, quedan sobrevivientes todavía dando cosecha como los marañones que sombrean las cercas a la entrada del poblado Julio Antonio Mella: Mella Vaquero.

Discretamente producimos mango, piña, guayaba, melón y alguna otra, con menor presencia.

Sin embargo, la Empresa Agroindustrial Comandante Jesús Montané Oropesa tiene instalada una nueva planta, de procedencia italiana, muy moderna, que demanda un volumen muchísimo mayor de frutales para ser explotada a plena capacidad.

Dicha coyuntura solo se resuelve intensificando las plantaciones, tanto en áreas como en variedad, y escalonándolas por etapas de siembra como para tener siempre varias de ellas en producción al mismo tiempo y en cada estación del año. Felizmente tenemos la sapiencia a mano: un equipo de trabajo, el Grupo de Difusión Tecnológica, subordinado al Instituto de Investigación en Fruticultura Tropical, que tiene entre sus tareas hacer proyectos y prestar servicios de capacitación o asesoría a programas de frutales en la Isla de la Juventud.

La mayor parte de los frutales comienzan su primera cosecha alrededor de los cuatro o cinco años, es cierto, pero esto se puede adelantar con el injerto; lo cual, unido a las especies de ciclo corto, diversifican el panorama y lo acerca a la mesa o a la industria.

Por otra parte, tenemos cientos de kilómetros de potreros cercados que no producen ni sombra para los animales, pero en tierra fértil, y significan muchas hectáreas aprovechables. Sería, como lo fueron hace 30 años, una buena vía para recomenzar aquella experiencia y sumarla a las áreas en explotación de frutales y las nuevas que se deben incrementar. Ahora mismo cualquier fruta resulta tan cara como cualquier producto deficitario, y es algo que entre todos podemos abaratar.

Isla de la Juventud Opinión

2 Replies to “Las frutas en la sostenibilidad alimentaria

  1. Estoy muy de acuerdo con usted con tanta tierra q hay en la isla sin cultivar, es q la gente no tiene ganas de trabajar en el campo .pues si no siembra no van a poder consumir Las frutas y verduras por q solas no van a nacer

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