Las células pineras del 26 de Julio

Hoy el museo testimonia importantes momentos del Movimiento 26 de Julio. Foto: Archivo

Cuando las circunstancias requirieron de un sí, no faltó el suyo, como un rayo de luz, con su carisma y serenidad admirables.

Magalis, la menor de los hermanos, de la familia Montané Oropesa, era la ideal para ser la coordinadora de la primera célula del Movimiento Revolucionario 26 de Julio (MR-26-7) organizada en entonces Isla de Pinos.

Al regresar la heroína del MoncadaMelba Hernández del Rey al suelo pinero, cuatro meses después de la salida de los jóvenes de la Generación del Centenario de la prisión fecunda, lo hizo por la necesidad y orientación de Fidel de extender el MR-26-7, que dirigía a lo largo y ancho de Cuba.

Ese 15 de septiembre de 1955, Melba Hernández al constituir la primeracélula en Nueva Gerona, –en la propia casa donde funcionó el Comité Familiar Proamnistía de los Presos Políticos– mencionó como cualidades de la muchacha su “capacidad para unir y captar con autoridad y disciplina”,a quienes quisieran luchar por la Patria.

La captación de nuevos miembros, atender a los revolucionarios que quedaban en prisión y asegurar su traslado cuando quedaran libres, junto a la divulgación de los principales objetivos del Movimiento y los objetivos de lucha contenidos en el alegato de autodefensa de Fidel (La Historia me absolverá) figuraron entre las misiones a priorizar.

También conformaron la dirección de la primera y mayor de las células –formada por obreros, profesionales y empleados–, el médico cirujano Juan Manuel Páez Inchausti(vicecoordinador), el doctor Roberto Más Martínez(Propaganda), Rafael Cepero Muñoz (jefe de Acción y Sabotaje) y Mariano Rives Pantoja (Financiero).

La segunda célula,con menos integrantes en su mayor parte campesinos, se fundó entre el 27 y 28 de diciembre del mismo año bajo la orientación de René Orestes Reiné, en la finca Santa Ana, con la finalidad de recaudar fondos para la causa, la distribución de la prensa clandestina, el traslado de mercancías destinadas a los presos políticos y ampliar la membresía.

Destacaron las acciones del Movimientoen el ultramarino territorio el boicot a la celebración, en el año 1958, de las tradicionales fiestas del 13 de marzo, como tributo al primer aniversario del asesinato de los jóvenes atacantes del Palacio Presidencial y Radio Reloj; la exhibición de la bandera del MR-26-7, a manera de propaganda, en el hotel Isla de Pinos, en una tienda de una calle céntrica de la ciudad y en la  loma la Vigía, unido a la venta de bonos para recaudar fondos.

Como parte de la labor proselitista consiguen incorporar a Guillermo Sardiñas Menéndez, párroco de Nueva Gerona,quien desarrolló al unísono de su ministerio religioso vínculos con el MR-26-7, por intermedio de Magalis Montané y Roberto Más.

Él efectuó diversas actividades en favor de los presos políticos y entregó dinero para el sostén de ellos y la compra de medicina. El 26 de junio de 1957 salió de Isla de Pinos para incorporarse a la guerrilla en la Sierra Maestra, donde alcanzó los grados de Comandante y desempeñó el cargo de capellán del Ejército Rebelde.

Otras incorporaciones a la guerrilla en la Sierra fueron las del médico cirujano Juan Manuel Páez, el nueve de agosto de 1958 y la de Magalis y Sonia Torres junto a Melba, a mediados del mismo año.

La dos células fundadas en Isla de Pinos permitieron la participación en la lucha insurreccional y la creación de condiciones para influir en la población,en medio del panorama surgido con la instauración de la Zona Franca, verdadero negocio de la dictadura de Batista con la mafia yanqui,y la ausencia de un movimiento político, que representara a los obreros ante la amenaza del despido y el desalojo.

De hecho esas agrupaciones constituyeron importantes núcleos que dieron continuidad a la lucha reiniciada con el asalto al Moncada y a las líneas trazadas por el joven líder para la nueva etapa que se abría tras la excarcelación de la vanguardia revolucionaria.

Foto: Archivo
Isla de la Juventud La isla en 26
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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