La víctima olvidada

DiegoPor Diego Rodríguez Molina

Las Naciones Unidas concede cada vez mayor importancia a garantizar que la actuación sobre el medio ambiente sea parte de la prevención de conflictos, para el mantenimiento y consolidación de la paz.

El Secretario General de ONU, Ban Ki-Moon, llamó hoy en un mensaje por el Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados: “Reafirmemos en este Día Internacional nuestro compromiso con la gestión sostenible y la salvaguardia de recursos minerales vitales en tiempos de guerra y paz”

DiegoPor Diego Rodríguez Molina

Las Naciones Unidas concede cada vez mayor importancia a garantizar que la actuación sobre el medio ambiente sea parte de la prevención de conflictos, para el mantenimiento y consolidación de la paz.

Pero la reflexión adquiere más relieve este 6 de noviembre proclamado por la AGNU en noviembre de 2001 como Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados.

Esto se hace atendiendo a que siempre se ha contado a las víctimas de guerra en términos de soldados y civiles muertos y heridos, ciudades y medios de vida destruidos, pero el medio ambiente con frecuencia ha sido la víctima olvidada, aun cuando el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señala que en los últimos 60 años al menos el 40% de los conflictos internos han tenido alguna relación con la explotación de los recursos naturales.

Unos 18 conflictos violentos se han visto alimentados desde 1990 por la explotación de recursos naturales como la madera, los minerales, el petróleo y el gas. Ello se debe en ocasiones a daños ambientales y a la marginación de poblaciones locales que no llegan a beneficiarse económicamente de la explotación de los recursos naturales, pero con mayor frecuencia lo provoca la avaricia.

En un mensaje emitido este martes por la fecha, el Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki-Moon, subraya desde el inicio:

“La guerra y los conflictos armados destrozan el tejido del desarrollo sostenible. Propagan la pobreza, lastran las oportunidades y socavan los derechos humanos fundamentales. Ningún país afectado por conflictos ha logrado todavía uno solo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Dirigiendo la vista más allá del plazo de 2015 para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, debemos reconocer que la paz y la seguridad constituyen una «cuarta dimensión» crucial del desarrollo sostenible.

“También tenemos que reconocer –prosigue– que la paz duradera y el desarrollo después de los conflictos dependen de la protección ambiental y la buena gobernanza de los recursos naturales. No puede haber paz si la base de recursos de la que depende la gente para su sustento y sus ingresos queda dañada o destruida, o si su explotación ilegal financia o provoca conflictos”.

En Afganistán algunos expresan el temor de que los depósitos minerales recién descubiertos –cuyo valor se estima en 1 billón de dólares– puedan perpetuar el conflicto civil.

De eso también alerta el referido mensaje del Secretario General, quien precisa que en la zona oriental de la República Democrática del Congo, las ricas reservas de estaño, tantalio, tungsteno y oro, que podrían utilizarse para mejorar el nivel de vida de millones de personas, se destinan a financiar grupos armados y prolongar la violencia.

En África se está diezmando la población de elefantes a causa del comercio mundial ilícito de marfil, que a su vez está financiando a grupos armados, redes de delincuencia y otras fuerzas desestabilizadoras.

Como enfatiza Ban Ki-Moon en su texto: “Reafirmemos en este Día Internacional nuestro compromiso con la gestión sostenible y la salvaguardia de recursos minerales vitales en tiempos de guerra y paz. “Hagamos más por prevenir los conflictos por los recursos naturales y maximizar los beneficios derivados de estos recursos para mantener y consolidar la paz. Debe impedirse que la maldición de los recursos siga socavando la seguridad de Estados frágiles y asolados por los conflictos y los fundamentos del desarrollo sostenible”.

 

 

 

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