La uva, ¿fruto prohibido?

Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

Tenemos la uva como una fruta exótica, difícil de lograr, más bien de importación, cuando no debiera ser así.  Esta restricción mental viene desde la llegada de los europeos: los exploradores del primer momento descubrieron enseguida que aquí proliferaba una especie de uva silvestre, de fruto pequeño y ácido, pero abundante en parición.

Noticia alarmante y suficiente; de inmediato los grandes fabricantes de vinos interpusieron dinero e influencias hasta lograr la prohibición real para que este cultivo no se permitiera jamás en el Nuevo Mundo.

La vid crece satisfactoriamente en varios tipos de suelos, si cuentan con buen drenaje. En los arenosos, de poca fertilidad, requiere la incorporación de materia orgánica. Un PH entre seis y siete resulta óptimo para esta siembra.

A partir del 2001 se introdujeron en Cuba nuevas especies para vinificación y de mesa injertadas sobre patrones rústicos. Entre aquellas varias de abolengo y renombre internacional como la Cabernet, tinta, o las Moscatel y Chardonnay, blancas.

La vid se propaga con facilidad a través de semillas, y también mediante estacas, injertos o por acodos. Cuando la propagación se hace por estacas –lo aconsejable–, estas se cortan con cinco nudos o yemas; dos deben quedar enterradas en el momento del sembrado.

Es conveniente la de madera blanda, enraíza con más facilidad y rapidez si tiene suficiente humedad durante las horas de mayor calor. Importa, además, colocarle un tutor hasta que la planta sobrepase el medio metro de altura.

Las uvas son ricas en vitamina C, la cual ayuda a aumentar la inmunidad. Tienen propiedades antinflamatorias y antioxidantes encargadas de crear un escudo protector contra enfermedades.

En nuestra Isla existen especies que por lo general se siembran en patios, azoteas y pequeñas áreas. Como medio habitual se recurre al emparrado, consiste en formar una malla horizontal de alambre, a dos metros de altura, con hileras de postes como sostén.

Quien disponga de una parcela y la dedique a este cultivo, con especies de calidad, se estará asegurando un mercado prometedor y sin competencia. Prometo facilitarle los detalles técnicos y fitosanitarios que me resultan imposibles en este corto espacio.

La vid puede plantarse todo el año, siempre y cuando tenga el riego conveniente. Su poda se realiza después de la cosecha; esta, si la reproducción fue por estacas, está a mano en un par de años. En ese momento aconsejamos cortar los racimos con tijera para evitar el desgarramiento.

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