ATARDECER DE JUVENTUD

La tecnofobia en la tercera edad

Ana no se atreve a tocar una computadora ni otro dispositivo electrónico. En su tiempo solo existían máquinas de escribir y jamás utilizó ninguna de estas. Hoy esta mujer de 62 años está rodeada de celulares, laptops, tablets PC  y demás medios de su tipo. Confiesa no saber usarlos, aunque sus nietos siempre han estado dispuestos a enseñarla. Teme aprender porque una vez aceptó la ayuda, terminó bloqueando la computadora y puso a todos a correr detrás de un técnico para arreglarla.

Esta es una situación común en los hogares cubanos. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación, conocidas como Tic, se han instalado en nuestra sociedad y para quienes no son “nativos digitales” (personas nacidas en una sociedad digitalizada), generan miedos o crean diferencias generacionales.

Es sorprendente ver cómo un niño es capaz de manipular estos equipos perfectamente con solo observar a otros; sin embargo, para los adultos mayores se ha vuelto una fobia andar con ellos.

A este miedo se le conoce como “tecnofobia”, más frecuente en los ancianos enfrentados por primera vez a esos avances.

En los primeros estudios realizados acerca de dicho padecimiento se supuso su relación con la edad, pero en realidad es una forma de manifestar los conflictos internos, generados por algún tipo de pavor o angustia. También está relacionado con la falta de experiencia o déficit formativo hacia las nuevas condiciones de vida creadas por la tecnología y puede presentarse tanto en jóvenes como en adultos.

Entonces, ¿cuáles son las razones de la tecnofobia?

Según Yeisa Sarduy Herrera, Máster en desarrollo social del programa Flacso-Cuba y socióloga del instituto de investigación cultural Juan Marinello, en La Habana, el no poder interactuar con un dispositivo electrónico depende en gran medida de la situación económica de la persona, la falta de conocimiento sobre la practicidad, las utilidades de dichos aparatos y la idea preconcebida de ser demasiado complicado trabajar con ellos.

El uso de las Tic tiene sus ventajas y desventajas cuando se abusa de ellas, tal vez esto influye en el miedo a poseerlas. En ocasiones los móviles, equipos más usados por los tecnófilos o adictos a la tecnología, determinan el estatus social de cada persona y la imagen de una ante otra. Además, trae consigo reconocimiento, exclusión, autoexclusión y desigualdades entre grupos generacionales.

Cuando los adultos mayores, a veces conocidos como “excluidos digitales” o “adoptantes tardíos”, en la era digital, se involucran con lo moderno, se rejuvenecen ante la vista de quienes asumen actitudes “viejistas” (discriminatorias) y son tratados como iguales por el mero hecho de estar a la altura de su tiempo.

¿Por qué no pocos longevos son indiferentes a Internet? Adaptarse a lo nuevo resulta difícil; más aún para los mayores, quienes prefieren sus costumbres: escuchar música del ayer por la radio, leer y no acudir a las redes sociales virtuales.

A pesar de ser portadores de sabiduría, con la presencia de la nueva tecnología los niños prefieren jugar con un tablet a escuchar los cuentos del abuelo/a, sin percatarse de que el uso excesivo de dispositivos electrónicos enferma.

¿Qué ventajas tienen las Tic para los ancianos? Les permiten integrarse a la sociedad, mejorar su calidad de vida, ofrecen nuevas oportunidades informativas, comunicativas y recreativas, desarrollan habilidades, mantener relaciones con familiares, amigos, así como acceder a varios servicios, permanecer activos y aprender más.

“La tecnofobia puede ser el temor al cambio, a lo nuevo o a conocer algo más. Ciertamente los de la tercera edad hemos llegado tarde al mundo digitalizado y es muy difícil sacarnos de nuestra zona de confort, pero no está de más actualizarnos, aprender, enfrentar y asumir los retos, pues un adulto mayor tiene capacidad para esto y mucho más”, reflexiona el Doctor en Ciencias Sicológicas José Francisco Sardiñas Montañez.

(*) Estudiante de Periodismo

Ciencia y Tecnología Isla de la Juventud

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