La Tarea Ordenamiento es necesaria y el Gobierno ha actuado escuchando el pueblo

Han transcurrido dos meses del inicio de la Tarea Ordenamiento en Cuba. Si bien es muy poco el tiempo —como opinan expertos— para pedirle frutos a un proceso que viene a resolver complejas distorsiones de la economía, en medio de un escenario de crisis, la importancia de desarrollarlo ha sido innegable. Lo ha dicho el Gobierno y también académicos, especialistas, empresarios y la reciente encuesta* de Cubadebate: el 72% de los participantes consideraron esta medida “necesaria para la economía del país”. 

Una característica que resaltaron los votantes (94%) es el modo en que esta Tarea se implementa, sin rigideces. La voluntad de los decisores de corregir los problemas identificados, tomando en cuenta la opinión del pueblo, se ha materializado más de una vez. “Se ha seguido planteamiento a planteamiento, discusión a discusión, y se han ido rectificando cuestiones que no nos salieron bien”, reconoció el presidente cubano en la última reunión del Consejo de Ministros.

Temas que tienen que ver con la tríada salarios, precios y calidad concentraron las mayores insatisfacciones expresadas en números y opiniones en Cubadebate. Estos asuntos, “que requirieron soluciones inmediatas para evitar desviaciones de los efectos esperados con el ordenamiento”, fueron enumerados en ese encuentro de los máximos representantes del Gobierno.

  • Precios excesivos, tanto estatales como no estatales.
  • Insuficiencias de la economía, que condujeron a elevar precios para paliarlas.
  • Falta de correspondencia entre la calidad y los nuevos precios.
  • Insatisfacción con los salarios o ingresos, así como con las formas de pago.
  • Malestar por la poca información y el bajo número inicial de entidades que aceptaban el CUC en sus transacciones.

Más allá de los fallos asociados a problemas de comunicación, demora, burocracia y otros inconvenientes citados por el presidente Díaz-Canel, la Tarea Ordenamiento hay que mirarla desde sus múltiples repercusiones y complejidades, sin exigirle que venza, en apenas 63 días, deudas de la economía, ni resuelva las urgencias de ofertas presentes desde años anteriores.

Salario, precios y calidad

Una de las medidas como parte del ordenamiento monetario fue la reforma salarial. El objetivo anhelado es que el incremento de los salarios permita mejorar el poder adquisitivo de la poblaciónPero se advirtió, antes del “día cero”, que la unificación monetaria y cambiaria no era la “varita mágica”. Aunque parezca reiterativo hay que decir que el aumento de la producción es determinante.

Y no se puede obviar el contexto. El producto interno bruto de Cuba lleva dos años consecutivos con números negativos. Múltiples son las causas, hay ineficiencias internas pero el peso del bloqueo ha sido asfixiante. Más de 240 medidas impuso la administración de Trump contra la Isla, convirtiendo 2020 en “el peor año de la historia” con costos superiores para el país a los 5 mil millones de dólares. ¿Qué economía puede crecer —o al menos funcionar de manera natural— con esas serias restricciones?

Para complicar la situación económica del país —agravada desde 2019 con el obstáculo a la compra de combustibles, la persecución de los barcos que atracaban en puertos cubanos, la suspensión de cruceros y otras modalides de viajes de estadounidenses a Cuba—, se sumó en marzo del pasado año la pandemia, “un desafío inédito”. El cierre de fronteras y la contracción económica universal se hizo sentir en la Isla. Y no es un tema resuelto, cuando un nuevo rebrote ha golpeado a la mayoría de los países en este inicio del 2021.

El turismo, una de las principales fuentes de ingresos del país, dejó de reportar dividendos. De los casi cinco millones de visitantes internacionales previstos en 2020, apenas vino un millón. Este año, hasta ahora, el panorama es similar. 
Cuba solo recibió el pasado año el 55% de la divisa planificada y se ejecutó el 60% de las importaciones.

A la par, hubo una sensible disminución de la actividad productiva y de servicios, tanto en el sector estatal como en el no estatal.

En medio de esta contingencia sanitaria, los gastos de salud previstos en el plan aumentaron. El presupuesto del Estado destinó en 2020 más de 1 300 000 000 de pesos solo para enfrentar la COVID-19. Como es de suponer, en el actual año estas cifras también serán elevadas.

De ahí que hacer una reforma salarial, con limitaciones de recursos, impide ver sus bondades a plenitud. “Estamos conscientes de que la reforma de salarios no se resolvió en el punto de partida”, dijo en la Mesa Redonda Marino Murillo, jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos.

En un primer momento se pensó en 160 000 millones de pesos para tratar de resolver un poco más las incongruencias que tenía el salario, pero el análisis de la circunstancia y de los equilibrios macroeconómicos, hizo que se redujera ese número a 139 000 millones.

Pero es un asunto que tampoco está cerrado. Como advirtió la ministra de Trabajo y Seguridad Social, “la próxima reforma será en la medida en que la economía crezca”. Mientras, ya se han resuelto inconformidades en determinados sectores, priorizando en la escala salarial a los profesionales y los que tienen las mayores responsabilidades. 

Sin embargo, el dilema —según reafirman los comentarios en Cubadebate— no solo está en la llamada “pirámide salarial”, sino en los precios. Tanto en establecimientos estatales como no estatales han aparecido en tablillas números sin tener en cuenta los costos. Y como la decisión del Gobierno fue clara: no permitir precios abusivos y especulativos, se aprobó una norma jurídica para sancionar a los incumplidores. En controlar su aplicación está el reto.

Por otra parte, para algunos el problema a la hora de adquirir productos y servicios no ha estado en el salario en sí, sino en la imposibilidad de acceso. Entre coleros y escasez la situación se vuelve complicada. Una realidad que venía desde antes del “día cero”, porque con bloqueo, Trump, pandemia, fronteras cerradas y caída del comercio internacional, la caída sustancial de las ofertas en los mercados era prácticamente inevitable. El Gobierno ha priorizado, en la escasez, los suministros vitales como pollo, productos de aseo e higiene.

En medio de este panorama el presupuesto del Estado ha mantenido los subsidios a productos y servicios altamente sensibles para la población. Para ello se destinaron 26 263 millones de pesos que cubren, por ejemplo, los productos alimenticios de entregas específicas a los niños, dietas a embarazadas, la canastilla y el subsidio parcial al servicio de energía eléctrica. A su vez, la Asistencia Social mantiene la protección a los vulnerables.

Si bien no son suficientes para un mes, los productos que se distribuyen mediante la libreta de abastecimiento tienen un precio promedio de 180 pesos por persona, monto muy inferior al salario mínimo del país. 

Lo cierto es que la escasez de ofertas y las limitaciones de recursos financieros para importar, sacaron a flote la sabida necesidad de aumentar las producciones locales, en particular la de alimentos, y reafirmaron entonces las prioridades definidas en la estrategia socioeconómica del país. Y aquí volvía la Tarea Ordenamiento a plantearse inaplazable, porque solo esta puede eliminar las distorsiones en el sector agropecuario —como en los demás— para su despegue.

La decisión de “corregir lo que deba y pueda ser corregido” se vio también en los precios. Por ejemplo, en las tarifas de la electricidad, transporte obrero, limpieza de fosas, comedores obreros y medicamentos.

Otro tema polémico tiene que ver con la falta de correspondencia entre la calidad y los nuevos precios. Deuda de la economía que el ordenamiento monetario hizo más evidente. Asunto que compete a todos, en cada sector y en cada territorio.

En la encuesta también preguntamos, ¿dónde cambia el CUC? La vía más usada, según las respuestas, son los bancos. Y es que las principales cadenas de tiendas eligieron inicialmente determinadas entidades para seguir operando en CUC, mientras otras empresas que ofrecen bienes y servicios demandados no concibieron en sus establecimientos recibir la extinta moneda. 

Muestra de las continuas adecuaciones al proceso para perfeccionarlo, el Gobierno cubano decidió que nuevas entidades de la cadena de tiendas Caracol, de la empresa extrahotelera Palmares, de la Agencia de promociones artísticas y literarias (Artex) y de la Empresa de Grabaciones y Ediciones musicales (Egrem), permitieran la venta en CUC, teniendo en cuenta que hay un plazo de 180 días para “limpiar las billeteras”.

En la reciente reunión del Consejo de Ministros se supo que “la eliminación del CUC va a un ritmo por encima de lo previsto”. Hasta la fecha se ha recogido el 57% de esa moneda en manos de la población.

Redimensionar el trabajo

Foto: MTSS/Twitter.

La mayoría de los encuestados (79%) dijeron que, en medio del ordenamiento monetario, han mantenido su puesto laboral. Sin ver este dato como definitorio, sí hace recordar aquellas declaraciones de Murillo en las que aclaró que “la solución no es el desempleo”, como tampoco, por ejemplo, “financiar de por vida empresas ineficientes”.

Más de 52 790 personas han encontrado empleo desde enero pasado. El 62% se ubica en el sector estatal; y de estos, el 72% se ha incorporado al sistema empresarial. Un efecto esperado tras el incremento del salario que trajo consigo la llamada Tarea Ordenamiento.

En Cuba urge que todo el que esté en condiciones de trabajar, lo haga. Por un lado, está la fuerte tensión que impone de por sí la dinámica demográfica, que se traduce en menos manos para producir, y por otro la necesidad de sacar la economía de sus bajos crecimientos. Que más cubanos se sumen al empleo es entonces una buena noticia, pero siempre que se vele porque las plantillas no se inflen en detrimento de la eficiencia.

Entramos en el tercer mes de la Tarea Ordenamiento. Día a día el Gobierno analiza su implantación con los oídos pegados en la tierra. La opinión y participación popular ha sido decisiva para que este proceso clave para la economía nacional tenga el éxito concebido.

*Esta encuesta, usada por Cubadebate como herramienta periodística, cerró tras dos días de su publicación, tiempo previsto para recopilar las respuestas y opiniones.
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