La superpotencia golpeada

Llegaban los norteamericanos como cualquier turista, ciudadanos corrientes con un puesto de trabajo quizás en una oficina de la Florida que les permitía solicitar un dinero al banco: venir al hotel Colony y pasarla a lo grande en su exclusiva zona de buceo durante… un fin de semana. El préstamo no les daba para más.

Yo era entonces Guía de Turismo Internacional y en el roce con ellos aprendí que desde niños crecen con el complejo de cowboys, pistoleros del Oeste o Halcones del Espacio. ¿Y los demás ciudadanos de este amplio mundo?, como si estuviéramos diseñados para servirlos y acatar cualquiera de sus majaderías.

Por supuesto, esto no es absoluto, hay gente allí con mente abierta que ve en nosotros también a otros seres humanos. Inclusive, el último que atendí -antes de que entrara en vigor la aplicación de multas astronómicas por venir a Cuba- fue un Senador opuesto a los dictámenes de su gobierno. Lo llevé a la escuela Carlos Fonseca Amador, de estudiantes nicaragüenses, y bailó y se río muchísimo cuando los muchachos, en su linda presentación cultural, le cantaron “El yanqui se va a joder”

¿Por qué les cuento esto? Hay una razón de fuerza mayor: acaba el mundo entero de votar en las Naciones Unidas contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba. Y son ya alrededor de 28 veces que ocurre lo mismo. Los cowboys del gatillo alegre siguen alucinados por su complejo infantil y continúan desconociendo lo anacrónico e ineficaz de su política que no ha logrado ni logrará su objetivo y ha terminado por desacreditar y aislar a los propios Estados Unidos.

Solo Israel y el empecinado sitiador medieval votaron en contra; Brasil, Colombia y Ucrania, se abstuvieron; de los tres solo me duele Ucrania -la de Chernóbil- porque su desmemoriado gobierno, en el afán de agradar, saca brillo a las suelas de su amo.

El resto del mundo, 184 países, a pesar de la mala cara previsible y otras consecuencias esperables, votó a favor de Cuba. Por dignidad, ¿cómo no hacerlo? El gobierno estadounidense, todos lo saben, asumió el virus como aliado en su despiadada guerra no convencional contra nosotros. Endurecer el bloqueo durante la pandemia -55 nuevas medidas, de las 243 en vigor- lo hizo más inmoral, cruel e inhumano.

En contraposición, “es notable -como señalara nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, en su intervención previa a la votación- que una pequeña isla bloqueada haya producido cinco candidatos vacunales, y aplicado tres de estos en estudios de intervención o intervenciones sanitarias a 2 244 350 cubanos con al menos una dosis, y se propone vacunar al 70% de su población durante este verano y al total de la misma antes de terminar el año”

Y esto ante una superpotencia con aires de gendarme internacional que nos agrede y donde, de marzo a mayo del año anterior, 27 millones de personas perdieron su Seguro Médico.

Frente a este escenario y con toda razón, Cuba no pedirá permiso para seguir construyendo, como es nuestro derecho soberano, una sociedad cada vez más justa, próspera y sostenible, democrática y socialista.

Isla de la Juventud Opinión

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