ATARDECER DE JUVENTUD

La soledad en la vejez

La soledad es uno de los problemas presentes en la sociedad actual, principalmente en la vejez, donde es más frecuente, teniendo en cuenta a cada quien, en lo personal, familiar y social.

Este sentimiento puede ser objetivo o subjetivo, voluntario e involuntario y depende de diferentes causas. Para hablar del fenómeno es necesario preguntarse: ¿Es lo mismo estar solo, a sentirse solo?

Una persona suele quedarse sola por cuestiones como el abandono, no haber sido capaz de fundar una familia, la pérdida de un ser querido, ausencia de sentimientos, falta de participación social, entre otros factores. Estar solo no siempre es un problema, en ocasiones necesitamos aislarnos para conseguir ciertas cosas.

Sentirse solo, en cambio, es algo complejo, pues puede ocurrir, incluso, en compañía de alguien más. Esta segunda apreciación tiene un enfoque sicológico, proveniente de un conflicto interno y particular de cada individuo; está relacionado con los llamados sentimientos encontrados o crisis existencial.

Los seres humanos somos sociales por naturaleza, nos gusta sentirnos acompañados e importantes, más aún si llegamos a una etapa en la cual pocos se valen por sí mismos.

Para el adulto mayor aceptar la soledad no es fácil, existen barreras tan fuertes que les impiden abrirse y conllevan a tristeza, mal humor, depresión u otras actitudes perjudiciales para su calidad de vida.

Por ello es necesario enfrentarla de la mejor manera posible.

¿Cómo lograrlo? Primero debemos comprender que el problema no es el sentimiento en sí, sino la percepción sobre él. Hoy es raro estar solo o sentirse así, porque vivimos rodeados de personas y de dispositivos tecnológicos, a través de los cuales podemos mantenernos conectados.

Mas, no es suficiente. Entonces, ¿Cómo afrontarla?

En ocasiones necesitamos compartir con otras personas y si por algún motivo nos quedáramos solos, no debemos temer, sino ser capaces de valernos por nosotros mismos y empezar de nuevo cuantas veces la vida nos lo plantee.

El miedo a la soledad es superable, solo nos toca construir un nuevo círculo social y empezar de cero. Las relaciones se construyen, no llegan solas; como afirmó Pablo Neruda: “La timidez es una condición ajena al corazón,…una dimensión que desemboca en la soledad.

“La soledad no existe, la crea uno y la mejor forma de combatirla es seguir viviendo”, aconsejó un experimentado sicólogo.

Isla de la Juventud

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