La perreta del imperio

pedro-opinionPor Pedro Blanco Oliva

Si no fuera tan serio el tema, uno podría tirar una sonrisita o una trompetilla a los mercenarios que se ponen a las órdenes del imperio, cada día más mentiroso y solapado.

pedro-opinionPor Pedro Blanco Oliva

Si no fuera tan serio el tema, uno podría tirar una sonrisita o una trompetilla a los mercenarios que se ponen a las órdenes del imperio, cada día más mentiroso y solapado.

Primero vinieron las versiones publicadas hasta la saciedad en El Nuevo Herald, sobre la responsabilidad gubernamental en la muerte de Oswaldo Payá Sardiñas, donde la esposa de éste se atrevió a afirmar que habían chocado con un carro blindado.

Al parecer ella olvidó que en Cuba no ha existido un asesinato político después del Triunfo de la Revolución, el Primero de Enero de 1959. Vaya memoria.

La calaña de estos mercenarios no tiene comparación, pues se atrevieron hacer causa política en el mismo velorio de la víctima, sin importar los sentimientos humanos y mucho menos el dolor de sus familiares y sí el dinero que recibirían por cualquier alboroto.

Otro de los seguidores de la política hostil del gobierno de Obama contra Cuba, el Partido Popular español alzó su voz, nada menos que para exigir la devolución inmediata de su ciudadano, violador de las leyes del tránsito, en vez de preocuparse más por los millones de desempleados que recorren cada día las calles de Madrid y otra ciudades.

Pruebas contundentes frenaron en seco el propósito de la subversión y hasta el de tratar de sentar nuevamente a la nación antillana en el banquillo de los acusados, algo que han intentado por más de medio siglo, sin resultado alguno.

Otro chasco se llevaron cuando se mostraron todos los detalles del objetivo de la mafia de Miami, la CIA no podía faltar, junto a connotados “luchadores por la libertad” en el interior de la Isla para sabotear la visita del Papa Benedicto XVI, a partir de acciones violentas como la ocupación de iglesias y desórdenes en las calles.

Como para ellos es muy natural, siempre empleando el dinero para corromper y ultrajar a personas carentes de ellos y llenos de necesidades económicas.

Paradójicamente llama la atención el doble rasero de los imperialistas que tienen el cinismo de promover el terrorismo en todo el mundo, léase Libia, Irak, Siria, y acusar al propio tiempo con insolencia desmesurada al país víctima.

La reacción de Cuba fue contundente y la declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores no deja resquicio donde se pueda amparar ni sustentar tal proceder.

No aprenden las lecciones de la historia, la Mayor de las Antillas se erigen hoy ejemplo a nivel internacional por su humanismo y solidaridad con miles de profesionales que salvan diariamente cientos de vidas humanas y ayudan a las naciones pobres en bien de su desarrollo.

Y eso no lo podrán mancillar ni las perretas de los asalariados al servicio de una potencia extranjera, ni las mentiras de un imperio cada vez menos creíble, a pesar de contar con poderosos medios de comunicación.

 

 

 

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