La pasión que estremece a los cubanos

En una ceremonia en el mítico Palmar de Junco se declaró, oficialmente, al béisbol como Patrimonio Cultural de la Nación
Obra de Kcho.

Matanzas.–A pesar del tiempo, el mítico Palmar de Junco parecía como de estreno este martes, cuando en su grama se declaró, oficialmente, al beisbol como Patrimonio Cultural de la Nación, en una ceremonia que fue un canto de amor por nuestro deporte nacional. Allí, donde se jugó el primer partido en suelo patrio, quedó claro cuánto más debemos hacer por defender y conservar la pelota.

No es casual que quienes denigran a la Revolución se empeñen en menoscabar nuestro beisbol. Saben bien lo que significa para los cubanos, y por eso disfrutan de las derrotas de los equipos de casa en eventos internacionales, al tiempo que celebran las deserciones alentadas con malévola intención.

Muchos de los que en el terreno han defendido a la Patria, con excepcionales avales, acudieron a tan eximio momento, que les arrancó a ellos esa pasión que estremece a los cubanos: la pelota.

 

Wilfredo Sánchez

Es uno de los principales exponentes de una familia de peloteros, tal vez el mejor primer bate en las décadas iniciales de nuestras Series Nacionales e integrante, junto a Rigoberto Rosique y Félix Isasi, del legendario trío los Tres Mosqueteros, temidos por los más avezados lanzadores.

«Este reconocimiento al beisbol nos hace muy felices a quienes lo amamos y le dedicamos la vida entera, en especial a aquellos que hemos tenido el privilegio de vestir los colores patrios en eventos internacionales. Me agrada mucho que el lugar escogido para este acontecimiento haya sido el Palmar de Junco. Aquí empecé a darme a conocer como bateador y fue donde me gané el sobrenombre de El gamo de Jovellanos. En este terreno conecté la mayor cantidad de mis primeros mil imparables.

«No se puede hablar de la historia del beisbol cubano sin mencionar a este estadio que resultó muy importante en los orígenes de este deporte en Cuba. Es el lugar donde se formaron muchos de los más grandes peloteros que ha dado este país».

 

Gaspar «Curro» Pérez

Estremeció a todo el país, cuando en el Mundial de 1969 disparó un jit de oro para igualar el marcador ante la escuadra estadounidense en el desafío por el título, decidido por Rosique. El Curro se lució también desde la lomita con un relevo ganador para convertirse en el Héroe de Quisqueya, como lo llamó Fidel al recibir a los campeones horas más tarde.

«Todos los que aman la pelota, independientemente de la época en que jugaron, reciben con gratitud este premio. Yo estoy muy satisfecho con esta proclamación, porque soy un convencido de que la victoria del beisbol es un triunfo también de la cultura y de la Revolución. No tiene nada de raro que sea el Palmar de Junco el sitio de la proclamación, es un terreno histórico. A mí me toca el alma, pues está ligado a mi familia; aquí gané algunos partidos memorables.

«Mi padre también jugó aquí como integrante del Deportivo Matanzas, en el jardín derecho y era buen bateador y robador de bases. Uno de los apuros más grandes por los que pasó el Palmar de Junco fue cuando quisieron pasarle una motoniveladora para utilizar su espacio con otros fines. Él se paró delante del aparato y evitó que aquello se consumara; fue una de las tantas veces que el pueblo matancero apretó sus puños para conservar el añejo parque, y a lo mejor por eso estamos hoy aquí festejando este momento».

 

Félix Isasi

Nacido en las inmediaciones del Palmar de Junco, desde niño soñaba con brillar en el mítico estadio. Y lo consiguió. Fue de los mejores segunda base, pelotero pimentoso, con fuerza, talento y explosividad, de los que lo hacía casi todo bien. Se le conoce como El hombre de la bola escondida.

«Era hora de que llegara ese reconocimiento para el deporte de las bolas y los strikes. Fidel se sentiría hoy muy contento. La pelota merece esta y otras muchas cosas buenas, es parte de la vida de todos los cubanos. Es lógico que los matanceros nos sintamos tan bien en este lugar. Aquí, casi en el portal de mi casa, como se dice, empecé a jugar en torneos organizados. Todo el barrio de Pueblo Nuevo venía a verme jugar. El deporte lo llevaba en la sangre, pero los que me hicieron pelotero fueron los aficionados, con su apoyo, en las buenas y en las malas.

«En días así, de fiesta beisbolera, todo el mundo me pregunta por mi habilidad para esconder la bola. Eso despertaba curiosidad en Fidel, quien me hizo más de una vez relatarle cómo hacía para engañar al corredor. Lo hice en Cartagena, para sorprender a un jugador norteamericano en segunda base, que significaba el empate. Lázaro Pérez, receptor, me dijo: “mi hermano, viste la patada que ese blanco le dio a la almohadilla”. Así mismo se lo conté a Fidel, y él se moría de la risa».

 

Braudilio Vinent

El Meteoro de la Maya es uno de los grandes del beisbol cubano y, tal vez, para decirlo gráficamente, el pitcher que más se crecía en el box. Hizo temblar los bates de no pocos jerarcas y escribió una singular historia en Series Nacionales, con 221 victorias.

«Esto es grande, era algo muy esperado. El beisbol y la cultura son parte importante de lo que somos. Esta declaratoria es un premio a muchos peloteros que hoy ya no están entre nosotros físicamente.

«Aquí enfrenté en más de una ocasión a equipos de esta provincia, y debo decir que no siempre salí airoso, porque en Matanzas había peloteros de mucha valía, entre los mejores de Cuba. Estoy muy orgulloso de haber jugado aquí».

 

Rodolfo Puente

Quizá el más seguro de todos los torpederos cubanos del beisbol revolucionario. Dicen que en la hora difícil, cuando la situación del partido ponía los pelos de punta, todos sus compañeros pedían que el batazo saliera en dirección al campo corto.

«Siempre me sentí cómodo jugando en este estadio, había un público muy bueno. Este sitio tiene una historia grandísima, por aquí pasaron muy buenos peloteros, y está reconocido como el terreno donde se celebró el primer desafío oficial en Cuba. Yo me siento orgulloso de haber jugado aquí y de formar parte de esa historia, otros no tuvieron esa dicha.

«Esta declaración es importantísima, porque el beisbol en nuestro país es identidad, casi todo se mueve a su alrededor. Por eso este es también un regalo para el pueblo».

 

Antonio Muñoz

Es uno de los peloteros cubanos más populares y queridos. Conocido por El Gigante del Escambray y considerado como el mejor bateador zurdo y primera base de su época. Lo admiran también por su naturalidad y vigor campechano.

«Que el beisbol se declare Patrimonio de la Cultura Nacional nos anima a transmitir a los jóvenes todo el valor que representa para Cuba este deporte. A los matanceros les agradezco regresar a este estadio, donde jugué varias veces ante Citricultores y Henequeneros. No olvido un jonrón que pegué un domingo por la tarde y la bola cayó en la cama de un camión-rastra que circulaba por la avenida que da al fondo del estadio. Dicen, a manera de broma, que aquel fue mi más largo cuadrangular, porque el camión iba para La Habana, y hasta allá fue a parar la pelota».

Cuba Deporte
Colaboradores:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *