La niña de los Moncadistas

Foto: Archivo

Yo estaba parada ahí en la baranda; recuerdo que todos vinieron al lugar y mi abuela me dijo: “Teresita, ven para acá” y uno de ellos le pidió: “Señora, deje a la niña ahí y quédese usted también”.

Foto: Gerardo Mayet Cruz

Teresa Páez Pantoja evoca ahora los recuerdos de una pequeña que estaba a punto de cumplir cuatro años y desconocía el significado histórico de ser partícipe de una fotografía repleta de muchachos valientes que apostaban por un país soberano y libre, excarcelados ese domingo 15 de mayo de 1955 del Presidio Modelo.

Su memoria la sitúa 65 años atrás en el muelle de Nueva Gerona. El buque Pinero, atracado allí, le es inmenso y espera frente a él, medio llorosa, a que su abuela materna Juana Fernández Pantoja la lleve consigo a La Habana, hacia donde partirían también los Moncadistas cargados de proyectos revolucionarios con Fidel de líder.

Ella iba a comprar ropa allá para vender aquí, entonces yo me antojé de ir y fui detrás de ella hasta el barco, recuerdo que un hombre de los que estaban ahí le dijo: “¿Señora, usted va a dejar esa niña sola ahí?” y entonces salió, me cogió, me metió un pellizco porque ella no quería llevarme y fuimos para adentro.

Entonces le mandó el recado a mi mamá y mi abuelo con Cabico, un sobrino de él que trabajaba en el barco, de que me llevaba a La Habana; que al final no dio el recado, pero mi mamá ya sabía.

Teresita atestigua su vivencia infantil ese día en que la embarcación zarpó a las diez de la noche, más tarde de lo programado, y en donde estuvo paseándose entre Fidel, Raúl, Juan Almeida, Armando Mestre y los otros de la Generación del Centenario. Incluso, uno de ellos, con sombrero y camisa blanca me preguntó mi nombre.

En el barco andaba caminando, ellos siempre estaban detrás de mí, cuidándome, porque me escapaba y mi abuela no se daba cuenta.

Recuerdo que subimos las escaleras y nos sentamos arriba en el banco color plateado, y entonces vino el grupo completo y empezaron a cantar una canción…; yo repetía lo que cantaban.

Esa noche, los jóvenes que estuvieron recluidos por unos 20 meses en el centro penitenciario más bestial del país, entonaron la Marcha del 26 de Julio en la embarcación que hoy es Monumento Nacional; nacía de ese modo un movimiento rebelde que lograría cuatro años después el triunfo de la Revolución…Teresita no era capaz de sospechar que se encontraba en una travesía verdaderamente histórica.

Al siguiente día, después de las ocho horas del viaje que los conducía al Surgidero de Batabanó, ella asegura haber visto unos pescados grandones bien cerca del barco y uno de los compañeros que estaba al lado de nosotras dijo: vinieron a darnos la bienvenida… todos reímos.

Al bajarnos en el puerto, mi abuela y yo seguimos para el tren, ellos se demoraron un tiempo, vinieron al poco rato.

Fidel le dirigió la palabra al pueblo que allí aguardaba para saludarlos y luego subieron al transporte ferroviario. El tren paró en un lugar y había muchas personas esperando a uno de ellos y se montó gente a saludar. Cuando llegamos a la terminal, nosotras nos bajamos por delante… ellos siempre me miraron hasta el último momento.

Años después la madre de la pequeña se lo dijo, que ella había viajado junto con su abuela Cuca y los Moncadistas, y rememoró de inmediato algunas de esas vivencias, la mente de un niño puede ser maravillosa.

Teresa Páez Pantoja, casi al cumplir los 69 años y con la dicha de haber creado una hermosa familia, cree firmemente que era la niña de “ellos” en el barco y haber podido estar a su lado, aunque no lo supiera, y aparecer en una foto con ellos para mí es un privilegio, un orgullo.

65 Aniversario salida de Fidel y los moncadistas del presidio El Pinero 2020 Historia Isla de la Juventud
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