La meme de los africanos

Miriam-Namibios-47Con cinco décadas dedicadas a la docencia, es considerada toda una cátedra cuando se habla del protagonismo de los educadores en la formación de alumnos sudafricanos en la Isla de la Juventud.

 

Miriam-Namibios-47

Fotos: Gerardo Mayet Cruz y cortesía de la entrevistada

En mayo de 1980 recibimos en la ESBEC Hendrick Witbooi a 600 estudiantes de la República de Namibia; muchos venían marcados por el dolor de perder a sus familiares en la matanza de Cassinga, bombardeo indiscriminado y sin piedad perpetrado el cuatro de febrero de 1978 por la aviación sudafricana contra indefensos civiles, considerado uno de los crímenes más grandes del Apartheid.

Así rememora Míriam Rodríguez Agüero, profesora de Español Literatura reincorporada a las aulas en el 2004 y en la actualidad integrante del claustro de la facultad de Ciencias Médicas; graduada como maestra del centro Antón Makarenko y con una experiencia que contemplaba tres años de estancia en Minas de Frío.

Con cinco décadas dedicadas a la docencia, es considerada toda una cátedra cuando se habla del protagonismo de los educadores en la formación de alumnos sudafricanos en la Isla de la Juventud.

Algunos de ese grupo no rebasaban los diez años de edad, –continuó– en su mayoría vinieron heridos, mutilados de brazos, piernas, sin un ojo y todavía con balas en sus cuerpos; aquí se curaron y a los necesitados de prótesis se les pusieron.

Con ese grupo recibimos a cinco embarazadas, las atendimos con mayor cuidado hasta el paritorio y nos preocupamos por todos los detalles, de los pañales, la cuna, los biberones, la ropa de los bebés…

El Estado construyó en La Fe un círculo infantil –hoy conocido como el de los namibios– para esos pequeños, quienes después continuaron la enseñanza Primaria en la escuela José Almuiña González.

Miriam-Namibios-11

Uno de esos niños era el hijo de Sapalov Quita, un alumno muy aplicado, al igual que el resto, respetuoso, disciplinado, honesto. Hace tiempo me escribió diciéndome que participaría en una marcha de solidaridad a favor de los Cinco antiterroristas cubanos que cumplen sanción en Estados Unidos; fueron hasta la embajada norteamericana y entregaron una petición de libertad para René, Fernando, Ramón, Antonio y Gerardo, en nombre de la asociación de amistad a la cual pertenece.

Me llamaban meme –significa mamá en su idioma natal– o la mamá de la SWAPO (Organización Popular de África del Sudoeste, en la actualidad un partido político de Namibia). Me decían así porque a cualquier hora escuchaba sus reclamos, incluso iban a mi casa en La Fe si era un problema de urgencia, en mí no solo veían a su profesora sino a la madre ausente o muerta.

No faltaron las continuas visitas del Comandante en Jefe Fidel Castro, Raúl y del propio Sam Nujoma, entonces presidente de la República de Namibia y líder de la SWAPO. La preocupación por el estado de salud de ellos y su evolución psicológica eran constante.

En los rostros de esos infantes veía reflejado a mis dos hijos: Tahirí y Rodolfo, con 12 y 14 años respectivamente, por eso los mimé y malcrié. Me enorgullezco cuando en sus cartas me cuentan sus progresos profesionales porque fuimos, somos y seremos una gran familia.

Miriam-Namibios-06s

No olvido ningún nombre ni cuanto hicieron. Claudia Grace Uushona, quien fuera embajadora de la República de Namibia en Cuba, sobreviviente de la masacre de Cassinga, era una joven muy inteligente, participó en concursos de Geografía, donde obtuvo buenos resultados que, junto a otros logros, hicieron de la ESBEC Hendrick Witbooi, una escuela de referencia en materia de aprendizaje.

Aprovechaban el tiempo libre para realizar objetos de barro que luego regalaban a los visitantes; reservaban siempre uno para Fidel, a quien manifestaron su agradecimiento por enviarlos a estudiar a Cuba, donde se nutrieron de los conocimientos básicos para optar por una carrera.

Hasta 1994 trabajé en las escuelas con alumnos extranjeros, cumplí misión internacionalista y al regresar me reincorporé hasta el 2003 que me jubilé. Pero al siguiente curso ya estaba en las aulas de nuevo para escuchar ese “buenos días profe”, tengo 65 años pero mientras tenga fuerza y salud seguiré vinculada a la docencia.

Miriam-Namibios-06

Meme o la mamá de la SWAPO, cualquier apelativo resulta poco para esta mujer que atesora muchas anécdotas por su paso por la Casa de los Namibios, donde no solo Míriam sino todo el claustro, se esmeraron para regalarles alegría a esos pequeños con su alma marchita pero con el corazón fuerte y abierto a inyecciones de amor.

 

 

Comparte esta noticia:

{loadposition botonessociales}

 

{loadposition tabfinal}