MORTALIDAD INFANTIL

La más baja tasa del país

Foto: Gerardo Mayet Cruz

Al lograr 2,1 por cada mil nacidos vivos en menores de un año, también la tercera mejor en la historia de la Isla de la Juventud, donde, además, no se reporta muerte materna durante 16 años consecutivos.

Tales indicadores demuestran la consagración de los profesionales del sector, unido al cuidado en la sociedad a favor de la madre y el niño como expresión de un sistema de salud accesible y gratuito para toda la población

Con el vuelo de la cigüeña al expirar el 2018, la Isla de la Juventud registró la más baja tasa de mortalidad infantil del país, al reportar un indicador de 2,1 por cada mil nacidos vivos en menores de un año, según reconoció el Ministerio de Salud Pública.

En esos 12 meses ocurrieron 947 nacimientos –98 más que en el 2017–, dos decesos, sin reportarse muerte materna durante 16 años consecutivos.

Esta tercera mejor tasa en la historia del Municipio Especial –1,8 en el 2004 y 2,0 en el 2013– respondió a la consagración de galenos y enfermeras de la comunidad, ginecobstretas, genetistas, neonatólogos, pediatras y facultativos de especialidades afines como las de cuidados intensivos neonatales, pediátricos y de adultos, unido a las de cirugía general, anestesiología y el personal paramédico.

En opinión del doctor Edilberto Morales Fuentes, jefe de la sección municipal del Programa de Atención Materno Infantil (Pami), este favorable indicador obedeció a la estabilidad y cobertura del médico y enfermera de la familia –programa que este cuatro de enero cumplió 35 años– en los 72 consultorios existentes, además de los ocho puestos sanitarios atendidos por enfermeras en algunas comunidades.

“Ellos constituyen el eslabón básico del Pami –subrayó Morales Fuentes–, pues realizan los primeros e indispensables manejos a la mujer grávida, al lactante y al niño, por lo que pusimos en sus manos un folleto impreso contentivo de los protocolos de actuación ante las principales enfermedades relacionadas con la atención a las gestantes y a las edades pediátricas, para que sean más eficaces en su desempeño”.

Como fruto de lo anterior aumentó en la etapa la captación de embarazos, seguidos por estrictos controles a estas mujeres en las consultas programadas en los consultorios, donde también se efectuaron la prueba del tamizaje neonatal (punción del talón del nené) en busca de afecciones genéticas, la vacunación y la orientación de la lactancia materna exclusiva, entre otras labores.

Foto: Gerardo Mayet Cruz

Representó una fortaleza la rotación, entrenamiento y actualización de los especialistas en instituciones hospitalarias de la capital; los genetistas con su accionar hicieron el diagnóstico prenatal de 17 casos con defectos congénitos, lo que permitió la interrupción temprana del embarazo y evitaron el nacimiento de criaturas con esos males que iban a dar al traste con sus vidas.

En la Consulta Municipal de Atención a la Pareja Infértil, donde un equipo multidisciplinario agotó las vías y tratamientos posibles, 17 cónyuges hicieron realidad el sueño de acunar a su bebé, prácticamente se duplicó la cifra respecto al 2017 y ello colocó al territorio en la avanzada al medirse el sensible parámetro.

Entre las claves del éxito figuran la consolidación y cumplimiento de las estrategias y políticas del Pami, materializadas en la capacitación en la Atención Primaria –con énfasis en los recién graduados– y en la Secundaria, junto a los despachos operativos ejecutados en cada unidad asistencial (los tres policlínicos y el hospital) encabezados por el Director Municipal de Salud Pública y su equipo de trabajo, los cuales  posibilitaron llevar un control exhaustivo de los aspectos relacionados con dicho Programa que conllevaron a la disminución de la morbilidad grave y la mortalidad.

Queda como desafío resolver la negativa tendencia al incumplimiento de las indicaciones médicas relacionadas con el abandono de la lactancia materna exclusiva –fuente ideal de nutrientes–, los cuidados y la protección de los recién nacidos, así como negarse a ingresar en los hogares maternos y las fugas hospitalarias.

La tasa de mortalidad infantil es un indicador internacional que mide el desarrollo humano de una nación y la calidad de vida de sus ciudadanos, la cual en Cuba destaca por ser expresión de un sistema de salud accesible y gratuito para toda la población.

Salud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *