La Isla joven envejece plena

Foto: Victor Piñero Ferrat

A propósito del día internacional dedicado a las personas de la tercera edad este primero de octubre, la Isla de la Juventud muestra lo hecho y lo que se propone en el Programa Integral de Atención al Adulto Mayor

 

Que Cuba presenta altos índices de envejecimiento poblacional es una realidad innegable que, sin embargo, no llega ser comprendida en su totalidad.

“La quinta parte de la población cubana supera los 60 años” o “El 20,1 por ciento de la población cubana tiene 60 años o más”son titulares que colman nuestros medios de prensa, pero si usted no se ha detenido a pensar en qué significan aquí se lo aclaramos. Estas cifras se traducen a que de cada 100 cubanos 20 son adultos mayores o más simple, de cada cinco, uno supera las seis décadas de vida.

Y ojo, este no es un problema al que enfrentarse porque lograr que en la actulidad esta nación, a pesar de no ser un país primer mundista y estar bloqueada, alcance una esperanza de vida de 80 años no es en lo absoluto una problemática, pero sí es una situación a la que hay que prestar mucha atención.

Las implicaciones de orden económico, político y social que este contexto genera son grandes y es hacia ahí a donde se enfocan las políticas gubernamentales, siempre teniendo como meta garantizar una longevidad activa y satisfactoria.

Pero esta tarea no solo reacae en instituciones de Salud Públicacomo los Hogares de ancianos y las Casas de abuelos, sino que integra esferas como la Educación, el Deporte, la Cultura y las organizaciones de masa debido, principalmente, a que este sector de la población requiere un plan de acción y atención diferenciada capaz de cubrir sus necesidades biológicas, sicológicas y sociales.

Según el doctor Adrián Batista Valladares, jefe del Programa Integral de Atención al Adulto Mayor aquí, el caso de la Isla resulta singular pues tenemos una población envejecida en bloque resultado dela migración masiva que significaron los contingentes juveniles enviados para fomentar el desarrollo del Municipio en las décadas de los años 60 y 70 del pasado siglo.

Estos grupos más tarde asentaron su hogar aquí y hoy coinciden con los Consejos Populares más envejecidos del territorio, algunos con una media por encima de la nacional,motivo que obliga a buscar estrategias para dotar de una mejor calidad de vida a este grupo etario.

Foto: Victor Piñero Ferrat

Entre estas acciones destaca la reparación de los centros internos para quienes no cuenten con amparo filial, así como las Casas de abuelos, la participación en los Círculos de abuelos, los encuentros intergeneracionales, las visitas a centros históricos y culturales y la Cátedra del adulto mayor.

Sobresalen, además, las propuestas que motivan al ejercicio físico y sicológico tan necesarios en esta etapa y que favorecen el intercambio social desmintiendo la equívoca idea de que al llegar a la vejez se acaba el interés por la vida cuando lo cierto es que temas como la sexualidad, las nuevas tecnologías de la información y las transformaciones por las que atraviesa el país tienentambién en ellos a actores protagónicos y como tal han de ser reconocidos y atendidos.

Cuba es en la actualidad uno de los cuatro países más longevos de América Latina y continuará en este estatus según preveen los especialistas por lo que la política a seguir al respecto tiene, obligatoriamente, que ser sistemática y en el territorio pinero pese a cuanto se ha logrado, aun hay que mejorar las condiciones existentes para la correcta atención de nuestros ancianos, explicó Batista Valladares.

Concebir una cultura de envejecimiento y despojarse de clichés y prejuicios respecto a los centros asistenciales, establecer un transporte diferenciado para el traslado hacia las Casas de abuelos de quienes residan más distante, habilitar restaurantesy mercados donde puedan adquirir una mayor variedad de alimentos sanoscon precios asequibles a lo que una chequera puede permitirse –porque en su mayoría cuentan con una situación económica deprimida– son iniciativas que se pueden concretar con un trabajo intersectorial.

Aunque sí representan una inversión alta,a la par, son las alternativas más viables para mitigar los efectos negativos del envejecimiento que se perciben en los altos índices de demencia o accidentes prevenibles cada año.

Es cierto que tal vez necesitan más apoyo que antes para realizar tareas pero, comprender que este periodo puede ser tan enriquecedor, activo y pleno como otros es imprescindible y para ello nuestra base debe ser una política humanista, lejos del falso paternalismo y la solapada discriminación.

Llegar a la tercera edad es sinónimo de una vida bien vivida con momentos de alegrías y tristezas, pero todos memorables porque constituyen la memoria viva de un tiempo que ya no está.

Aprovechar cada momento junto a nuestros ancianos e integrarlos a las rutinas del día a día pueden marcar una verdadera diferencia en sus vidas y de seguro una ganancia de conocimientos, paciencia y ternura en la nuestra.

 

Edad Plateada Isla de la Juventud
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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