La humanidad es nuestra Patria

El anestesiólogo Yoydel Santines Acuña, quien se encuentra en la región italiana de Turín, forma parte de los médicos y personal de la Salud de la Isla de la Juventud que combaten la COVID-19 en disímiles lugares del mundo
Foto: Cortesía del entrevistado

Hace más de 25 días que Yoydel Santines Acuña no abraza a su pequeña hija de dos años, que no la acurruca mientras toma su biberón de leche o juega con ella al llegar del trabajo. Ahora solo la ve mediante una pantalla que la niña inunda de besos y “te quiero papá”, salvadores de los más de 8 500 kilómetros de distancia física actual.

Él está salvando vidas junto a 37 colaboradores cubanos de la brigada Henry Reeve en la ciudad de Turín, capital de la región de Piamonte, en Italia, tercer país más afectado por la pandemia de la COVID-19 en cuanto a contagios confirmados (después de Estados Unidos y España), con más de 181 000 casos y 24 000 muertes, cifra que lo sitúa en la segunda nación con más víctimas mortales por coronavirus.

“La humanidad es nuestra Patria hoy”, fue una de las primeras expresiones del especialista de primer grado de Anestesiología y Reanimación al contactarlo vía Internet para esta entrevista, en la cual asegura que “el mundo será otro después de esta pandemia”.

¿Cómo fue la preparación antes de partir hacia el país europeo?

“Estuvimos alrededor de 15 días de entrenamiento intensivo en la Unidad Central de Colaboración Médica. Allí nos realizaron exámenes médicos como el PCR en tiempo real para la COVID-19, los cuales dieron todos negativos en mi equipo, recibimos preparación y adiestramiento para el uso de los medios de protección personal y de atención médica.

“Fueron días de mucho estrés, en constante movimiento, completando las brigadas de especialistas porque son muchos los países que están necesitando de nuestra colaboración médica. Las brigadas de Italia fueron de las primeras en formarse por el interés de ese país y por su nivel de infestación…”.

La acogida en Italia, ¿cómo fue?

“El recibimiento fue muy emotivo, nos estaban esperando al pie de la escalerilla del avión, el embajador de nuestro país en Italia, José Carlos Rodríguez Ruiz, e importantes autoridades como la alcaldesa de Turín, Chiara Appendino, y el Gobernador de Piamonte, Alberto Cirio. Había muchísimas personas más, la prensa, fue un acontecimiento y todos se paraban, nos agradecían, aplaudían, algo bien bonito.

“El gobierno italiano dispuso un avión con más de 200 espacios para buscarnos a los 38 colaboradores; viajamos nosotros y la tripulación. Eso refleja la necesidad de nuestra presencia y las gestiones hechas”.

Coméntenos acerca de lo que hacen allá, cómo trabajan, las condiciones a las que se enfrentan a diario, la atención.

“Llevamos aquí ocho días (lunes 20 de abril), pero la semana pasada estuvimos entrenando cómo ponernos el equipo de protección personal, estudiando todos los protocolos de atención a los pacientes con la COVID-19 acá, revisamos el diseño epidemiológico del lugar, del hospital donde estamos trabajando desde este domingo.

Foto: Cortesía del entrevistado

“Es un antiguo complejo de talleres de reparaciones de Turín, que fue reacondicionado por el cuerpo de ingenieros de la fuerza italiana en tiempo récord, 13 días. Realizamos trabajos voluntarios y ayudamos a su terminación con la ubicación de los muebles y equipos.

“Aquí solo se reciben pacientes con el SARS-CoV-2. Tenemos 92 camas distribuidas para terapia intermedia y la intensiva, que aquí llaman zona roja, donde trabajo, aunque apoyo en el resto de las camas de conjunto con los médicos italianos, personal de enfermería…

“Laboramos también junto a un grupo de solidaridad de italianos con estrechos vínculos con Cuba, nos ayudan en las traducciones y lo que haga falta. Cada vez que les agradecemos, ellos dicen: ‘las gracias tenemos que darlas nosotros a ustedes, que han venido a salvar nuestras vidas y a ayudar a esta maltrecha Italia’.

“El cuidado es importante, al llegar nos miden la temperatura y efectuamos el correcto lavado de las manos, además el distanciamiento social, aquí toman en serio lo del metro y medio a dos, y la protección personal”.

¿Sientes miedo?

“Sí, todos los días, antes de comenzar a trabajar lo sentimos porque el enemigo está y sigue matando gente, pero fue por esa razón que me hice médico, para ayudar a quien lo necesite, en mi país o en otro lugar. Hoy estoy orgulloso de lo que hago y si mañana me piden volverlo a hacer, con los ojos cerrados volvería a hacerlo para ayudar a los demás; por eso diariamente nos entrenamos y esforzamos más en hacerlo bien, porque el peligro pisa fuerte”.

Esta pandemia ha puesto de cabeza al mundo y Cuba está ayudando a países del primer mundo. ¿Qué crees al respecto?

“Existe un país chiquitico del Caribe, con 11 millones de habitantes y bloqueado por todos lados, que tiene un material humano tan grande, capaz de llevar personal de la Salud hacia países necesitados en medio de esta terrible situación, como en mi caso, que estoy en una nación del primer mundo, súper desarrollada…increíble, pero cierto.

“Nuestra brigada fue la número 20 en salir a prestar servicios al exterior en el enfrentamiento a la pandemia y seguirán… porque el mundo lo pide y el país tiene para dar y creemos que estamos haciendo una labor digna de elogio, pero los que están en Cuba lo hacen igual o mejor.

“Aquí elogian el Sistema de Salud cubano. Muchas personas no pueden creer que tengamos ingresados a todos los pacientes enfermos por COVID-19, no pueden creer que los contactos de esos enfermos también estén ingresados y mucho menos creen que las personas sospechosas estén aisladas en centros específicos.

“En estos países, las personas se infestan, llegan al hospital y si no tienen un empeoramiento clínico de la enfermedad los mandan en aislamiento para su casa, donde viven por lo general con cuatro o cinco más. Por eso estoy orgulloso con lo que hacemos. Amo a Cuba”.

¿Qué sientes al estar lejos de tu familia, tu casa y tu Patria?

“Es difícil estar lejos y más sabiendo cómo está mi pequeña islita, sacudida por la pandemia; es duro. A mi niña, que ya casi va a cumplir tres añitos, la extraño con la vida; tengo que verla todos los días por videollamada. Tengo buena comunicación con mi mamá, mis hermanos y la gente, que muestra su aprecio y apoyo por las redes”.

¿Qué es lo primero que quieres hacer cuando todo esto acabe?

“Te parecerá raro, pero quiero abrazar a cualquier desconocido, al que esté delante… porque sé que estaremos seguros y me sentiré orgulloso de haber contribuido… Estar con mi familia, amigos y en mi Isla”.

Un mensaje a tu familia, amistades y al pueblo pinero.

“Cuídense…, se los dice quien está en la trinchera, dando el pecho a las balas y donde vivimos situaciones difíciles. Para mi Isla, amor infinito.

“A mi familia que la amo, a mi mamá, papá, mi esposa, mi niña, a todos que me envíen mensajes de cariño, que me dan mucha fuerza. Estoy lejos de mi familia, que también está expuesta, pero sé que mis amigos la cuidan y me ayudan a estar concentrado en mi trabajo aquí.

“Quiero agradecer a mis compañeros de trabajo, pendientes y dándome consejos y apoyo, diciéndome cuán orgullosos están de mí. No se preocupen, me estoy cuidando mucho porque yo también los quiero volver a ver, un saludo desde Turín”.

El papá de Alessandra es uno de nuestros médicos del hospital general docente Héroes del Baire que hoy arriesgan su vida por salvar la de miles, ella con su inocencia no puede percibir el peligro al que está expuesto allá, pero debe sentir que borra sus preocupaciones y tristezas cada día con sus montones de “te quiero papá”.

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