La familia no es un dibujo

FAMILIA-dibujoEn realidad  la familia no es un dibujo; para las cubanas y cubanos es mucho más que eso, es nuestro sostén, guía, albergue de afectos, educación e inestimable apoyo en la vida cotidiana… es ese espacio muy preciado al cual con toda certeza retornamos porque siempre deja una ventana abierta para los suyos.

 

En Cuba a pesar de los avatares esta institución siempre ha estado ahí como esa maravillosa alternativa que solidifica, reconforta y enriquece la existencia humana

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En realidad  la familia no es un dibujo; para las cubanas y cubanos es mucho más que eso, es nuestro sostén, guía, albergue de afectos, educación e inestimable apoyo en la vida cotidiana… es ese espacio muy preciado al cual con toda certeza retornamos porque siempre deja una ventana abierta para los suyos.

Es 15 de mayo, Día Internacional de la Familia, y no hago más que pensar en mis padres, a quienes les debo el amor tan profundo que llevo dentro por mi pequeña y gran familia, por esos seres con los cuales comparto alegrías y tristezas; mis carencias y abundancias.

Hasta hace unas cuantas décadas se hablaba que la familia era la unión legal entre un hombre y una mujer, con el objetivo de procrear, educar los hijos, y satisfacer necesidades humanas de unión y compañía.
Pero los conceptos clásicos cambian a la par de las transformaciones de la sociedad, donde la unión puede ser legal o no, para toda la vida o no porque las separaciones y los divorcios son ahora mucho más frecuentes; a ello se suma que los miembros ya no siempre son heterosexuales, de ahí que algunos especialistas afirmen que  estamos ante el fenómeno de la diversidad y complejidad familiar.

Es por tales motivos que resulte complejo llegar a un consenso en cuanto a la actual definición de familia; no obstante, la psicóloga experta en el tema, Patricia Arés Muzio, plantea que: “Desde el punto de vista psicológico es la unión de personas que comparten un proyecto vital de existencia en común que se quiere duradero, en el que se generan fuertes sentimientos de pertenencia a dicho grupo, existe un compromiso personal entre sus miembros y se establecen intensas relaciones de intimidad, reciprocidad y dependencia”.

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A pesar de los nuevos preceptos, la familia en Cuba desempeña un rol preponderante en aras de conservar su unidad en medio de etapas tormentosas como los años más cruentos del período especial, cuando las carencias obligaron a cada uno de los miembros a adoptar medidas excepcionales.
Entonces, hasta en los balcones de los hogares se armaban cocinas improvisadas con carbón y leña para elaborar los alimentos,  fabricaban jabones o buscaban cuantas alternativas aparecieran, ya sea para blanquear la ropa o desengrasar el cuerpo debido al ajetreo del día; las privaciones y necesidades llevaron a potenciar la función económica de la familia, de forma muy generalizada.
Ahora, otras circunstancias económicas, también complejas, le imprimen un sello diferente a la familia cubana, pero a pesar de las adversidades sus integrantes se inclinan a sostener esta institución,  no importan los cambios, los encuentros y desencuentros; está  siempre presente para apoyar, compartir y afrontar  “en familia”  los buenos y los no tan buenos momentos de la vida.

El sentido de pertenencia a este grupo se traduce profundo y duradero.  Ya lo decía al comienzo de este trabajo, la familia no es un dibujo, porque pese a los avatares siempre ha estado ahí como esa maravillosa alternativa que solidifica, reconforta y enriquece nuestra existencia.

 

 

 

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