La familia cubana, un gran todo

Este día 15 el mundo celebró el Día Internacional de
las Familias, conmemoración que en la Cuba actual toma un cariz
significativo al estipular la Carta Magna que en un plazo de dos
años sea aprobado un nuevo Código de las Familias.
Ya no solo será la meta universal de crear conciencia sobre el papel
esencial de esta institución en la educación de los hijos desde la
primera infancia y las oportunidades de aprendizaje permanente para los niños, las niñas y los jóvenes, sino también el reconocimiento de la diversidad familiar y todos los tipos de familias del escenario cubano, sin que ello afecte su papel como unidad básica de la sociedad.
Según la vicepresidenta de la Unión de Juristas de Cuba, Yamila
González Ferrer, citada en el artículo Un nuevo código de las familias
tiene que responder al proyecto de justicia social de la Revolución
,
“el espacio familiar tiene que ser de armonía y contención, donde se pueda desarrollar integralmente la personalidad, (…)no podemos ver a las familias alejadas del ámbito político y público, porque si son la célula fundamental de la sociedad, en ese entorno la dignidad humana tiene una dimensión muy particular, y cualquier hecho que atente contra esta es un problema social”.
Partiendo de esa premisa es fácil advertirlos varios retos del nuevo código, el primero referido a lograr una educación integral y libre de
prejuicios en la población, donde la equidad ocupe un lugar cimero.
En ese sentido se debe fortalecer la responsabilidad familiar desde el punto de vista emocional, educacional, formativo y económico en la atención a sus miembros, como pueden ser las madres o los padres que por circunstancias especiales asumen solos la crianza de sus hijos, personas con discapacidad, adultos mayores, atendiendo al envejecimiento; personas por razón de su orientación sexual e identidad de género; con lo cual se reafirma el concepto tutelar y afectivo de la familia a la cual aspiramos.
Lograr a distintos niveles validar la heterogeneidad de la institución
familiar cubana de hoy será la garantía de que toda legislación por
llegar sea reflejo de su tiempo y sus necesidades.
Atrás deben quedar las preconcebidas ideas de familia perfecta
–mamá, papá, nené…–, ese cuadro no es sinónimo de apoyo, amor o solidaridad, sin embargo abrir el espectro y dar oportunidad de expresar su ideal familiar redundará en la satisfacción colectiva.
No hace falta un día específico para celebrar, cualquiera es propicio para reconocer su valía y aunque este año el mundo se enfoque en las familias y la acción por el clima, en Cuba estamos muy por delante, aquí Familia, así enmayúsculas, es ente vivo que lo engloba todo.

Isla de la Juventud Opinion
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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