La esperanza recuperada

Apabullante fue la victoria del pueblo boliviano este histórico 18 de octubre al ganar el candidato del Movimiento al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP)  Luis Arce, quien superó en más de 20 puntos al más cercano contrincante conservador y echó por tierra la ilusión de la derecha de unir fuerzas para vencer en una segunda vuelta electoral.

Estos resultados descalifican el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) que alegó irregularidades en el cómputo de votos del 2019, sino que evidencian la transparencia de esos comicios, la veracidad en la decisión del pueblo cuando votó por Evo Morales, así como la fuerza política del MAS-IPSP, hoy con el 55,1 por ciento de los votos, según escrutinio definitivo del Tribunal Supremo Electoral este viernes.

Mayor relevancia adquiere ese triunfo con el cual los sectores populares de esa nación dan al mundo una nueva lección que acentúa la valentía de quienes no se dejaron amedrentar y afrontaron persecución, encarcelamiento, otras graves violaciones de derechos humanos y una represión que mató a más de 30 personas.

De la crueldad de esta historia fueron testigos no solo los bolivianos, también los pineros Idalberto Delgado Baró, Maribel Díaz Soto y el pediatra Jorge Enrique Benítez Delgado, que sufrieron vejámenes,  hasta detención y amenaza algunos de ellos formando parte entonces de la brigada de colaboradores de la Salud cuando el golpe de Estado fascista ocurrido hace un año contra el presidente constitucional Evo Morales Ayma por orden del Departamento de Estado estadounidense a través de su brazo de control “hemisférico”: la Oea y su Almagro, secretario general.

Desde este territorio admiramos de manera especial esa digna respuesta de los hermanos bolivianos, quienes sin retroceder ni un ápice ante la presión recuperaron la democracia al cabo del año.

Y más la valoramos, como lo hacen igualmente todos los cubanos y demás latinoamericanos, al recordar las sucesivas postergaciones de la elección, lograda gracias a la movilización activa de comunidades y la firmeza de sus líderes, que impidieron al régimen de facto de Jeanine Áñez perpetuarse en el poder a pesar de los millones de dólares destinados a evitar el regreso del MAS y desconocer sus logros,con una de las tasas de crecimiento más rápidas en Latinoamérica y al doble de las del resto de los países.

El ganador, Luis Arce Catacora, quien fuera ministro de Economía junto a Evo, al responder a las felicitaciones del mandatario cubano, respondía agradecido: “Gracias residente Miguel Díaz-Canel. El pueblo unido decidió, con el voto, el retorno de la estabilidad económica, social y política. Hoy compartimos la misma alegría, porque nuestro pueblo recuperó la esperanza”.

A las victorias de la izquierda en México y Argentina se suma ahora la del binomio del MAS, conformada también por el vicepresidente David Choquehuanca, excanciller del gobierno precedente.

Todas son alicientes para los partidarios del “socialismo del siglo XXI” en las parlamentarias de Venezuela endiciembre y de los comicios de Ecuador en febrero del 2021, avizoran la posibilidad de otros triunfos en países que se abocan a procesos democráticos, como Chile y Brasil, y favorecenmecanismos integracionistas: la Alternativa Bolivariana de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Otra vez Suramérica cumple la profecía: “…volveré y seré millones”, del indio rebelde Túpac Katari, quien antes de ser descuartizado mantuvo en jaque a los colonialistas españolesen la lucha de los aimaras y demás pueblos de esa región hace 239 años.

Elarrasador triunfo en Bolivia expulsa a la dictadura, pero aún tiene por delante sombras y amenazas por despejar del camino –como la de los grupos extremistas que no aprenden la lección– a la parde construir un gobierno de unidad nacional, y reconducir sin odios y con firmeza el proceso de cambio sin precedentes iniciado por el MAS.

 

Isla de la Juventud
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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