La escuela, vital área de prevención

Limpiar las mesas para iniciar la jornada de clases es tarea matinal para Anyelis Yanet Hernández. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Carlos es un niño “adicto” a los abrazos y besos; como aún no tiene los tres años de vida no logra comprender por qué su familia intenta por estos días despojarlo de esa costumbre propia de los cubanos. También sus “seño” del salón al cual asiste en el círculo infantil Los Mambisitos le recuerdan a diario: “Ya no nos besamos”.

Y es que en medio de la expansión por más de un centenar de países del nuevo coronavirus Covid-19, el Ministerio de Educación (Mined) en Cuba adoptó medidas para combatir la proliferación de esa pandemia, calificado así por la Organización Mundial de la Salud.

EN LAS ESCUELAS TODA LA PREVENCIÓN

Las más recientes estadísticas apuntan que la cifra de infectados en el orbe asciende a más de 200 000, con un saldo de 8 419 fallecidos, en tanto Cuba reporta más de diez casos, todos atendidos de forma diferenciada.

Por tal motivo –y sin entrar en pánico– el Mayor de los Archipiélagos del Caribe toma el coronavirus en serio; desde el primer momento el país mantiene al pueblo informado acerca de la evolución de la Covid-19, sus características, principales síntomas y medidas de prevención.

Un área fundamental para la labor preventiva es la escuela; a pesar de la confirmación de casos positivos en la nación, las autoridades cubanas, en particular las direcciones provinciales y municipales del sector educacional, trabajan en pos de conservar sus instalaciones como espacios saludables y seguros.

Giselle Aliaga, asesora de Salud en la Dirección Municipal de Educación, comentó a los medios locales algunas de las indicaciones del Mined y el Ministerio de Salud Pública puestas en práctica en los planteles del territorio, entre ellas la pesquisa activa y sistemática con el fin de detectar cualquier sintomatología en alumnos, docentes y demás trabajadores.

“Las audiencias sanitarias
–apuntó Giselle– se realizaron en todos los centros educativos, con la presencia de los promotores de salud, quienes apoyan al consejo de dirección en el chequeo de medidas como la limpieza e higienización de locales, picaportes, burós, computadoras y el saneamiento con desinfectante de superficies planas como mesas, pasamanos de escaleras…

“En el caso de los círculos infantiles se limpia todo aquello que el niño manipula: utensilios, sillas, áreas de juego y los juguetes, siempre con agua clorificada, así como la confección del nasobuco para las manipuladoras de alimentos”.

La asesora destacó la importancia de cumplir y velar por la correcta aplicación de las medidas establecidas e insistió en que las llamadas “cuidadoras” deben estar al corriente de estas, en tanto la familia tiene que hacer conciencia y tener percepción del riesgo, pues no se trata de un capricho, sino de una necesidad.

BIEN PREPARADOS

Prever en cada institución la presencia de la totalidad de los productos de limpieza es primordial; según manifestó Aliaga, cuentan con los detergentes líquido y sólido, así como el cloro, determinantes para la desinfección en el lavado frecuente de las manos, verduras, mesetas y útiles de cocina y personales.

“Todo ello está explícito en un programa director de promoción y educación para la salud, donde se trabaja desde las edades más tempranas
–primera infancia– en el conocimiento de las normas higiénico sanitarias”, declaró.

Las charlas, proyección de videos y ejemplificación de conductas adecuadas al toser o estornudar son algunas de las acciones desarrolladas con los estudiantes hasta el duodécimo grado.

Sobre el conocimiento adquirido en esas jornadas de reflexión un equipo del Victoria pudo constatar que los educandos están al tanto y son consecuentes con la referida situación.

Así lo apreciamos en el preuniversitario Celia Sánchez Manduley y en la primaria Hermanos Saíz Montes de Oca, donde se realiza la pesquisa y se desinfectan las manos a la entrada del centro con agua clorificada al 0,05 %, mientras para alérgicos o asmáticos se utiliza una solución jabonosa neutra.

Anyelis Yanet Hernández, maestra de primer grado, explicó que con igual líquido limpia en las mañanas las mesas de sus pequeños y, como que Rosa Martha Aguiar, desinfecta las manos de sus niños antes de merendar o almorzar.

Rosa Martha Aguiar desinfecta las manos de sus alumnos antes de ingerir alimentos. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Para mayor asombro dialogamos con Nayelys Tabares y Eyler Benítez, ambos de sexto grado, quienes con singular “maestría” explicaron el proceso de lavado de las manos, el cual realizan antes de ingerir alimentos y después de ir al baño o realizar las actividades de Educación Física.

Eyler y Nayelys realizan una demostración sobre el lavado correcto de las manos. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Miguel Mojena, director de la Hermanos Saíz, explicó que entre las medidas estuvo recoger las áreas de juego, pues los implementos de papier maché no pueden ser mojados.

Muchísimas han sido las variantes adoptadas allí y las formas de trasmitírselas a los escolares, quienes ya le han puesto hasta ritmo musical para hacerlo más atractivo, incluso cuando participan en las audiencias sanitarias con la comunidad junto al médico y la enfermera de la familia.

TOTAL RESPONSABILIDAD, NADA DE DESCUIDOS

Si bien las autoridades de Educación en el Municipio llaman a la responsabilidad y la cooperación de las familias, resta seguir las indicaciones e implementarlas correctamente. No basta con la vigilancia en las fronteras del país o la Isla de la Juventud, llevarlas al hogar a través de las escuelas de educación familiar y ser conscientes de su imperiosa necesidad, es la clave para evitar la propagación de este nuevo coronavirus.

Mientras en países como España se aplican pruebas rápidas para detectar casos ocultos, nuestra fortaleza está en ser preventivos, como alertara María Antonia Guerra, subdirectora de Educación aquí, al referirse a los educandos suspendidos por presentar síntomas gripales o respiratorios, “es mejor equivocarnos para bien y no tener que lamentar”.

Continuar con los esquemas de trabajo establecidos –que tampoco son nuevos en el sector educacional– y aprovechar los escenarios propicios con los especialistas de Salud Pública, incluyendo la comunicación constante y colaboración con las autoridades sanitarias, nos llevará al éxito en esta batalla, siempre que no haya descuidos y asumamos juntos total responsabilidad.

Al concluir las actividades físicas los educandos también se deben desinfectar. Foto: Yesmani Vega Ávalos
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Casandra Almira Maqueira
Casandra Almira Maqueira

Licenciada en Estudios Socioculturales en la Universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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