La col, medicinal y alimenticia

La col, verdura de gran demanda por sus propiedades medicinales, se cultiva mayormente para utilizar sus hojas tiernas como alimento. En tal sentido entra en la composición de una treintena de ensaladas, cruda o cocida, así como en guisados con carnes o distintas legumbres.

Un detalle culinario: para que los pigmentos blancos de la hortaliza no se tornen amarillos es recomendable cocinarla en un medio ácido.

Existen muchas variedades, incluso de color morado, pero todas poseen cierta semejanza. Son ricas en calorías, hierro, potasio, calcio, fósforo, sodio y vitaminas A, B, C, G y U, esta última un potente factor para el tratamiento y la cura de la úlcera duodenal. Además, la col es considerada antianémica, antiescorbútica e hipoglucemiante.

A la hora de cultivarla prefiere los terrenos arcillo-areno-humíferos, sin ser cenagosos; produce buenas cosechas en los arcillosos, colorados o negros, si no les falta humedad. Los semilleros, como es habitual en horticultura, de un metro a 1,20 metros de ancho, de un largo prudencial y unos 15 centímetros (cm) de altura. Resulta conveniente preparar los canteros con anticipación y dejar que se asoleen antes de echar las semillas.

Aunque puede utilizarse la siembra a voleo, es aconsejable hacerlo a chorrillo, en surquitos trazados a través de los canteros, separados entre sí diez cm. Además de enterrarla enseguida, comprimir la tierra con una tabla y darle su primer riego de asiento, con manguera o regadera.

A los 30 o 35 días pueden trasplantarse las posturas, situándolas en surcos separados de 80 a 90 cm, y a una distancia entre plantas de 40 a 60 cm. Las plantaciones tempranas se hacen en septiembre y octubre; las tardías, de noviembre en adelante.

En cosecha temprana la recolección comienza después de los 90 días, cuando los repollos están duros.

Un detalle curioso: hubo un conquistador en la antigüedad que antes de entrar en batalla daba a sus tropas abundante sopa de col, como potente fortalecedor de sus huestes. Con esa arma gasífera… su victoria, ¿quién lo duda?, sería infalible. Supongo.

Cultiva tu pedacito Isla de la Juventud

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