La albóndiga y sus vueltas

La batalla por los alimentos que nos impone la COVID-19 y deberemos afrontar a largo plazo, aportó un nuevo producto para los pineros: las albóndigas de pescado de mar; las cuales, por cierto, tienen una forma tan… arbitraria. No parecen albóndigas, en buen castellano debían ser “bolitas”. Y en este caso la forma es determinante para el mejor aprovechamiento del contenido.

Su salida al mercado estuvo obligada por la urgencia, pero tenerlas es una carrera importante ganada al comienzo mismo de la contienda. Constituyen un recurso más, un cárnico, para enfrentar al desabastecimiento y complementar las opciones disponibles.

¿Qué faltó en este propósito logrado a tiempo y bien intencionado? Justamente su forma. Y ahora veremos por qué. Al freírlas, tal como vienen, quedan con un centro mal cocido que da una consistencia esponjosa y una impresión al paladar de que algo quedó crudo y no toda recibió la adecuada cocción.

Quizá se pensó que llegarían frías al comprador y este podría amasarlas y darles la forma conveniente, pero no sucede así. En casi todos los casos se ofertan congeladas. Al llevarlas al extremo opuesto resultan aguachosas, sin plasticidad para su nueva compactación.

Estos detalles, fácilmente solucionables, conspiran contra su venta y aceptación. Otra cosa sucedería si se ofertaran como hamburguesas, ya que la forma aplastada y de poco grosor permite mejor entrada del calor. Pero si no hubiera la capacidad de manufactura, entonces resulta preferible que su oferta sea en forma de gruesas salchichas o salchichones, de modo que sea posible cortarlas en rodajas y faciliten que se puedan freír bien. Preparadas así resultan de buen sabor y textura.

Si usted prefiere darles otros usos, aquí les va un aporte culinario de primera mano que ya comienza a ser popular en La Fe, donde con ingenio se gana la batalla diaria por los alimentos en la familia.

Según cantidad de comensales, desmenuce parte de las albóndigas y dele un ligero hervor en una salsa de tomate condimentada. Déjelas refrescar y páselas por la batidora, agregando cualquier tipo de caldo o agua hervida, hasta darle la consistencia de pasta para untar. Acompáñelas de galletas, pan o tostadas y le aseguro que será una excelente opción para todos en casa. Lo tengo comprobado.

Isla de la Juventud Rincón del Redactor

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