La admirable sencillez de Celia

Foto: Tomada de Internet

Cuando la tuve frente a mí, me simpatizó solo de saludarnos y no asocié aquella joven de hablar bajito, toda delicadeza, con Celia Sánchez Manduley, Heroína de la Lucha Clandestina y de la Sierra Maestra.

Evelio Morales Pasos, uno de los carpinteros más completos de la Isla de la Juventud, narra las impresiones de su  primer encuentro con la legendaria guerrillera que integró el Movimiento 26 de Julio  durante la Guerra de Liberación Nacional Cubana.

Foto: Héctor García

No tengo palabras para describirla. Era delgadita, alta,  –casi de mi tamaño–,  sencilla, le gustaban las ropas blancas de lienzo con bordados o tejidos. Con bastante frecuencia nos visitaba para comprobar si estaba listo el mobiliario destinado a las embajadas, a las casas y apartamentos de los técnicos extranjeros y a la exportación.

Ya había triunfado la Revolución, crean la Empresa de Muebles y Envases y designan a Morales Pasos jefe de control técnico para fiscalizar la producción por ser un excelente operario de carpintería, oficio que aprendió con un tío político desde niño en el Calvario, donde nació, perteneciente a Arroyo Naranjo.

En dicha entidad es  cuando entabla las relaciones de trabajo con la entonces Secretaria de la Presidencia, quien siempre estaba atenta a los detalles más decisivos de la nación o a las tareas menos públicas.

En los talleres utilizaban la Majagua y la Caoba, maderas preciosas de gran demanda, y usaban el cuero repujado (técnica de decoración consistente en lograr motivos en relieve sobre la superficie del cuero) en butacas y sillas, y otras eran tapizadas. Celia siempre iba a chequear  y a proponer que el mobiliario tuviera un sello de cubanía.

Un ejemplo de la aceptación de las mercancías destinadas a la exportación fue la de un empresario italiano que a pesar de haber conversado en varias ocasiones con él, no sé pronunciar  bien su nombre, los 85 años que voy a cumplir el próximo 15 de agosto no pasan por gusto.

Pues el empresario se interesó en adquirir  muebles para su hotel instalado en unas alturas en las inmediaciones del lago Cerreto, donde acudían los turistas a esquiar cuando se congelaba. Quedó tan motivado con nuestros productos que solicitó estructuras de  enchape de maderas de Majagua y Caoba para las habitaciones. El pedido lo depositaron en embalajes y dos obreros viajaron a Italia para colocarlos como parte del convenio.

Cuando ni remotamente pensaba venir a la Isla, tuve un acercamiento con este territorio mediante ese empresario porque él había venido en representación de los fabricantes que les vendieron maquinarias a Cuba, entre otras, los tractores pequeños Piccolinos que iban a operarlos solo mujeres en el plan agrícola del Cordón de La Habana, en el Plan Especial Camilo Cienfuegos de Isla de Pinos y en Pinar del Río. Así las mujeres accedían a labores productivas que antes las realizábamos los hombres.  

Evelio estuvo en la Empresa de Muebles y Envases hasta 1971, luego pasó por otros dos talleres pertenecientes al Consejo de Estado y a la empresa de mobiliario escolar. En 1978, llegó a la Isla donde ha hecho historia y echado raíces.

No fue mucho el tiempo que estuve cerca de Celia, quien cumpliría 101 años, este domingo nueve de mayo, en coincidencia con el Día de las madres, ella que a tantos niños huérfanos amparó; pero jamás se borrará de mi mente su admirable sencillez por la que el pueblo tanto la quería y tanto la lloró el día de su partida en un enero de 1980.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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