Joyita en el lomerío

Foto: Karelia Álvarez Rosell

“Es una magnífica opción recreativa, no solo por lo acogedor del lugar sino también por la excelencia en el servicio, el trato de los trabajadores, la variedad de las ofertas y la calidad en la elaboración de los alimentos; yo vengo cada vez que puedo porque para mí es el mejor sitio en la Isla en cuanto a gastronomía se refiere”.

Así reseña Osvaldo Vázquez, trabajador de Etecsa, quien con frecuencia escoge al centro recreativo El Abra, distante de Nueva Gerona a unos cinco kilómetros aproximadamente, para compartir con la familia y amigos.

Pero no solo para él este es su sitio de preferencia, lo es para cientos de pineros, quienes, sobre todo en los meses de vacaciones, eligen al emblemático establecimiento fundado en abril de 1970 y ubicado entre el lomerío, palmas y un espejo de agua dulce, que facilita las actividades náuticas, una válida opción de la Marina Marlin.

Foto: Karelia Álvarez Rosell

De ahí que visitantes puedan deleitarse no solo de la exuberante y muy bien protegida naturaleza, también de paseos a bordo de botes, kayaks, catamaranes veleros y bicicletas acuáticas, así como otros equipos.

Esta predilección la pudimos constatar, además, en el libro del consumidor, donde los clientes plasman sus consideraciones y sugerencias en cuanto al servicio, las cuales constituyen una importante herramienta de trabajo.

“Los compañeros de Cubataxi les decimos que tuvieron hacia nosotros un servicio excelente”, “agradecidos por la calidad, la belleza, la higiene, la presencia de los trabajadores y protección del medio ambiente”, “nuestra familia, procedente de Sagua la Grande, visitó este lugar y hemos tenido una estancia maravillosa y un almuerzo exquisito: Felicidades”…

CLAVE DEL ÉXITO

Ante tantos criterios positivos acerca del centro recreativo, cuyos servicios reflejan el auge de los emprendimientos que reverencian el arte culinario, caben varias interrogantes, pero ¿cuál es la clave del éxito?

El Abra luego del huracán Gustav. Foto: Cortesía del Administrador

Tal pregunta cobra mayor trascendencia si recordamos que El Abra quedó devastado tras el feroz huracán Gustav y varios no creyeron en su restauración; sin embargo, el colectivo comandado por el El formador de varias generaciones de gastronómicos, Jorge Luis Más Peña, lo levantaron al punto de convertirse en unidad distinguida del Sindicato Nacional de los Trabajadores del Comercio, la Gastronomía y los Servicios.

Ello lo avalan los diplomas y reconocimientos recibidos hasta la fecha, entre estos la condición de Unidad Modelo en los dos años últimos años.

“Es el resultado de la constancia, la exigencia, de hacer las cosas lo mejor posible con lo que tenemos para que el usuario se sienta complacido y el sentido de pertenencia de los trabajadores, quienes ven al centro como su casa propia.

“Durante el pasado año aportamos más de 290 000 pesos por encimas del plan previsto para un 115 por ciento de sobrecumplimiento y para el año en curso tenemos un plan superior a los dos millones, para el cual realizamos esfuerzos ante las serias limitaciones con los abastecimientos”.

La falta de suministros fue una de las irregularidades mencionadas por algunos clientes, pues el día de nuestra visita no había refrescos de ningún tipo, solo jugo natural de melón y guayaba que los trabajadores habían preparado, pero no fue suficiente teniendo en cuenta la cantidad de personas que lo frecuentan.

De igual manera tal problemática atenta contra la variedad de ofertas en el restaurante, donde en ocasiones la carta menú sorprende con más de diez platosal consumidor, el bar, las dos parrilladas y la nueva cafetería que abrió sus puertas en este verano.

Al conversar con Jorge Luis nos percatamos de que la preservación tanto del lugar como del medio ambiente tiene que ver con la exigencia para el cumplimiento de regulaciones establecidas, entre las cuales sobresalen la delimitación de las áreas para el parqueo de vehículos y carretones, el uso de vestuarios adecuados en el salón principal, la no entrada de animales a la presa de igual nombre de la unidad y el cuidado de las áreas verdes.

Esta vez el pavo real no se pavoneó con su colorida cola, según Jorge la muda por estos días, pero sigue siendo un atractivo del lugar al igual que los pavos, a los que esta reportera les tiene cierto respeto.

Por el restaurante encuentro a Hirmina Carrillo, capitana de salón con unos 15 años en la rama y quien parece una hormiguita laboriosa, siempre pendiente de cada pedido, la atención y presentación de los platos.

“Todos los días comenzamos con la reunión de apertura, las cuales se han convertido en acciones de superación, pues no solo analizamos la jornada anterior y las proyecciones para el día sino también se imparten temáticas relacionadas con la calidad del servicio. La unidad es como una escuela”.

Nos retiramos y seguían llegando personas a esta joyita que entre lomas, palmas y espejo de agua se alza como referencia en la cultura culinaria.

Foto: Karelia Álvarez Rosell
Foto: Gerardo Mayet Cruz

 

 

Isla de la Juventud
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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