José Manuel, Pedro y Ariel reforman su comunidad

López Campos y Pedro Pérez Pérez son dos jubilados residentes en La Reforma que a diario confirman el sí se puede mediante el esfuerzo por echar pa’lante sembrando cada pedacito de tierra.

José Manuel se las arregla para regar los cultivos. Foto: Yoandris Delgado Matos

José Manuel cuenta cómo la dedicación y el sacrificio son la base de lo logrado allí, sin importar las arduas horas de trabajo en aras de cosechar. “Tenemos sembrado en el frente y el patio de la casa –explicó López Campos– y vamos a continuar porque siempre se puede más. Si todos nos activamos, sembramos en cada rincón aprovechable, podemos ayudar más a la Revolución”.

Hoy posee en sus canteros una amplia variedad como ajíes pimiento y cachucha, cebolla, ajo porro y lechuga “que brindo a los vecinos con mucho placer; yo siembro durante todo el año, pero también pienso incursionar en la cría de pollos, conejos o cerdos”.

Mas, para José Manuel no todo es color de rosas, la situación con el agua en el apartado poblado constituye un gran obstáculo. “Inventé una regadera para echar agua a los cultivos, conocemos la situación que atraviesa el país por la sequía, pero siempre ahorrando el poquito que tenemos a disposición resolvemos”.

Pedro muestra el fruto de la tierra. Foto: Yoandris Delgado Matos

Pedro Pérez Pérez expresó su satisfacción por aportar con el fruto de la tierra a la cafetería, la placita y a otros lugareños. Él convirtió una pequeña plaza en un semiprotegido donde encontramos ají y maíz para el consumo particular.

En otra oportunidad sembró tomate y, como José Manuel, resuelve las vicisitudes con el agua: “Se determinó llenar un tanque y con esa acumulación regar los cultivos”, comentó.

“Gracias al apoyo de varios de la cooperativa cerré el huerto con tela de mosquitero, esto ayuda a combatir la plaga y reduce el efecto de los rayos solares en beneficio de las plantaciones.

“En julio y agosto pretendo plantar maíz con estiércol vacuno como alternativa a los fertilizantes”. Natural de Mayarí, Pedro llegó a la Isla a los 15 años en la columna Seguidores del Che, y hoy convoca a los vecinos a sumarse a la producción de alimentos.

Ariel pretende recuperar la cantidad de conejos de antaño. Foto: Yoandris Delgado Matos

Otro que aspira a recuperar glorias pasadas es Ariel Ávila Arias, quien, conocido como Pini, logró alrededor de 180 conejos luego de su incorporación a la cría de esos animales a través de un proyecto de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales.

Gracias a ese programa adquirió recursos como jaulas, molino para preparar los alimentos, entre otros que le permitieron alcanzar la mencionada suma de conejos. Hoy labora en generar el pie de cría de esa especie para multiplicar su reproducción allí.

“Ahora estamos por debajo debido a la sequía –precisa Ariel–,  pero cuando lleguen las lluvias le daremos un vuelco a la situación. No obstante, tengo cinco hembras paridas cada una con nueve crías, ya con eso yo levanto. Asimismo, me entregaron una hectárea de tierra para la siembra de alimento de ganado menor, donde pretendo cultivar morera, yuca, boniato y otras hierbas útiles.

“El conejo exige una higiene completa, además de comida para lograr óptimos resultados. Los estaba alimentando con marpacífico, pero lleva además lo que expliqué con anterioridad”.

Con ocho años en la modalidad cunícola, Ávila Arias también permanece inmerso en la cría de carneros y cerdos; en los ovinos posee seis carneras paridas al tiempo que los pastorea por sitios sin afectar la localidad, entre ellos las tierras otorgadas.

“Si las personas ponen interés se logra lo que nos propongamos, que no solo es conseguirlo, sino mantenerlo. Yo, por ejemplo, procuro llegar a lo que un día tuve”.

Para AdisTeresa Pineda Matarán, delegada de la circunscripción 66 del Poder Popular, la única barrera para un desarrollo acelerado del autoabastecimiento local está en las dificultades con el agua.

Sin embargo, ponderó que, aun con escasos recursos, algunos pobladores se han sumado a la tarea de sembrar en cada rincón aprovechable y dan pasos en la cría de animales. Resta mucho por hacer para alcanzar el objetivo, urge entonces mayor implicación de los pobladores, disposición y organización para lograr el impacto que requiere una tarea de tal magnitud.

Cultiva tu pedacito Isla de la Juventud
Yuniesky La Rosa Pérez
Yuniesky La Rosa Pérez

Licenciado en Comunicación Social en la universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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