Jorge Fuentes: “Tenemos un equipo con un gran balance”

fuentes2Las gradas están semidesiertas, pero el diamante es un hervidero. La preselección nacional de béisbol hace los deberes antes de su tercer desafío preparatorio en el Latino, y el cuadro interior se ha llenado de rollings, varios pitchers estiran el brazo por los laterales, y Roger Machado les da una soberana sesión de foul fly a los enmascarados.

 

Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Las gradas están semidesiertas, pero el diamante es un hervidero. La preselección nacional de béisbol hace los deberes antes de su tercer desafío preparatorio en el Latino, y el cuadro interior se ha llenado de rollings, varios pitchers estiran el brazo por los laterales, y Roger Machado les da una soberana sesión de foul fly a los enmascarados.

Víctor Mesa, como es su costumbre, va de un lado para otro, aquí deja un consejo, por allá una encomienda. Tampoco sus asistentes conocen la pausa. Sin embargo, en medio de esa vorágine hay un hombre que apenas se inmuta, cuya misión parece limitarse a examinar todo lo que acontece. Usted lo sabe: es Jorge Fuentes.

Sesenta y dos años después de ver la luz en San Cristóbal, avalado por una experiencia aplastante y un historial de ganador que exhibe cinco títulos nacionales, cuatro en torneos selectivos, par de trofeos mundialistas y otros dos olímpicos, el ahora jefe técnico del siempre controversial team Cuba es una de las voces beisboleras más autorizadas del país. La gente cree en él, y Fuentes retribuye esa confianza con trabajo.

“¿Podría responder unas preguntas para Cubadebate?”, le inquiero. “Dame un chance, cuando acabe el calentamiento hablamos”, me dice sin abandonar el rectángulo de coach, y sigue concentrado en roletazos, y combinaciones de doble matanza, y tiros a la goma, y tiros de la goma a la inicial. Él observa, yo espero en un costado del dugout.

Al poco rato, viene hacia mí con unos gestos que dejan ver una disculpa implícita. “No se preocupe, Jorge, seré breve, porque el juego está por iniciarse”. “Tú dirás”, me contesta con esa parsimonia que le conocemos hace tiempo.

-Ante todo, me gustaría saber cómo armonizan usted y Víctor, dos personalidades tan distintas, en el puesto de mando del equipo…

-Sin problema ninguno. Nos va muy bien. Nos conocemos hace muchos años, yo lo dirigí en su etapa de pelotero de la selección nacional, después coincidimos como directores en equipos provinciales, e incluso trabajamos juntos como scouts durante las Olimpiadas de Beijing. Gozamos de una envidiable compenetración.

-¿Descarto entonces la posibilidad de una competencia de egos?

-Absolutamente. Ninguno de los dos intenta hacer prevalecer sus opiniones sobre las del otro. Tratamos de entendernos en cada detalle, y de aportar todo lo que podamos a favor de una causa común.

-Hábleme de los lados fuertes y “flacos” de esta plantilla…

-Lo más fuerte es la organización y el sistema de trabajo, la exigencia con que se ha emprendido la preparación a partir del tope contra Estados Unidos. Hay mucha disciplina y seriedad en lo que se está haciendo, tratando de que cada uno interiorice su misión en el grupo. Y para serte sincero, no le veo lado “flaco”. Es un equipo con un gran balance en todos los sentidos…

-¿De los mejores que ha tenido a su cuidado?

-Ya te digo, es una nómina muy buena, con defensa, pitcheo y varios bateadores de calibre. Hay que seguir mejorando y realizando topes de aquí al Clásico, pero sí, es un excelente plantel.

-Se ha ido a competencias, se ha hecho una preparación rigurosa, habrá topes… ¿No temen los técnicos a que nuestros jugadores lleguen sobreentrenados al Clásico?

-No lo creo, después del torneo en Holanda hubo varias semanas de descanso activo que les vinieron como anillo al dedo a los muchachos, y ahora mismo se les ve muy bien físicamente.

-¿Puede ser beneficiosa esta gira por Asia a tres meses del Clásico?

-Es muy apropiada, especialmente porque hay dos novenas asiáticas en el grupo eliminatorio de Cuba. Se trata de un modelaje imprescindible que incluye elementos como el cambio horario, el terreno sintético, los estadios techados… De momento podríamos efectuar cinco juegos (tres en Taipei y dos en Japón) ante contrarios que, según tenemos entendido, poseen un gran nivel.

-Le pregunto por varias individualidades. ¿Yadier Pedroso será cerrador?

-Eso no se ha decidido todavía.

-¿Cómo va la recuperación de Michel Enríquez? Aún se le nota inseguro de la rodilla operada…

-Sí, pero ha progresado, avanza, se le atiende debidamente, y lo más importante es que está aquí, trabajando junto al resto.

-¿Hasta dónde ha crecido Erlis Casanova como pitcher?

-Erlis fue el mejor lanzador de Pinar en la Serie pasada, y da la impresión de que va a alcanzar la estabilidad. Tiene talento, su recta excede las noventa millas, y dispone de un repertorio interesante.

-¿Cree usted que estamos en condiciones reales de volver a la final del Clásico, o es solamente una ilusión alimentada por las ganas y el orgullo?

-Yo estoy muy optimista, se está trabajando para eso y el terreno dirá. Falta mucho tiempo, veremos lo que ocurre en el primer tramo de la Serie Nacional, habrá que pulir varios elementos, pero es posible hacer un magnífico papel. Es complejo, pero en la vida hay pocos imposibles.

 

 

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