Jamás tendremos otra oprobiosa Enmienda

Te veo orgullosa flotar como radiante oriflama,/ y de tu estrella la llama siento el vivo fulgurar./ Jamás te inquiete el pesar de algún ultraje extranjero,/ pues con ardor y odio fiero lavaremos la mancilla:/ que el cubano no se humilla aunque le falte su acero.

Con la difusión de poemas, cuartetas y décimas anónimos alegóricos a la bandera y la estrella solitaria, los cubanos expresan su rechazo enérgico a las fuerzas interventoras y se lanzan a las calles en masivas manifestaciones de protesta.

El tortuoso camino que condujo a esa situación empieza con el desenlace dramático de la Guerra del ’95, cuando al amparo del Tratado de París del diez de diciembre de 1898 concluye la conflagración, los yanquis adquieren varias colonias españolas, entre otras Cuba, y los derrotados colonialistas ignoran al Ejército Libertador y entregan el poder a los yanquis.

En medio de tanta hipocresía los viejos mambises, que lucharon durante 30 años por la libertad, veían alzarse sobre las fortalezas militares y edificios públicos la bandera estadounidense en vez de la cubana. Así la intervención militar del imperio resulta la causa fundamental de la frustración del ideal de alcanzar la plena soberanía de la Patria.

Al profundizarse en los hechos llegamos a la conclusión de que con su intromisión en la lucha, Estados Unidos (EE.UU.) es el mayor beneficiado y ejecuta el primer ensayo de república neocolonial en el mundo al presentarse ante el orbe como potencia imperialista por su poderío militar y desarrollo económico interno.

En tales circunstanciasse convoca a la Asamblea Constituyente para que sus delegados –elegidos por el pueblo– redactaran la Constitución de 1901, la cual surge viciada porque EE.UU. obliga a agregarle el apéndice aprobado por el Congreso de Estados Unidos, la oprobiosa Enmienda Platt (o Tratado Permanente). ¿Por quélos asambleístas que en su mayoría estaban en contra, por ejemplo, Juan Gualberto Gómez, tras prolongados debates el 12 de junio de 1901, la aceptan con 16 votos contra 11? Por el chantaje del vecino del Norte que amenazó con mantener la ocupación militar indefinidamente y convertirnos en colonia yanqui.

Los cubanos tuvieron su república, pero mediatizada; Washington podía poner gobiernos, traer sus capitales y explotar nuestros recursos naturales y humanos comolo hizo.

Tenía ocho capítulos la abominable cláusula, aunque nos detendremos en el VI: “Que la Isla de Pinos será omitida de los límites de Cuba propuestos por la Constitución, dejándose para un futuro arreglo por Tratado la propiedad de la misma”. Gracias al reclamo de los pineros el Tratado Hay-Quesada, mediante el cual Isla de Pinos pasaba definitivamente al territorio cubano, resulta ratificado por el Senado yanqui el 13 de marzo de 1925.

En los cubanos está presente esta lección de la historia, que reaviva la total puesta en vigor de la Ley Helms-Burton, violatoria del derecho internacional, pero que a Cuba no intimida.

Isla de la Juventud Política
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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