Jamás olvidaremos la lección

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La anécdota contada a sus alumnos por el profesor Manuel de la telenovela cubana Entrega, acerca del envío de la orden de inicio de la Guerra del ’95 en un fino papel envuelto en un tabaco, es real.

Blas Fernández O’Hallorans, cubano propietario de una fábrica de puros en Tampa, torció personalmente cinco iguales y marcó el que contenía el mensaje con dos manchas amarillas en su capa.

El inofensivo tabaco fue junto a los restantes en el bolsillo de Miguel Ángel Duque de Estrada, quien lo entregó en La Habana a Juan Gualberto Gómez y así se incendiaría la Isla caribeña con el estallido revolucionario del 24 de febrero de 1895, en forma simultánea en varias ciudades, solo José Martí pidió brevedad en la beligerancia para impedir la injerencia de Estados Unidos (EE. UU.).

Resulta válido recordar que ya superadas la epopeya inconclusa de 1868 (paz sin independencia ni abolición de la esclavitud), la Guerra Chiquita de menos de un año y sacadas las lecciones de los errores, el Apóstol, con visión estratégica, había unificado en un movimiento a los patriotas de la emigración y de la Isla grande, a los pinos viejos y los nuevos; creó el Partido Revolucionario Cubano el diez de abril de 1892 –su obra cumbre unitaria, antimperialista, sin exclusiones– y fundó el periódico Patria.

Con su humanismo, ética, sentido de la justicia, de la dignificación plena del ser humano e incesante prédica: “Juntarse es la palabra de orden”, les trasmite a ellos una ideología y proyección política.

Debido a una delación el Plan de la Fernandina –concebido por Martí y mediante el cual tres buques: el Lagonda, el Amadis y el Baracoa llevarían ayuda a los revolucionarios en Cuba–, abortó cuando las autoridades estadounidenses incautaron las armas de la expedición, pero los independentistas siguieron en la batalla.

Por infortunio, el Héroe Nacional cayó en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895, mas continúan la insurrección armada Máximo Gómez, Antonio Maceo y otros patriotas.

El desenlace de la lucha por crear el Estado nacional cubano se precipitó con la intervención de EE. UU. en la guerra de liberación, mientras los mam­bises fueron excluidos del protagonismo; no obstante, quedó latente la decisión del pueblo de alzar a sangre y fuego la Patria subyugada. La Guerra Necesaria inspiró a los combatientes de la insurrección encabezada por Fidel, la cual conquistó la definitiva independencia en 1959.

Los cubanos, en particular los jóvenes, jamás olvidaremos la lección, por eso fomentamos la unidad y la defensa del Socialismo.

Historia Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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