¿Otra Cumbre para salvar al mundo?

yojamna-opinionPor Yojamna Sánchez Ponce de León

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20 que concluyó ayer en Río de Janeiro, Brasil, es una de las principales noticias seguidas por millones y millones de personas en el mundo entero con gran preocupación y no es para menos, nuestra existencia en la tierra depende, en gran medida, de lo que allí se acuerde.

yojamna-opinionPor Yojamna Sánchez Ponce de León

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20 que concluyó ayer en Río de Janeiro, Brasil, es una de las principales noticias seguidas por millones y millones de personas en el mundo entero con gran preocupación y no es para menos, nuestra existencia en la tierra depende, en gran medida, de lo que allí se acuerde.

Más que lo pactado, lo que urge es la implementación de acciones para salvar al planeta. En la importante cita un primer paso fue la firma del documento El futuro que queremos, por las más de 100 naciones presentes, texto necesario pero vilipendiado por las ONG a las que más que el verde de la vida lo que les interesa es el verde del dinero.

Una Cumbre más para intentar salvar al mundo dicen muchos y lo cierto es que esta, la de Río, viene siendo una extensión de la Cumbre de la Tierra de 1992 y otros encuentros para analizar y buscar vías de solución para que el hombre, la flora y la fauna, sigan con vida.

Los planteamientos y denuncias hechas acerca de la deplorable situación existente en la actualidad, a los cubanos no nos tomó por sorpresa, el Comandante Fidel Castro con esa maravillosa visión futurista lo viene avizorando no desde hace 20 años sino desde la década del 70, solo que en aquel entonces pensó que la degradación del medio ambiente sería más lenta.

Evo Morales y Raúl Castro pusieron en sus bocas las palabras pronunciadas por del máximo líder de la Revolución cubana en la Cumbre de la Tierra y tal pareciera que las hubiera dicho ayer por lo cercanas a la realidad que vivimos.

Cuba, una vez más, fue contundente, su presidente advirtió lo acelerado de la extinción de muchas especies, la degradación de los ecosistemas y cómo los árboles, pulmones del planeta, son talados a un ritmo vertiginoso. Alertó sobre las consecuencias del constante fluir de las emisiones de Dióxido de Carbono, entre otros daños generados por la pasividad y no accionar de los países del primer mundo.

Otro hecho fuertemente criticado en la cita es la responsabilidad del actual sistema financiero internacional, con una alta incidencia en la situación de crisis ambiental por la que atraviesa la humanidad.

Los debates se centrados en la urgencia de integrar las políticas medioambientales y una buena señal fue la preocupación y el interés que mostraron los países representados. Esperemos entonces que sus dirigentes hagan cumplir de una buena vez los principios aprobados hace veinte años en la Cumbre de la Tierra.

Que el compromiso por salvar la tierra sea global, que en lo adelante las políticas trazadas en cada Estado sean por el bien de la madre natura y de nuestra subsistencia para acabar con el hambre y no con el hombre.

 

 

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