Inversiones en la concreta

alex-ruaPor Alexis Rúa Pérez/ estudiante de Comunicación Social

La vida cotidiana lo ha demostrado, nada puede llegar a feliz término con la calidad, prontitud y eficacia, si antes no fue debidamente planificado hasta el más ínfimo de los detalles para su concreción.

 

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Por Alexis Rúa Pérez/ estudiante de Comunicación Social

La vida cotidiana lo ha demostrado, nada puede llegar a feliz término con la calidad, prontitud y eficacia, si antes no fue debidamente planificado hasta el más ínfimo de los detalles para su concreción.

Donde existen métodos y estilos de trabajo basados en la organización, el control y la preparación, no es difícil lograr el éxito, el uso racional de los recursos y la eficiencia.

Hoy, el país demanda altas dosis de estas acciones y mucho más de la conciencia de cada trabajador, sobre todo de aquellos que tienen sobre sus hombros las decisiones importantes en torno a una obra, un plan de trabajo y hasta una jornada laboral.

Las inversiones en el territorio, como parte del plan de desarrollo local 2012-2020, exigen muchos de los atributos antes expuestos y en varias ocasiones, los proyectos han adolecido de estos.

Pero sin dudas para encontrar las deficiencias, debemos tener bien claro cual es el camino correcto en este complicado entorno que es llevar adelante una inversión.

Es el inversionista el alma de toda proyección que aspira a convertirse en una obra terminada, sobre sus hombros descansan el peso y el rigor que necesita este tipo trabajo para alcanzar el resultado esperado.

Su principal misión es aglutinar a los factores fundamentales que inciden: el ejecutor, el proyectista y el suministrador, tres piezas que deben, en pos de la perfección, hablar el mismo idioma y para eso está quien lleva a cabo esta tarea.

Sin embargo, no todo es tan simple y muchos son los problemas que a diario detecta la UTIEC (Unidad Territorial de Inspección Estatal de la Construcción) en sus recorridos por las principales obras del Municipio.

No obstante, es el proceso restaurador del hospital general docente Héroes del Baire, además del más grande que se lleva a cabo en la Isla, el de mayor dificultades en este sentido.

Allí no se logra uno de los objetivos más importantes del decreto ley 91 de 2006, emitido por el Ministerio de Economía y Planificación, y el cual plantea el cumplimiento de las obligaciones del inversionista, el proyectista, el suministrador y el constructor, quienes allí suelen trabajar por separado, lo cual limita no solo la marcha más acelerada de la obra, sino también su calidad.

Considero que aspectos como el poco dominio de la ejecución y preparación técnica, definición de los recursos necesarios y la exigencia, han sido descuidados en varias inversiones, y por eso saltan a la luz con frecuencia en cualquier análisis de proceso. A esto se une al deficiente cumplimiento de los contratos, lo cual aún tiene serias dificultades y será tema de otros trabajos periodísticos.

Pero es oportuno mencionar ahora aunque sea un ejemplo de su incidencia. El no acordar mediante la contratación el lugar para los desechos sólidos, de conjunto con la Empresa de Comunales, constituye una violación de los métodos de trabajo expuestos en la resolución antes mencionada, y esta es una de las conductas encontradas en varias obras, como la conversión de escuelas en viviendas y los edificios para personal médico.

Las irregularidades en la Carta Límite, documento rector de cada recurso empleado en la obra, afloran una violación con frecuencia en las viviendas, dificultades que atentan contra el feliz término de éstas y que en no pocas oportunidades terminan recayendo en manos del constructor.

Aún con mucho por hacer, rectificar y analizar en este tema, la UTIEC ha accionado en pos de la mejoría necesaria, y además de las recomendaciones, imparte cursos de superación a quienes juegan este importante rol en las entidades y para eso durante mucho tiempo se apoyó en la UNAICC.

Mas, no basta con un plan de medidas ni la sistemática superación, hace falta que los colectivos laborales asuman esto con la prioridad que requiere y exijan su cumplimiento.

De la recepción de la crítica oportuna, la aceptación del consejo y el interés por profundizar cada día más en torno a esta compleja labor, dependerá dejar atrás tal lastre, salir adelante y concluir con calidad las presentes y futuras inversiones que harán de la Isla, con el esfuerzo de todos, ese paraíso terrenal que un día atrajo a muchos, de los que hoy aún apuestan por él.

 

 

 

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