Invasores de futuro, artilleros de la verdad

che-maceo-nataliciosOchenta y tres años separaban el nacimiento de Antonio Maceo y Ernesto Che Guevara. El primero, cuyo 167 aniversario en Santiago de Cuba celebramos este 14 de junio, era ya figura legendaria cuando el segundo vino al mundo en Argentina en 1928.

Estos paladines del nuevo mundo: Maceo y Che nacieron el 14 de junio para seguir viviendo en el cotidiano bregar de los revolucionarios por ese mundo mejor que ellos soñaron y forjaron a golpe de heroica creación con toda la fuerza de sus ideas y sus brazos

maceo-cheOchenta y tres años separaban el nacimiento de Antonio Maceo y Ernesto Che Guevara. El primero, cuyo 167 aniversario en Santiago de Cuba celebramos este 14 de junio, era ya figura legendaria cuando el segundo vino al mundo en Argentina en 1928.

Si Maceo afirmó que quien intentara apropiarse de Cuba recogería el polvo de su suelo anegado en sangre si no perecía en la lucha, el otro anegó con su sangre el suelo de Bolivia tratando de impedir al imperio apoderarse de América.

Ha destacado Fidel con meridiana claridad: “Ambos fueron invasores de Oriente a Occidente; ambos murieron en combate; ambos son hoy símbolos insuperables de valor e intransigencia revolucionaria; ambos están ahora junto a nosotros, y nosotros junto a ellos; ambos hicieron lo que todo un pueblo ha jurado estar dispuesto a hacer; ambos nacieron el mismo día: 14 de junio. El azar no habría podido idear algo mejor”.

LARGA VISTA

Los cubanos de hoy, educados en el inmortal ejemplo de Maceo, habrían compartido contigo, General, el honor de estar junto a ti el día glorioso que le respondiste al representante del poder colonial español: “No queremos paz sin independencia.”

Y Che no se cansaba de repetirlo.

Uno de los pensamientos más conocidos de Antonio Maceo y de más larga visión política aparece en la carta dirigida al Coronel Federico Pérez Carbó a Nueva York desde el campamento de El Roble, fechada el 14 de julio de 1896, cinco meses antes de su caída en combate.

En esta misiva expone Antonio Maceo con toda la fuerza de su mente: “De España jamás esperé nada; siempre nos ha despreciado, y sería indigno que se pensase en otra cosa. La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide; mendigar derecho propio es de cobardes incapaces de ejercitarlos. Tampoco espero nada de los americanos; todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos; mejor subir o caer sin ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso”.

Más diáfano no pudo ser el Che cuando dijo que al imperialismo no se le podía dar ni un tantico así. Y advertía en artículo en el que analizaba los resultados de la Conferencia del Consejo Interamericano de la OEA, en 1961, en Punta del Este, Uruguay: “El imperialismo está ensayando todas las posibilidades de maniobra, caminando al borde de una guerra mundial, guerra con la que sellará su desaparición definitiva”.

Nada más proverbial.

ARTILLERÍA DE LA VERDAD

Otra asombrosa coincidencia del pensamiento, verticalidad ideológica y apego a la verdad de estos líderes revolucionarios, lo constituyen estos hechos vinculados con la prensa revolucionaria:

Al estallar la guerra de 1895 Antonio Maceo hizo reaparecer el periódico mambí El Cubano Libre tras ordenar la captura de una imprenta que posibilitó el comienzo de su publicación desde una cueva de la campiña holguinera, y definió como un cuerpo de ejército compuesto por 12 columnas y comparó por su alcance con una pieza de artillería.

Durante la contienda armada en la Sierra, el medio de comunicación que tuvo mayor trascendencia fue la Emisora Radio Rebelde, creada precisamente por el Che en Pata de la Mesa en febrero de 1958, y devenido poderoso instrumento por difundir la verdad y las ideas.

CONTRA EL GERMEN DE LA DIVISIÓN

Dando muestras de su estatura de hombre grande, Antonio Maceo escribirá al Coronel Emilio Núñez a Filadelfia, desde Kingston, en 1886:

“Muchas pequeñeces y miserias nos rodean, formando coro con los nuestros que debemos desechar ante todo: luchamos para Cuba, y no debemos ocuparnos de nuestras personalidades, por malo que sea el proceder de otros (…) El General Gómez y todos los compañeros estamos dispuestos a continuar hasta el fin de la jornada”.

Y no fue acaso hondura similar a la del Che cuando dijo: “No debemos permitir que el germen de la división progrese entre los revolucionarios; es necesario estar unidos para emprender la gran obra revolucionaria que demanda el país, porque como bien dijera Fidel, ‘el primero de enero sólo ganamos el derecho a empezar’.”

Es decir que ambos anteponen la rectitud de principios, la unidad y la continuidad a esas pequeñeces humanas tan dañinas a la Revolución.

A milímetros de una catástrofe atómica

Como un rayo mulato, que iluminó sus pupilas, le llegó al Che la imagen de Antonio Maceo. No tan solo porque había nacido el mismo día que el Titán –algo que debió enorgullecerlo–, sino porque lo emparentaban una policromía de valores humanos y patrióticos, con intransigencia indoblegable.

Su admiración por el hijo de Mariana la exhibió, a fuerza de coraje y astucia, a su paso por la Sierra Maestra, la Invasión, el Escambray y la ofensiva final que culminó con la toma heroica de la ciudad de Santa Clara. Y también en su andar por la Revolución triunfante, el Congo y Bolivia, y en el entrar glorioso por la historia.

El 7 de diciembre de 1962, a raíz del aniversario 66 de la caída del General Antonio, y ante una enardecida multitud, “a milímetros de una catástrofe atómica”, como él mismo definió, dijo: “Maceo fue uno de los tres grandes pilares en que se asentó todo el esfuerzo de la liberación de nuestro pueblo. Con Máximo Gómez y Martí, constituyen la fuerza más importante, las expresiones más altas de la revolución en aquella época.”

Luego acentuó los dos momentos más importantes, para él, del prócer mambí: La Protesta de Baraguá y la Invasión de un extremo a otro de la Isla. “Para hacer eso, que hoy se puede referir en pocas palabras, se necesita un inmenso poder de imaginación, una inmensa fe en la victoria, en la capacidad de lucha de sus hombres y un poder de mando extraordinario para ejercerlo día a día durante años de lucha…”

Y exclamó: “Hemos llegado a un momento donde el machete de Maceo vuelve a estar presente y vuelve a adquirir su propia dimensión.”

En cada una de las acampadas de los primeros momentos de la Sierra, el Che buscó refugio y extrajo de su mochila un libro de Historia de Cuba. Le había pedido a un campesino que bajara al pueblo y este le trajo los primeros libros sobre la isla caribeña: Una Geografía y un volumen de Historia elemental.

PENSAR EN TODOS

De la sensibilidad y ética de Maceo, valga a modo de muestra esto que escribió desde Kinsgton el 5 de septiembre de 1879, en la proclama !Viva Cuba Libre!, que tocaba en el corazón a sus compatriotas, en Cuba y emigrados, a los esclavos y, a los españoles que combatió durante diez años y se preparaba para volver a batir en el campo de batalla: “Españoles. A vosotros no os es desconocido el inicuo proceder de vuestro gobierno que os agobia con enormes contribuciones, y que os tiene igual al esclavo que trabaja para su dueño, haced efectivas vuestras simpatías por nuestra causa, y podréis contar que, además de respetarse vuestras vidas y haciendas, obtendréis los beneficios de un pueblo libre; pero si así no lo haces la responsabilidad será vuestra.”

Y ese mismo pensar en los demás, con mente amplia, solidaria y sensible, lo tuvo Che: “Por eso al inaugurar una nueva fábrica,… al poner en marcha algo que va a dar… bienestar al pueblo, debemos pensar no solamente en nosotros…, sino también en todos los pueblos del mundo que están pendientes de nuestra actitud.”

¿Fortuita la continuidad?

¿Algo casual esa convergencia? ¿Fortuita la continuidad?

No, forma parte de esas lecciones inexplicables de la historia en su forja por abrir camino, sembrar futuro y crear los símbolos del futuro.

Estos paladines del nuevo mundo nacieron el 14 de junio para seguir viviendo en el cotidiano bregar de los revolucionarios por ese mundo mejor que ellos soñaron y forjaron a golpe de heroica creación con toda la fuerza de sus ideas y sus brazos.

En pie de lucha seguimos millones de cubanos, cual gigantesca Protesta de Baraguá, ya no sólo contra los que hace un siglo le arrancaron a Cuba la independencia, sino frente a quienes hoy pretenden destruir la Revolución y arrebatarnos la Patria.

Y desde aquel sitio histórico de Baraguá, en plena batalla por el regreso del niño Elián –secuestrado por EE. UU, y que hace diez años se vio obligado a devolver–, juramos luchar hasta el cese total de la guerra económica, el bloqueo genocida y la ley asesina, entre otras demandas.

Ante cada amenaza imperial, los cubanos seguimos empuñando ese juramento de que seremos inconmoviblemente fieles a la Patria, a la Revolución y al Socialismo.

No hay marcha atrás, porque vamos con esos preclaros invasores de futuro que son Maceo y Che.

 

 

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