Instalarán en la Isla estación para rastreo de sismos

ciencia-cubana_ciencia-de-cuba_centro-nacional-de-investigaciones-sismolc3b3gicas-cnais_5Una estación para el rastreo de sismos pasados en el occidente cubano será instalada en Isla de la Juventud, anunciaron especialistas del Proyecto iniciado por el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS), con sede en Santiago de Cuba.

 

Forma parte de un proyecto del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS) y de la estrategia cubana para prevenir riesgos y reducir desastres naturales

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Fotos: Internet

Una estación para el rastreo de sismos pasados en el occidente cubano será instalada en Isla de la Juventud, anunciaron especialistas del Proyecto iniciado por el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS), con sede en Santiago de Cuba.

Junto a otras instalaciones en red, como la prevista establecer en Isabel Rubio (en el municipio pinareño de Guane) y el centro existente desde hace décadas en Soroa (Artemisa), la pinera aportará datos más precisos del área y sus movimientos a fin de establecer posibles períodos de retorno y redeterminar estimados de peligro para normativas constructivas, la planificación urbana y la prevención de desastres, entre otras líneas y retos de la Defensa Civil, cuyo sistema cumple en estos días finales de julio medio siglo de vida.

Según los expertos inmersos en este proceso, integrado a la estrategia cubana para prevenir riesgos y reducir los desastres naturales, el rastreo de sismos pasados en el occidente y la ampliación de estaciones permitirán disponer de mayor información sobre la región, sacudida en centurias anteriores por terremotos.

El Doctor en Ciencias José Alejandro Zapata, coordinador del proyecto y especialista del referido Centro nacional, aseguró que los estudios, los cuales se extenderán durante varios años en la falla Pinar y otros sitios del occidente, posibilitarán localizar y datar evidencias de esos fenómenos con el fin de establecer posibles períodos de retorno y redeterminar los estimados de peligro para las normativas constructivas, la planificación urbana y la prevención de desastres.

Partimos del supuesto –agregó– que lo ocurrido puede volver a suceder y los terremotos no escapan a esa hipótesis, como refrendan las referencias históricas.

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Tales investigaciones tienen en cuenta que los grandes sucesos telúricos suelen ocasionar deformaciones en la superficie terrestre, que perduran por tiempo prolongado y resultan reveladas mediante procedimientos de la paleo-sismología.

Todavía en la vecina provincia pinareña se recuerda el temblor ocurrido en 1880 que asoló a los poblados de San Cristóbal y Candelaria, con intensidad de VIII en la escala MSK (magnitud 6 en la escala de Richter). Tuvo unas 65 réplicas y causó considerables daños materiales y pérdidas de vidas humanas.

De acuerdo con la información recopilada y evaluada, ese terremoto abarcó la parte extrema de la península de Yucatán; por el este fue reportado en Cienfuegos y por el sur en las ciudades de Nueva Gerona y Santa Fe, entonces Isla de Pinos; y al norte, se confirmó en Cayo Hueso, La Florida.

El Lineamiento 120 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución insta a tomar en consideración “los riesgos sísmicos y otros desastres naturales”,  “en los planes generales de ordenamiento territorial y urbano a nivel nacional, provincial y municipal, su integración con las proyecciones a mediano y largo plazo de la Economía y con el Plan de Inversiones”.

En consonancia con esa política de prevención y mitigación de impactos sociales y medioambientales, el ultramarino Municipio Especial concluyó  ya la investigación referida a las inundaciones por intensas lluvias, penetraciones del mar y las afectaciones por fuertes vientos.

 

 

 

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