Inquietud ante precios excesivos

Foto: Karelia Álvarez Rosell

“Dígame que está haciendo un trabajo sobre el precio de la croqueta y otros productos, periodista, porque… ¡le zumba!” Y ahí, frente a la cafetería El Cosmos, en el reparto Abel Santamaría, varios se sumaron con sus criterios desfavorables a lo dicho por Miranda.

“Son una barbaridad”, “a quién se le ocurrieron esos precios”, “…deben ser una violación porque no es posible”, decían otros ante los pecios excesivos sin previa información pública, como es habitual. Pero el móvil de constatar con mis propios ojos lo que estaba ocurriendo, así de súbito, en la gastronomía popular fueron las quejas llegadas a nuestra redacción desde varios consejos populares, sobre todo de Sierra Caballos y 26 de Julio.

Con el personal de la mencionada unidad conocí que el miércoles la croqueta, por ejemplo, de dos pesos cuando se oferta sin pan, ya el jueves “comenzamos a venderla a siete según un nuevo listado de precios; las quejas han sido numerosas y las ventas por el piso”.

Allí conocimos que con anterioridad las ventas tan solo de este  demandado producto, el cual bien enriquece una merienda o un almuerzo, sobrepasaban los cien ejemplares y el día que estuve por el lugar habían sido vendidas siete; situación agudizada ante la empobrecida oferta.

Foto: Karelia Álvarez Rosell

En mis manos tuve el documento establecido ahora para las cafeterías, las cuales en nuestro territorio tienen categoría de tercera, y pude verificar algunos de los precios: pan con jamón viking (103,5 g) 14 pesos y con queso (132, 5 g) 19; mientras el pan con tortilla de mortadella a 11 y la natural a 9.

Y si sigo mencionando otros tendría que resaltar el huevo a 8, guisado a 9.30 y frito a 8.25; así como el pan con queso frescal a 9 y con queso fundido a 12, con picadillo proteico a 9, con picadillo de pescado (Ronco) a 8, jamonada especial a 11, entre otros.

Desde que a inicios de años comenzara a implementarse en todo el país la Tarea Ordenamiento, la gastronomía en el Municipio ha estado inmersa en el reajuste de precios a tono con tan imprescindible proceso, para que estos sean accesibles sin prescindir de la rentabilidad.

Sin embargo, no en todas sus actividades lo han logrado, sobre todo en esta red popular, donde en un primer momento, las tasas fueron demasiado elevadas al punto de suscitar preocupaciones entre los pobladores, al igual que con la reciente propuesta, donde las nuevas tarifas están mucho menos aterrizadas a las posibilidades reales de los consumidores y a la categoría de las unidades.

Entonces no quiero ni pensar en cuánto habría que desembolsar en establecimientos de superior condición y confort.

Formar precios no es coser y cantar, como versa un viejo refrán, intervienen productos de proveedores diversos, además de los gastos de salario, electricidad, agua y otros indicadores, pero, cuidado, ya en la visita que realizara el presidente de la República Miguel Díaz-Canel al territorio enfatizaba que los elevados precios no puede ser el parabán para cubrir insuficiencias, falta de gestión y pérdidas empresariales.

Este trabajo es un acercamiento a una problemática que late ahora en la red popular, mientras tanto se continúan las indagaciones en la Empresa de Comercio, la Dirección Municipal de Finanzas y Precios, el Consejo de la Administración y otras entidades involucradas acerca de los porqué de las inesperadas mutaciones de los precios en la gastronomía popular, donde persiste otro dilema: calidad y precio.

 

Isla de la Juventud
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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