Inocuidad de alimentos: ¿tema particular?

El proceso de transformaciones económicas en el que se encuentra inmerso nuestro país respecto al trabajo por cuenta propia, a la postre, repercutirá en todos los ámbitos de la vida, de ahí que sea tarea primordial el velar por el correcto funcionamiento de sus medidas e implementaciones, mas, no puede convertirse esta coyuntura en el foco único de atención de las autoridades.

Hago este análisis porque, por solo citar un ejemplo, una de las actividades que más estrictamente está supervisada es la que contempla la preparación y expendio de alimentos, como resultado de la política de inocuidad de estos productos, tema que ha suscitado no poca polémica debido a la regulación de las licencias sanitarias a las que deberán estar sujetos quienes deseen emplearse en este sector.

Los inspectores sanitarios estatales –profesionales del Centro Municipal de Higiene, Epidemiología y Microbiología junto a las áreas de salud correspondientes y de conjunto con la Unidad Territorial de Metrología del Citma– son los encargados de revisar la calidad del agua, la correcta disposición de los residuos, la no manipulación de alimentos si se padecen enfermedades respiratorias, digestivas o lesiones en la piel y la transportación y exposición de alimentos con sus correspondientes condiciones de refrigeración entre otras normas, factores claves en un servicio con estandares de calidad eficientes.

Ahora bien, garantizar que desde la esfera privada se le brinde un buen servicio al pueblo es una importante meta, pero, a juicio de esta redactora, resulta aún más imprescindible que el cumplimiento de estas normas se exija con igual rigurosidad en las unidades y dependencias estatales.

En la Isla centros como la UEB Bebidas y Refrescos y las Empresas Productora de Alimentos, Ganadera, Agroindustrial, Mayorista de Alimentos, Alimentaria, Municipal de Comercio y Gastronomía, Pesquera Industrial y Cubana del Pan cobran gran importancia y aunque también son visitados –casi siempre con carácter mensual–, debido precisamente al peso de la labor que desempeñan en la alimentación del pueblo, a veces se les “dejan pasar” algunas infracciones.

Pero esto llega a ser alarmante cuando las normas que se incumplen mayormente en estas unidades –según especialistas de la Unidad Territorial de Metrología–, la 492 sobre inocuidad de los alimentos, su elaboración y expendio y la 143 de condiciones infraestructurales de las cocinas, están asociadas a inconformidades como el deterioro de los equipos y materiales que participan en la producción de alimentos, el incumplimiento del pesaje del producto final y la no realización al mismo de ensayos microbiológicos para comprobar la calidad, así como áreas de elaboración y almacenes sucios y con condiciones para la proliferación de insectos y roedores.

Extremar las medidas higiénico sanitarias y el control sostenido sobre los centros de producción no puede limitarse solamente al sector privado, sino todo lo contrario. Ese cubano o cubana que no puede acceder a los servicios de un particular y que tiene la garantía de su alimentación en los productos que oferta el Estado merece todo el respeto y la satisfacción que las ofertas de calidad deben brindar y esa es también una prioridad.

Opinion Salud
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

Colaboradores:

One Reply to “Inocuidad de alimentos: ¿tema particular?

  1. los problemas de la calidad de los productos, es responsabilidad de todos los directivos, especialista de calidad y trabajadores de cada empresa y establecimiento que elabore alimentos. la exigencia le corresponde a los organos de control.

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