Informan sobre nuevas medidas para enfrentar la COVID-19 en Cuba y avances de la ciencia en la actual pandemia

El pasado 7 de abril, Cuba entró en la etapa de transmisión autóctona limitada, tras lo cual se han reforzado medidas ya implementadas y se toman otras nuevas para contener el avance de la COVID-19 en el territorio nacional.

Paralelamente, se ha ido consolidando el modelaje del comportamiento de la pandemia en la medida en que aumentan los datos de su incidencia en el país, y mediante la comparación y el estudio de la situación que viven naciones con características parecidas a la Isla.

Según informó recientemente el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, esos modelos muestran “que nos estamos acercando a un momento en que vamos a tener una situación más compleja, como hemos venido anunciando y explicando claramente a la población”.

Sobre estas y otras medidas, relacionadas fundamentalmente con las restricciones en las actividades del comercio y el transporte, se ofrecen detalles en el programa televisivo Mesa Redonda de este jueves 9 de abril de 2020.

Medidas anunciadas esta semana:

  • Suspensión de la venta de bebidas alcohólicas para consumir en centros gastronómicos
  • Se reordenará la transportación urbana de pasajeros, limitando la cantidad de personas por ómnibus, para mantener el adecuado distanciamiento.
  • Se pospone por el momento el cobro de los servicios de electricidad, agua y gas, salvo los que puedan realizarse por vía electrónica.
  • Se realizará un análisis sobre las actividades laborales del país que no resultan imprescindibles para determinar su cese.
  • Eliminar la prestación de servicios en restaurantes y cafeterías, donde solo se mantendrán la venta de alimentos para llevar y el servicio a domicilio en horarios limitados.

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El país ha estructurado una respuesta coherente, con unidad e integralidad

En el Palacio de la Revolución, da inicio a la Mesa Redonda “La ciencia cubana frente a la COVID-19”. Foto: Presidencia Cuba.

Al iniciar su comparecencia en la Mesa Redonda, la doctora Ileana Morales Suárez,  directora de Ciencia e Innovación Tecnológica del Ministerio de Salud Pública, se refirió a cómo se ha concebido la ciencia en esta primera etapa de la pandemia en el país.

“El nuevo coronavirus es un reto sin precedentes para la ciencia. Estamos ante una enfermedad nueva, con nuevas terapéuticas, y es por ello que trabajamos contra rreloj”, dijo. Se trata de un desafío en diversos escenarios, que requiere del mayor empeño de la comunidad científica.

Al respecto, señaló que “el país ha estructurado una respuesta coherente, con unidad e integralidad en muchas ramas, que comenzó desde temprano. Desde finales de enero, se constituyó un grupo de ciencia para desarrollar investigaciones, innovaciones, desarrollos y aplicaciones, que responde al componente de la ciencia dentro del plan”.

Desde los inicios, se trabajó en el monitoreo del epicentro de la pandemia, en aquel entonces Wuhan, China, “para ver qué podíamos ir revisando y aportando”.

Luego, ante un escenario más complejo, ese grupo se fue ampliando y asumiendo nuevos trabajos a partir de la necesidad de buscar evidencias para el tratamiento y diagnóstico de la enfermedad, apoyando la toma de decisiones que permanentemente se están tomando.

El grupo está integrado por clínicos, médicos, intensivistas, pediatras, virólogos, infectólogos, epidemiólogos, estadísticos, médicos de los servicios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, inmunólogos, investigadores y otros profesionales, además de todos los científicos de BioCubaFarma, en diversas especialidades.

Luego –continuó la directora de Ciencia e Innovación Tecnológica del Minsap– surgió otro grupo de expertos de gran prestigio, que tienen la misión de analizar y buscar la tecnología basada en el conocimiento instalada en el país, para hallar soluciones.

Ese grupo está compuesto por epidemiólogos, matemáticos, bioestadísticos, informáticos del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí y del Instituto de Higiene, Microbiología y Epidemiología, la Escuela Nacional de Salud Pública; profesores y directivos de las facultades de Matemática y Computación, Comunicación, Geografía y Física de la Universidad de La Habana, la Universidad de Ciencias Informáticas, la Unidad de Ciencia y Tecnología de Geocuba, el Instituto de Cibernética, Matemática y Física, y el Instituto de Meteorología.

“Los ministerios de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y de Educación Superior han tenido una participación relevante, así como la Academia de Ciencias de Cuba, y un grupo de Ciencias Sociales, muy importante ante los desafíos de esta problemática sanitaria a nivel internacional, integrado por sociólogos, demógrafos, filósofos, comunicadores y otros”.

La misión común es que nadie se nos enferme

La Dra. Iliana Morales del MINSAP, explica todas las ramas de las ciencias sociales, epidemiológicas, clínicas y de todas las esferas, que trabajan intensamente para aportar resultados al enfrentamiento de la COVID-19.

Asimismo, la experta destacó la presencia del Centro de Inmunología Molecular, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el Centro de Inmunoensayo, el Centro de Biopreparados (Biocen), el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (Censa) y el Centro de Neurociencias.

Toda esta disponibilidad de profesionales ha permitido trabajar en dos campos, uno de ellos el de tecnologías basadas en el conocimiento y toda la capacidad instalada que tiene Cuba. “Algo posible por el potencial científico del país, por la idea temprana del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, por haber constituido sistemas de ciencia, salud y educación superior muy sólidos”.

El otro es el del diseño y evaluación de intervenciones, que van desde lo más preventivo, pasando por las etapas epidemiológicas y clínicas, hasta llegar a la atención del paciente más grave o crítico, sin obviar los fenómenos sociales y psicológicos.

“Esto nos ha permitido diseñar un algoritmo de intervención, desde lo social, lo epidemiológico y lo básico clínico, hasta los temas más generales de pronósticos que permiten tomar medidas e ir dando propuestas al grupo técnico que acompañen todo el empeño del país”, dijo la doctora Morales Suárez.

Ha sido una ardua labor de la ciencia, teniendo en cuenta que “estamos trabajando contra reloj”, porque hay que encontrar el conjunto de medidas y acciones más efectivo. “Una sola acción no será suficiente. La misión común es que nadie se nos enferme”.

En la actualidad se trabaja en 12 estudios clínicos

En la actualidad se trabaja en 12 estudios clínicos, cuatro ensayos clínicos, tres intervenciones poblacionales, seis proyectos de innovación (nuevos métodos diagnóstico y proyectos para equipos y dispositivos médicos) y ocho investigaciones básicas y básicas aplicadas.

“Todo lo anterior nos permite adelantarnos, algo esencial en la actual pandemia. Adelantarse significa ver antes, tener todo sobre la mesa para tomar las mejores decisiones. Ese es el papel de la ciencia”, aseguró la experta.

“El compromiso está. Son cientos de personas e instituciones que se han unido. Se han roto los límites entre la ciencia y las instituciones, las universidades, los estudiantes, incluidos los de Ciencias Médicas. Esto nos permite seguir avanzando”.

Antes de finalizar su intervención en el espacio televisivo, la directiva precisó que han estado acompañados por la autoridad reguladora, el Centro de Control de Medicamentos Equipos y Dispositivos Médicos, y también por el Centro Nacional de Ensayos Clínicos.

La primera ha emitido una disposición especial que permite que los tiempos de los estudios y ensayos se acorten, en comparación con lo que demorarían en circunstancias normales. “La autoridad reguladora cubana ha aprobado ensayos y estudios clínicos en 24 y 36 horas, como lo exige el momento”.

¿Cuál es el método de trabajo empleado para el enfrentamiento a la epidemia?

El Vicepresidente de la Sociedad cubana de Higiene y Epidemiología, Dr.C. Pedro Más, informa sobre el trabajo en modelos predictivos, de herramientas de pesquisas electrónicas con uso de inteligencia artificial y de sistemas georeferenciales para acorralar la pandemia.

El método de trabajo que se está usando en Cuba sigue el mismo estilo empleado en las mejores experiencias de enfrentamiento a otras epidemias en el país como el dengue y la neuropatía, afirmó el doctor Pedro Más Bermejo, vicepresidente de la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología.

De acuerdo con el doctor, el grupo de trabajo creado para combatir la COVID-19 comenzó con un núcleo pequeño de profesionales, que luego creció buscando las mejores experiencias de universidades y científicos. “Seguirá creciendo porque surgen hipótesis que hay que investigar”.

Con ese grupo, desde el principio, por la demandas del Gobierno, se ha trabajado en tres líneas temáticas, la primera de ellas, la modelación matemática de la epidemia, en la que se incluyen el “enfoque estadístico para el análisis de la epidemia en Cuba a partir de datos nacionales e internacionales; un modelo predictivo de inteligencia artificial para el análisis de la epidemia, y un modelo matemático SIR (susceptibles, infectados, recuperados) para estudiar el comportamiento de la enfermedad en Cuba”.

En casos de epidemias y pandemias como la actual –explicó Más Bermejo–  aparece el problema de la infodemia, sobre el que ya ha alertado la OMS: la gran cantidad de información de todo tipo (buena, regular, mala) que fluye, “por lo que hay que buscar estrategias y bases de confiabilidad”.

“Buscamos primero una red que permitiera diseminar noticias e información, además de las proporcionadas por Infomed, para un público más joven, adolescente”, dijo. Ya está implementado un sistema de difusión a través de la plataforma toDus, y está en proceso de implementación un sistema de pesquisa con apoyo de las tecnologías de la información y la comunicación.

Plataformas para el enfrentamiento a situaciones de desastres

A la par, se trabaja en el sistema georeferenciado para la gestión sanitaria de la COVID-19, un instrumento necesario para la actuación epidemiológica y la toma de decisiones a nivel local, a partir de vincular y agrupar los casos.

Hay otra propuesta para el análisis espacial de la población vulnerable a la COVID-19, la cual se está validando en el municipio habanero de Plaza de la Revolución. También se está trabajando en la movilidad por celulares, para evaluar las medidas del Gobierno.

A partir de la magnitud de la epidemia se debe pasar a un reordenamiento de las tareas: se evaluará entonces cuál es el mayor número de casos en un día, para los análisis sanitarios; cómo se comportan los indicadores de camas hospitalarias y cómo se va diseminando la enfermedad en el país, así como el riesgo y la severidad de la misma.

Igualmente se continuará trabajando de acuerdo con el contexto mundial, “para establecer a qué país nos parecemos y obtener datos demográficos de las poblaciones afectadas”.

Con el uso de la plataforma Andariego, de Geocuba, se pone en marcha la utilización de mapas de riesgo a partir de la información de los casos, lo que agiliza la toma de decisiones y economiza el tiempo de los epidemiólogos, pues están los datos de población y las zonas más vulnerables. Se estratifica la información de acuerdo con la complejidad en cada lugar y la magnitud que se espera.

“Cada resultado que obtenemos se aplica. Este trabajo nos ha permitido contar con el compromiso de muchos compañeros y colegas, los trabajadores de la salud que están en primera línea; se han sumado estudiantes de las universidades, alumnos en doctorado que están incluso fuera del país, profesores de las universidades que también han aportado. Se han sumado los jóvenes científicos con mucha dedicación y conocimiento”, destacó.

“Todo es posible en un país como Cuba, por el capital humano creado por la Revolución y la voluntad política del Gobierno y el presidente.

Antes de finalizar, el vicepresidente de la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología aseguró que, en espera de que esté disponible una vacuna contra la enfermedad, el país cuenta hoy con otra que está al alcance de todos: cumplir con todas las medidas orientadas por el Gobierno como el aislamiento social y en las casas, la protección, el uso de nasobuco y el lavado de manos, entre otras.

“Esa es la mejor vacuna que tenemos, además del potencial científico; funciona y está demostrada su efectividad”, concluyó.

El pronóstico del pico de la enfermedad debe ocurrir en la primera quincena de mayo

Sobre los pronósticos y el modelaje de un futuro previsible de la evolución de la COVID-19 en Cuba, Raúl Guinovart Díaz, decano de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, explicó que esos estudios no serían posibles sin el apoyo de un amplio grupo de profesionales que, de manera voluntaria, se sumaron a los análisis para identificar escenarios posibles que ayuden a la dirección del país en la toma de decisiones acertadas.

El directivo explicó que la modelación de las epidemias es un elemento histórico, pues existen modelos matemáticos muy antiguos para predecir el desarrollo de enfermedades.

Con el avance de la ciencia, estos se han enriquecido y forman parte de los estudios médicos vinculados a la matemática. Esos modelos están encaminados a orientar sobre el comportamiento de determinados procesos, como las epidemias.

“Nuestro país ha sufrido muchas epidemias, y tiene una experiencia en su estudio, lo cual ha permitido la creación de una metodología para enfrentarlas. Los modelos matemáticos han corroborado que dicho procedimiento es correcto”, dijo, y recordó que cuando se estudian enfermedades como la actual, existen diferentes modelos para describirlas.

En el esquema que presenta Cuba, han intervenido distintos modelos para tomar lo mejor de cada uno. “Cuando uno va a estudiar una epidemia, depende del tipo: no es la misma la modelación matemática para el dengue, en la que el agente transmisor es un mosquito, que la usada en el caso de la COVID–19, que se transmite de persona a persona”.

“El objetivo de todo modelo es buscar cómo se incrementa el número de personas enfermas, y en qué tiempo”.

En nuestro caso, se dividió a la población en varios grupos, donde se incluyen las personas sanas, enfermas, recuperadas y fallecidas.

El modelo cubano parte de una base para los cálculos: la relación entre las personas sanas y las enfermas.

“La interacción entre esos dos grupos es lo que provoca la expansión de la enfermedad. Que crezca el número de enfermos depende de la interacción entre los grupos de personas de sanas y enfermas; de ahí la importancia de cortar las cadenas”, apuntó.

Por ello, no es solo importante el aislamiento social, sino también las pesquisas activas y el cumplimiento estricto de los protocolos establecidos por el Ministerio de Salud Pública, como única vía para limitar la interacción de las personas enfermas con las sanas.

A partir de esa relación entre ambos grupos, así como de la intensidad de las medidas, se pueden describir distintos modelos matemáticos. “Hicimos varias predicciones de distintos expertos y las contrastamos con algunos modelos internacionales para buscar el mejor resultado posible”.

El experto señaló que, a partir de ahí, se puede ofrecer una proyección con un lapso de 15 días, con el objetivo de que el Estado pueda orientarse sobre las medidas a tomar, y siempre con la premisa de que la trayectoria de la curva puede ser modificada a partir de la acción humana.

Se han modelado tres escenarios en el caso de Cuba: favorable, medio y crítico. Hasta el momento, el país se ha movido entre los dos últimos escenarios, “pero eso puede variar a partir de las acciones personales”.

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