Indicador perfectible

Foto: Internet

Tras una década de mantener por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos la tasa de mortalidad infantil, Cuba logró al cierre del 2017 su mejor resultado histórico con 4,0; datos que resumen el accionar del sistema de salud pública cubano.

Y aunque este saldo representa un orgullo enorme, la realidad es que el trabajo no concluye ahí pues siempre quedan elementos perfectibles.

En el Municipio el sabor de boca que dejó el cierre de año en este apartado puede considerarse agridulce debido a que a pesar del resultado histórico, la Isla fue de los territorios con más elevado índice con 4,7, donde mucho influyó que solo ocurrieran 850 nacimientos.

Los cuatro fallecimientos en menores de un año ocurridos estuvieron marcados en su mayoría por malformaciones fetales amén del seguimiento genético que se lleva a cabo a cada gestante.

Igualmente entre las deficiencias del Programa de Atención Materno Infantil durante el período, según su dirección aquí, destacó el incumplimiento de protocolos de trabajo tanto en la parte pediátrica como en el seguimiento a las embarazadas en los niveles de atención primaria, donde ocupa un rol decisivo la promoción de salud preconcepcional y a nivel de hospital.

Otro aspecto a tener en cuenta –aunque en 2017 no fue decisivo– es la cantidad de nacimientos ocurridos en otras provincias y que se incluyen en nuestra estadística al poseer las madres dirección de aquí. Solo en este año de los 850 nacimientos registrados, 40 se realizaron fuera del territorio pinero.

Claro que siendo este un programa tan integrador y de gran exigencia los resultados algo distantes del pelotón de avanzada no podían ser una constante, es por ello que otros indicadores de igual relevancia exhibieron sus mejores logros.

Así destacó la mortalidad materna en 0 durante 15 años consecutivos y un índice de bajo peso al nacer de 3,3 con solo 28 casos, además de una disminución considerable en la cifra de abortos y cesáreas, especialmente la primitiva.

En otras aristas del programa, se consolidó la presencia de especialidades ausentes en el Municipio a través de visitas sistemáticas de galenos de la capital, sobre todo Neuropediatría y Psiquiatría infantil y se dispensarizó a los pequeños con patologías crónicas, siendo las más comunes los problemas neurológicos que afectan el desarrollo psicomotor y el cáncer.

Luego de un buen año al 2018 se entra con toda la expectativa de ser mejor, de ahí que entre las estrategias previstas están el control y evaluación del programa en las propias unidades de salud partiendo del consultorio médico de la familia, lo que clarifica el ciento por ciento del universo de las embarazadas y los niños.

Como expresara el jefe del Departamento Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública, doctor Roberto Álvarez Fumero, “lo logrado representa el esfuerzo, sacrificio, entrega y compromiso de miles de profesionales que laboran en los servicios de atención materno infantil del país. Nos habla de la unidad constante de los cuadros en el sistema de salud y de un trabajo sistemático entre cada una de sus áreas. Es la expresión de la intersectorialidad en función del derecho a la vida”.

Opinion
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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