Imperativo actual

Foto: Internet

Se acerca diciembre y con él la jornada de homenaje a los educadores, sin embargo ese reconocimiento constante del que se habla suele estar ausente el resto del año.

Para nadie es un secreto que el desarrollo económico, social y científico técnico de un país depende en toda la línea de estos hombres y mujeres, en cuyos hombros descansa sobre todo la formación de las nuevas generaciones.

Si Cuba es una potencia médica, deportiva y de adelantos de la ciencia y de la tecnología, se debe en gran medida, para no ser absolutos, al sacrificio de estas personas, muchas con edad para el reposo y aún así no abandonan sus aulas.

No obstante esos méritos, la agonía cotidiana comienza desde bien temprano con la espera del transporte que los lleva a su sagrada labor de formar vocaciones, valores y ejércitos de hombres nuevos.

Entonces resulta incoherente la no garantía de esa transportación, cuya espera resulta más agónica con un regreso incierto en la mayoría de los casos. Doce horas de trabajo es una hazaña si contamos las ocho de pie frente al alumnado.

¿Existirá realmente, más allá de las palabras, una conciencia clara del rol del maestro en nuestra sociedad?, desprovista de tiroteos y drogas, y donde los padres entregan a sus hijos con una gran tranquilidad porque saben que serán bien cuidados.

Es válido, no obstante, intensificar las acciones de reconocimiento de manera efectiva en la comunidad, en presencia de todos, con una cartica hermosa que mueva corazones y haga vibrar emociones.

La despreocupación en estas cuestiones ha repercutido de manera negativa en las bajas coberturas para el ingreso de jóvenes a las carreras pedagógicas y un déficit de personal docente que enfrenta hoy la Educación, asumidas con variantes que todos sabemos son un paliativo temporal.

Sabemos que el organismo que dirige su labor adopta acciones en propiciar una mejor atención, pero urge que ese esfuerzo también sea de otras instituciones y sectores, así como de las organizaciones, principalmente el sindicato correspondiente, en esa dirección.

Concretar de manera sistemática y oportuna el reconocimiento que merecen esos hombres y mujeres, forjadores de conciencia, conocimientos y de actitudes renovadoras, es un imperativo actual y esencial en el empeño de elevar la calidad de esta conquista de la Revolución.

 

 

Opinion Otras de la Isla de la Juventud
Pedro Blanco Oliva
Pedro Blanco Oliva

Licenciado en Literatura y Español en la universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomado en Periodismo con más de 40 años en la profesión

Colaboradores:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *