Imborrables recuerdos de Cangamba

Gumersindo Labañino Garrido, combatiente internacionalista pinero en Cangamba
Foto: Yoandris Delgado Matos

Retornar a las memorias de aquellos años de temprana juventud es como estar una vez más entre el fuego de la trinchera resguardada en aquel kimbo de la localidad de Cangamba, República Popular de Angola. Tres décadas han transcurrido y para Gumersindo Labañino Garrido sigue siendo un episodio sensible al recordar.

“Tenía 19 años cuando fui llamado a pasar el Servicio Militar Activo y propuesto para cumplir misión internacionalista en esa hermana nación, tal como nos enseñó el Che”, relata Gumersindo sentado en la sala de su casa, donde transcurre la entrevista.

“Llegamos el cinco de diciembre de 1981 –cuenta en orden cronológico– un grupo de 82 compañeros, designados para ser los asesores de las 32 brigadas de Lucha contra Bandidos. Nos ubicamos en un pequeño asentamiento, o kimbo, como le dicen allí, para defender un punto estratégico de Cangamba –pequeño poblado situado al sur del país–, por donde pretendían penetrar los sudafricanos.

“En esa posición permanecimos alrededor de un año. Durante ese tiempo elaboramos una defensa circular, pero no estuvimos en la propia trinchera hasta llegar el dos de agosto de 1983, cuando fuimos atacados; entonces estuvimos alrededor de diez días en un cerco asediados por el enemigo, cuyo poderío era superior tanto en armas como en hombres”.

La ofensiva era llevada a efecto por el racista ejército sudafricano, el cual había desatado sus violentas fuerzas contra las leales al Gobierno angolano y los combatientes cubanos estacionados en Cangamba. De la desigual batalla también fue víctima la inocente población civil.

“Mientras, resistíamos, hasta que llegó el refuerzo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y de las tropas especiales enviadas desde Cuba por el Comandante en Jefe Fidel Castro. Gracias a eso logramos librar la batalla y salir de aquel cerco.

“De los recuerdos de aquel suceso solo puedo decir que me cuesta trabajo comentar al respecto debido a las vivencias, me traicionan un poco los nervios –cuenta, en tanto se le empaña la mirada– y ello causa dolor, tristeza, angustia…

“La experiencia más compleja fue el combate, tener al enemigo a solo 40 o 50 metros frente a nosotros, al alcance de tirar una granada, de penetrar la trinchera; fueron momentos de locura y desespero porque era tirar e impedir que penetraran o te atrapasen vivo. Son sensaciones difíciles de borrar de la memoria.

“Esa ayuda en Angola fue algo importante y sabio por parte de Fidel, protagonista de llevar a cabo esa misión para liberar a otros pueblos y que lograran la independencia que ya los cubanos habíamos alcanzado”.

En la actualidad Labañino Garrido es retirado del Ministerio del Interior y se desempeña como Jefe de Seguridad y Protección en la empresa de Servicios Portuarios de Nueva Gerona, mas no olvida el espíritu de aquellos días de Cangamba, ese que caracteriza a los cubanos de bien, el de ir siempre en defensa de las cusas justas.

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Casandra Almira Maqueira
Casandra Almira Maqueira

Licenciada en Estudios Socioculturales en la Universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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