¿Elevar la productividad o atenuar distorsiones?

Pago de salario en una empresa cubana. Foto: Amauris BetancourtLa aplicación adecuada de los sistemas de pago constituye un estímulo a la elevación constante de la productividad y la eficiencia, indicadores que se traducen hoy en hacer más con menos.

El Municipio no escapa de las deficiencias en la  implementación de sistemas de sistemas de pago que incentiven a mejores resultados productivos

Un empleado cubano cobrando su salario. Foto: Amauris Betancourt

La aplicación adecuada de los sistemas de pago constituye un estímulo a la elevación constante de la productividad y la eficiencia, indicadores que se traducen hoy en hacer más con menos.

Sin embargo, no pocas deficiencias en su ejecución llevan al descontento de los colectivos, pues en ocasiones se implantan sin una buena preparación ni, lo más esencial, un estudio previo de las características del lugar, hechos que generan un efecto contrario al esperado.

El territorio no escapa a estas dificultades y de acuerdo informaciones suministradas por la CTC y la Oficina Nacional de Inspección del Trabajo (ONIT) se han puesto en práctica sistemas de pago que lejos de incentivar un aprovechamiento óptimo de la jornada y producir más, han servido para atenuar problemas con la mala planificación de los fondos de salario.

Son ejemplos recurrentes propuestas aprobadas por organismos superiores que desconocen la realidad de esos centros sin antes consultar con los colectivos y, además, carecen de los estudios previos de organización del trabajo.

Otro hecho que atenta contra la buena marcha de estos asuntos que inciden en el bienestar familiar, es la falta de garantías de los recursos necesarios para cumplir lo pactado.

De aquí se desprende que ha faltado una evaluación sistemática de esta tarea, tanto en consejos de dirección como en asambleas de afiliados.

Lo planteado con anterioridad implicará una máxima atención de las estructuras sindicales en todo lo relacionado con la organización del trabajo, el mejoramiento de las condiciones laborales y de capacitación como elemento clave en la planificación.

Estoy seguro de que una utilización correcta de los sistemas de pago, a partir de un estudio objetivo, hubiera dado al traste con la situación que presentan hoy en el sectores tan decisivos como el agropecuario y forestales; comercio, gastronomía y servicios; construcción, comunicaciones; químico, minero, energético e industrias locales, donde se aprecian las mayores dificultades.

En la Isla se encuentran funcionando 319 sistemas de pagos que abarcan a 12 998 trabajadores, el 40,6 por ciento del total de la fuerza laboral.

 

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