Homenaje entre amores y sueños

Emocionante intercambio en el portal de la casa de Malena. Foto: Yoandris Delgado Matos

La UJC y las autoridades del Consejo de Defensa Municipal reconocieron a protagonistas de las transformaciones del Municipio, a 42 años de la proclamación de Isla de la Juventud

 

Cuando en 1968 Ana Ivis Nápoles Nuviola llegó a esta ínsula no pensó que aquí echaría raíces y más de 50 años después la nueva generación del territorio que ayudó a desarrollar la sorprenderían en su vivienda para agasajarla.

Los jóvenes que vinimos estábamos dispuestos a cambiarle la imagen a la Isla. No paramos de trabajar para lograr esa meta. Por eso, como otros laboré en los envasaderos del sector agrícola”, comentó Nápoles, originaria de San Luis, Santiago de Cuba, madre de dos hijos y abuela de cuatro nietos.

Hasta la casa de Rudy Mompié llegaron las autoridades de la UJC y del Consejo de Defensa. Foto: Yoandris Delgado Matos

Con lágrimas en los ojos, Rudy Mompié Figueredo relató sobre el cumplimiento de las tareas orientadas durante las décadas del ’60 y ’70, en encuentro con los militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) que lo visitaron. “Nos pidieron que nos quedáramos por más tiempo para avanzar en otros programas y así lo hicimos. Formamos familias y aún estamos aquí”, dijo.

“Muchos tuvimos la suerte de ser los primeros delegados del Poder Popular −afirmó− y encabezar otras nobles labores. Ahora sentimos orgullo de las nuevas generaciones, estamos alegres porque ustedes son el relevo, aunque lamentamos no tener fuerzas para acompañarlos”.

Otra historia de compromiso es la de Walfrido Romero Agüero. Él llegó a la Isla con 27 años, como soldado, para defender este territorio en medio de la invasión mercenaria a Playa Girón. Volvió en 1967 para ayudar al desarrollo del Municipio, pues desde el triunfo de la Revolución estuvo vinculado a grandes obras constructivas como Coppelia y ExpoCuba, en La Habana.

“Me quedé en la Isla por amor. Aunque en la capital viví experiencias memorables como la Crisis de Octubre o las zafras agrícolas, en este suelo pude contribuir a edificar varios proyectos. Además, fui miembro de comisiones permanentes del Gobierno y siempre respondí como militante del Partido”, les aseguró Walfrido Romero a los jóvenes con quienes intercambió en el Consejo Popular Abel Santamaría.

María Elena Barrueta González vino en 1967 al frente de la Columna Juvenil del Centenario y mantiene vivo el espíritu de más de una decena de soñadores que como ella arribaron al terruño. Malena, como le llaman, dirige la Agrupación de Jóvenes de la década del ’60.

“Somos parte de una generación que convirtió el desarrollo de esta ínsula en su Moncada. Ese era nuestro sueño, por eso luchamos. Fidel nos dijo que solo lograríamos nombrar esta tierra Isla de la Juventud cuando la transformáramos con esfuerzo. Lo logramos años después y nuestros hijos también fueron protagonistas. Ellos aprendieron a caminar en el surco, en medio de la cosecha de toronja”, afirmó emocionada.

Este dos de agosto, al cumplirse 42 años de la proclamación del nombre Isla de la Juventud, la Unión de Jóvenes Comunistas y las máximas autoridades del Consejo de Defensa aquí reconocieron a 11 pineros de corazón, en representación de los columnistas que con esfuerzo le cambiaron el nombre a la entonces Isla de Pinos.

Al cierre de los intercambios en cada una de las viviendas de los jóvenes de la década del ’60, Yánder Zayas Pérez, primer secretario de la UJC, aseguró que las nuevas generaciones siempre volverán al encuentro de ellos. “Son la historia viviente. Merecen respeto y admiración por sus logros. Ahora nos corresponde a nosotros seguir sus huellas”, dijo.

(*) Estudiante de Periodismo

El patio de Walfrido Romero se convirtió en otro de los escenarios del singular agasajo. Foto: Yoandris Delgado Matos

Proclamación Isla de la Juventud
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