Hombre de proverbial lealtad

Foto: Archivo

La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida, aforismo martiano que concuerda con la estirpe y grandeza del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, quien con proverbial lealtad luchó al lado de Fidel en la primera línea de combate hasta las últimas consecuencias.

Este 11 de septiembre los cubanos le rendimos sentido tributo a quien por su trayectoria resultó jefe de una célula clandestina, asaltante al cuartel Moncada y uno de los jóvenes que cantó, a viva voz, el himno del 26 de Julio para desafiar al dictador Fulgencio Batista Zaldívar durante su visita al Reclusorio Nacional para Hombres en Isla de Pinos.

Ese hombre, puntal de la Revolución, estuvo exiliado en México, fue expedicionario del yate Granma y tras el desembarco de la columna rebelde formó parte de esta cuando recibió el sorpresivo ataque de los guardias de la tiranía mientras acampaba cerca de Alegría de Pío.

Almeida rescató a Ernesto Guevara de la Serna, herido en el cuello, y al escuchar el llamado del enemigo a la rendición, gritó: “¡Aquí no se rinde nadie, C…!”. Frase viril convertida en divisa de los cubanos.

Subió a la Sierra Maestra e integró el Ejército Rebelde. En el combate de El Uvero dirigió con su pelotón un avance casi suicida, donde le hicieron dos disparos; el seis de marzo de 1958, asumió con los grados de Comandante la fundación del Tercer Frente Oriental Mario Muñoz Monroy.

Después del triunfo la Revolución integró el Buró Político del Comité Central del Partido desde su fundación en 1965, resultó electo Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y Vicepresidente del Consejo de Estado desde la primera legislatura de nuestro Parlamento; mereció el Título Honorífico de Héroe de la República de Cuba y la Orden Máximo Gómez de primer grado.

Presidió la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y simultaneaba su fecundo quehacer de dirigente con su obra artística –más de 300 canciones y una docena de libros de testimonios–, junto al amor que profesó a su familia, especialmente a su hijo Juancito.

Al cumplirse 11 años de su partida física recordamos las palabras con las que Fidel terminó las reflexiones publicadas en el periódico Granma por la dolorosa pérdida: ¡No digamos que Almeida ha muerto! ¡Vive hoy más que nunca!

Historia Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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