Heroína de todos los tiempos (+Fotos)

Una hora con María Ramírez Anache, única Heroína del Trabajo en la Isla de la Juventud, se disfruta muchísimo por la pasión con que narra pasajes de su vida escritos con el ejemplo.

Basilio y María, Héroe y Heroína del Trabajo de la República de Cuba. Foto: cortesía de la entrevistada

El timbre enérgico de su voz y sus gestos, unas veces dejan ver a la operadora de grúas y ensambladora de la planta de prefabricados José Antonio Echeverría, a la millonaria de las zafras citrícolas y a la trabajadora estimulada por Fidel con dos viajes a la antigua Unión Soviética; en otras, emerge la cooperante en la República Bolivariana de Venezuela y la jubilada servicial que, sin pedir nada, ayuda a edificar casas de personas vulnerables favorecidas con subsidios para ejecutar acciones constructivas.

Millonaria de las zafras citrícolas. Foto: cortesía de la entrevistada

I

El 17 de abril de 2001 recibe el título honorífico de Heroína del Trabajo de la República de Cuba de manos de José Machado Ventura “en reconocimiento a sus extraordinarios méritos y consagración al trabajo creador”, avalado por su alta productividad, rendimiento, su condición de Vanguardia Nacional durante 17 años consecutivos y ostentar la Orden Lázaro Peña de II y III grados, la medalla Jesús Menéndez, la Orden Ana Betancourt, entre otras condecoraciones.

¡Tremenda emoción!, se me hizo un nudo en la garganta, aunque contuve las lágrimas. Sucedió hace 20 años en el Palacio de Convenciones de La Habana y parece que fue ayer. Es un título excepcional, conferido por el Consejo de Estado. Por la Isla ese día se lo otorgan junto con la estrella dorada a Basilio Gowen Alfonso –ya fallecido–, sobresaliente anirista del Taller Libertad de América, que fabricaba las baterías de los carros de la Agricultura y de otros organismos.

Mi primer pensamiento fue para mis tres hijos: Miladis (Cheila),  Yanaisy y Yuri, nacidos aquí y que tanto amo; pensé en mi mamá Benita y en mi abuelita Pilar, mis diosas, me criaron solas y se desvivían por mí; también acuden a mi mente Fidel, Vilma, Celia y Raúl que tanto han hecho por los pobres, los campesinos, las  mujeres y el pueblo. Así ha quedado en mi memoria.

II

Nace en Sagua de Tánamo, Holguín, donde su abuela tenía una finquita y desde pequeña le enseñan los trabajos duros del campo; lo mismo recoge café, ordeña las vacas, cría cerdos, le echa la comida a las gallinas, que guataquea los sembrados de viandas, hortalizas y frutales. Ese es su mundo.

De mi madre y mi abuela saqué el temple, aprendí a tirar pa‘ lante con el trabajo, la decencia, no envidiarle nada a nadie y tener los pies bien puestos sobre la tierra.

En 1961 una brigadista de La Habana llamada Elena alfabetiza a mi familia. Después estudio en la escuela rural multígrados hasta el noveno grado. Nunca niego mi origen humilde.

III

Llega con su esposo a la Isla de la Juventud en 1971, empieza a coser la ropa de los jóvenes de la Columna Juvenil del Centenario en un local de Presidio y ante un llamado del Comandante en Jefe ingresa en 1974 en la planta de prefabricados José Antonio Echeverría, donde labora 40 años hasta su jubilación en el 2017.

Todo no fue color de rosa: comencé de ayudante y cuando quise operar una de las 11 grúas del centro me niegan la petición por machismo y el temor de mi aparente fragilidad femenina.

Cuando aquello Arturo Lince González, primer secretario del Partido, iba siempre allí, le cuento lo sucedido, llama al jefe y le dice: ‘Dele la posibilidad que la muchachita es buena en el trabajo y tiene disposición’.

Mujer de las alturas. Foto: cortesía de la entrevistada

Un obrero experimentado me lo enseña todo y los escépticos quedan sorprendidos al verme operar sola la grúa torre al mes del adiestramiento. Me fascinaba estar en las alturas, nunca le tuve miedo, al contrario, sentía mucha confianza y le imprimí estabilidad al trabajo consistente en colocar en el transporte los elementos prefabricados para la construcción de las escuelas secundarias básicas en el campo. Jamás tuve un accidente.

   IV

La movilizan en 1980 para la Zafra de la Toronja, resulta fundadora del Batallón Lázaro Peña, donde permanece 15 años; respalda la campaña citrícola en Jagüey Grande, Matanzas, y el corte de caña en el central Héctor Molina de San Nicolás de Bari.

Antes de entrar a los toronjales me forrada de pies a cabeza para protegerme de las picaduras de las santanillas, la norma era de cuatro pallets y yo recogía cómodamente hasta 20. 

No fue nada fácil para mí, pues tenía que conjugar el trabajo, la labor sindical, las tareas asignadas por el núcleo del Partido con la atención a mis hijos y labores hogareñas, de la FMC y los CDR.

Mi primera y única misión en la República Bolivariana de Venezuela llega cuando menos la esperaba, la cumplo del 2012 hasta el 2014 de manera satisfactoria, desempeñándome como jefa de Campamento con disciplina, ética y valores revolucionarios. Era la única mujer entre tantos hombres que me querían y respetaban, no tuve señalamientos ni deficiencias y respondía al Plan Eje Caracas La Guaira, perteneciente a la Empresa Constructora del Alba Bolivariana.

A mi regreso me reincorporo a la Planta de Prefabricados, tres años después me jubilo y sigo al servicio de los demás a tono con el  enfoque de ayuda y justicia social de la Tarea Ordenamiento de no dejar a nadie desamparado.

V

Heroína en los preparativos para festejar el Primero de Mayo desde casa. Foto: Gerardo Mayet Cruz

María es una mujer de su tiempo, inteligente, carismática, alegre, con energías insospechadas que ha dejado su huella en obras sociales y planes de desarrollo de su Isla querida y vive de amar y luchar por otros.

Isla de la Juventud Primero de Mayo 2021
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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