Heladería con especialidades “derretidas” (I parte)

Coopelia-1El deterioro del servicio, la inestabilidad en el horario y la disminución de ofertas y sabores, son algunos de los cuestionamientos de los visitantes a una de las instalaciones más emblemáticas de la Isla: el Coppelia, frecuentada con mayor auge por estos días.

Muchos cuestionan los servicios que brinda la heladería Coppelia como una casa especializada

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Foto: Gerardo Mayet Cruz

El deterioro del servicio, la inestabilidad en el horario y la disminución de ofertas y sabores, son algunos de los cuestionamientos de los visitantes a una de las instalaciones más emblemáticas de la Isla: el Coppelia, frecuentada con mayor auge por estos días.

Frutas, merengue, flan, refresco, cake y otros alimentos formaban parte de las olvidadas especialidades, derretidas durante los últimos diez años sobre las antiguas cartas menú y que complementan el objeto social de la institución.

Así lo pudimos constatar durante varias semanas de observación, entrevistas, análisis de documentos y recorridos por los establecimientos proveedores y los que comercializan este producto.

BANANA SPLIT ¿DE VIAJE?

“Cualquier joven o niño se sorprendería al escuchar de boca de quienes viven aquí hace más de dos décadas, acerca de la banana split, el sondae primavera, el marmelo, la vaca blanca y negra, la copa Lolita…”, según acotó Rafael Cordero Pérez, jubilado con más de cinco décadas de experiencia en el sector del Comercio y la Gastronomía y fundador de la red especializada en el Municipio el 19 de abril de 1990;

“ha faltado responsabilidad en no dejar morir un proyecto social que convierte de referencia a los más de 20 centros temáticos de la Isla. Cuando surgió llegamos a tener 15 variedades”.

¿Qué ha pasado?, ¿Por qué desaparecieron?, ¿Será por falta de materia prima?, ¿Dependerá del hombre?

“Para brindarlas nuevamente tendríamos que hacer un estudio –de hecho ya comenzó– donde analicemos cómo comprar las frutas, pues adquirirlas a oferta y demanda generaría más gastos e incidiría en la cobertura de los gastos fijos y en el estímulo a los trabajadores”, manifestó Agustín Martínez Rodríguez, jefe de la Unidad Básica de Servicios Especializados (UBSE).

“Lo primero es ver si estos platos gozan de la aceptación del público y en ese caso realizar una nueva ficha de costo, teniendo en cuenta los precios actuales; se utilizarían las mismas normas técnicas”, destacó Marcos Rodríguez Arteaga, económico de la UBSE.

¿Cómo saberlo si no se ofertan?

Alfredo Plutín Sánchez, al frente del departamento de Servicios de dicha entidad, opina que la causa principal de esta ausencia pasa por el desabastecimiento de la Unidad Básica Comercializadora del Ministerio de la Agricultura (Acopio), responsable del suministro de las frutas.

¿Responsable…, dónde lo dice? Tras esa respuesta fuimos.

CASCABEL A LAS FRUTAS

Suponíamos encontrar el documento legal que expresa la obligatoriedad de efectuar dichas entregas. Nunca fue posible ni en una entidad ni en otra.

Después de más de 15 días de aquí para allá y de allá para acá en busca del contrato nos entrevistamos con Martín Figueroa, consultor jurídico de la Empresa Municipal de Comercio y Gastronomía (EMCG), quien expresó que hasta la fecha no han sometido a su consideración tal trámite.

Información corroborada al examinar los documentos registrados en el Departamento de Contabilidad de la EMCG, donde tampoco aparece, ni siquiera caducado.

¿Cómo se justifican entonces los 740 kilogramos (kg) de melón y los 18 de guayaba distribuidos en lo que va de año a diferentes destinos de la red especializada?

Rosa Ulloa Pérez, técnica en Gestión Económica de Acopio nos ayudó con la revisión de las facturas, en las que conocimos: la emitida el 16 de marzo respaldaba 159 kg de melón hacia el Coppelia; el 24 del propio mes se enviaron 93 al parque Julio Antonio Mella (Rodeo) y 160 a la UBSE, este mismo centro también recibió 247 kg el día 31.

Igualmente beneficiado resultó el motel Las Codornices en el mes de mayo con 81 kg de igual producto. Mientras que a la pizzería La Góndola se le facturaron 18 kg de guayaba el 16 de abril.

Conocemos que no solo la cremería lleva frutas, pero es cuestionable la manera de distribuir estas asignaciones, cuando la prioridad debería haber sido la heladería en respuesta a su objeto social.

De existir el contrato –instrumento esencial de dirección de la economía como refiere el Lineamiento 10 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución– tanto proveedores como comercializadores, exigirían cumplir con sus derechos y obligaciones.

LOLITA EN MATRIMONIO

Acerca de la copa Lolita, cuya elaboración depende del flan y por ende de huevo y leche, Francisco Samón Grandich, administrador de la Cocina Central, argumenta tener suficiente polvo de frozzen y huevos para hacer las 1 000 unidades diarias de etapas anteriores, solo que ahora el costo de un peso aumentó a 1,50. Para llevarlo a vías de hecho, “en estos momentos gestionamos los moldes necesarios”, indica.

Sin embargo, Yosvany Ureña Expósito, trabajador no estatal encargado de la cafetería El Matrimonio, ubicada en el reparto Abel Santamaría de la ciudad de Nueva Gerona, abre su establecimiento de 11:00 de la mañana a 11:00 de la noche con al menos 17 especialidades de las 40 previstas “siempre y cuando haya helado en el 13 de Marzo”, aclaró.

“Tenemos dos años de experiencia en esta labor y vemos el asombro de los más jóvenes, quienes desconocen del Pie a la moda, el Arlequín, La canoa India, el Juanillete, el Mango Melba, Sondae Primavera y otras que aparecen y copié del libro La fuente de soda, de Enrique Reyes Hernández.

“El plato más pedido es la Malteada, que cuesta 30 pesos; para algunos los precios son altos, pero imagínese, compro la tina a 165 pesos, y el resto de la materia prima a oferta y demanda. Aun así nos visitan cerca de 30 personas diarias, con más afluencia los fines de semana”.

FRÍO, FRÍO PERO QUEMA

Cada mediodía cuando el sol está en su apogeo y los ojos buscan desesperados agua, un refresco, algo para aliviar la sed, la cremería Coppelia abre sus puertas, no siempre con las condiciones necesarias para brindar un producto y servicio de calidad, sobre todo en estos meses veraniegos.

Este colectivo enfrenta a diario al público disgustado por: la demora del servicio, a pesar de contar con 12 mesas en cada cancha, la no compactación del helado que provoca bolas incompletas y no alcanzar bizcochos, granillo ni caramelo.

Las causas de las anteriores deficiencias nos las explica su administrador Arnaldo Morales Marzo, quien subraya que en ocasiones el retraso viene dado por el faltante de canoas para servir ensaladas y jimaguas. Reciben solo 30 kg de bizcocho e igual cantidad de granillo.

En cuanto a lo de incompletas o huecas las causas son disímiles. Santiago Álvarez Portuondo, con 30 años allí, considera que los soderos tienen responsabilidad en esto porque deben llenar bien las boleadoras en el medio.

Otra de las incidencias tiene que ver con la transportación del helado, del Lácteo que llega semiduro, pues con este intenso sol comienza la distribución después de las ocho de la mañana; el certificado de calidad orienta climatizarlo a menos 25 grados y la única nevera existente admite hasta menos diez.

“En ocasiones está tan blandito el helado que impide la venta de ese día porque debemos primero congelarlo”, destaca Morales Marzo.

La cámara de refrigeración, con capacidad de hasta 400 tinas que costó 10 000 dólares, permanece rota desde hace ocho meses y está previsto su arreglo en el plan de inversiones del 2012, subrayó el administrador ante la sugerencia de organizar las ventas por horario.

OTRAS IRREGULARIDADES

Acompañadas de Madelaine Quintero López y Yania Skozny Acuña, inspectoras de la Dirección Integral de Supervisión (DIS), detectamos algunas deficiencias que echan por tierra un servicio de excelencia.

En el pedido de la mesa siete se cobró una cuña de cake a 60 centavos sin estar respaldada en la carta menú; al preguntarle a la responsable alegó que eran niños y el dinero no les alcanzaba para comprar otro Turquino o Cake a la moda, argumento rebatido por uno de ellos, Yosiel Saborí Suárez, quien planteó llevar consigo 50 pesos.

Lo correcto era haberla vendido convoyada con el helado, como está establecido, a un precio de 1,60 o de lo contrario las especialidades que requieren de este producto se verán afectadas, máxime si sumamos que las entregas por parte de la Empresa Alimentaria son ínfimas.

Las normas técnicas establecen ofertar 115 gramos (g) de dulce y sacarle a cada panetela 48 cuñas. La matemática les juega una mala pasada a los soderos al picarlas a ojo de buen cubero, como ocurrió en un muestreo donde encontramos 90 g de más en tres raciones, con lo cual afectaban a la unidad.

María de los Ángeles Ureña Expósito, subdirectora de Gastronomía, aclara que “el suministrador debe entregarnos el cake por raciones como expresa el contrato, para evitar exceso de manipulación y violaciones en el pesaje”.

(Continuará)

 

 

 

 

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