Hasta La Habana llegó Espagueti

¡Lunes primero de junio! Temprano llamé a mi primito Sajony  a La Habana para felicitarlo por el Día Internacional de la Infancia.

El aislamiento social nos ha impedido celebrar muchas fechas, ¿cuántos cumpleaños han sido testigos de cantos a distancia y regalos virtuales? Con la COVID-19 se ha perdido la noción del tiempo, las calles están vacías y se comparte el silencio, mientras los pequeños permanecen en casa, cumpliendo con las medidas orientadas por el Gobierno cubano.

Hoy, tal vez, no puedan ir a un parque o compartir con sus amigos, pero tienen un hogar convertido en área escolar y recreativa.

Foto: Melissa Mavis Villar De Bardet

Entre los edificios de La Demajagua me percaté de que algo inusual ocurría. Estaban en la calle los integrantes del Consejo de Defensa de la zona, del Ministerio del Interior, de las organizaciones y promotores culturales. Eran las dos y media de la tarde cuando se escuchó un sonido a lo lejos que hizo salir a todos a pasillos y balcones ¡Me voy a bailar con los pitufos, baila, baila sin descansar. Me voy a bailar con los pitufos!, una ola de aplausos estalla al compás de la música que rompía el silencio de este lunes.

Dos carros fueron cómplices de tanto bullicio. En el ómnibus venían los miembros del Consejo de Defensa Municipal, encabezado por su presidenta Zunilda García Garcés, quienes tuvieron similar iniciativa el primero de mayo en amplio recorrido por comunidades. Los acompañaban, además, artistas y otros en apoyo al homenaje.

Esto no era todo, se escuchaba la voz del payaso Espagueti, quien venía en un camión lleno de globos de colores rojo, negro y verde que combinaban con su vistoso traje. Al rato este sacó una maleta donde se leía: “Felicidades infantes”, su guitarra y una marioneta que bailó ante cada balcón.

Foto: Melissa Mavis Villar De Bardet

Así La Demajagua inició este festivo periplo que desafió la lluvia, las tensiones y hasta la distancia que separa a varios poblados, esta vez unidos por la risa y el agasajo.

Y esa no fue la única distancia vencida; al llegar a casa llamé por teléfono a Sajony otra vez y le puse el video con las ocurrencias de Espagueti, mientras yo disfrutaba su contagiosa risa y recordaba mis tiempos infantiles como si fuera hoy.

Foto: Melissa Mavis Villar De Bardet

También reflexioné que no solo felicitamos a los infantes, que en medio de la pandemia resultan ser los más fuertes, sino al personal de la Salud, que ha logrado dar de alta en el país a la mayoría de los niños que resultaron positivos a la COVID-19 y continúan trabajando para que ellos tengan un futuro feliz, porque como dijera José Martí: “…los niños son la esperanza del mundo”.

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Melissa Mavis Villar De Bardet

Estudiante de Periodismo en la Universidad de La Habana

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