Guardianes del silencio en su 60 aniversario

En etapa tan temprana como el 26 de marzo de 1959 nacieron oficialmente los órganos de la Seguridad del Estado, sin embargo ya desde la lucha insurreccional se forjaron los antecedentes de esas fuerzas devenidas escudo infranqueable de Cuba Socialista, contra el que aún se estrellan las avanzadas tecnologías del imperio y los millones de dólares destinados a financiar la contrarrevolución.

A lo largo de estos 60 años esos hombres y mujeres, muchos de ellos aún en el anonimato, han frustrado y siguen derrotando los planes lanzados por Estados Unidos, porque además de las profundas convicciones, consagración, profesionalidad e ingenio que los caracteriza, están siempre junto al pueblo, que multiplica sus fuerzas.

Son muchos quienesen el mundo se asombran, entre otros ejemplos, de que a lo largo de más de medio siglo de Revolución su histórico líder, Fidel, evadiera más de 600 atentados organizados por la macabra CIA, pero más se sorprendencuando conocen que en ello jugaron un papel decisivo los combatientes de la Seguridad.

Ellos son Fidel, el hombre al que defendieron en múltiples ocasiones y al que acompañan todavía, porque él vive en los continuadores y en su legado a nunca bajar la guardia ante el poderoso enemigo.

Enorgullece reconocer junto a la labor de los fundadores, a combatientes noveles que prosiguen desarticulando planes criminales y subversivos del enemigo y desenmascarándolos.

En el territorio muchos han protagonizado calladas hazañas, lo mismo contra el terrorismo y enfrentando sabotajes, que frustrandointentos de secuestro de naves aéreas y marítimas, así como a la subversión.

Uno de esos titanes pineros fue Carlos Serpa, el agente Emilio de la Seguridad, quien durante años arriesgó su vida de forma anónima para desarticular los planes del imperio, y cuando pudo revelar públicamente su identidad para denunciar esas patrañas, fue porque otros héroes del silencio continuaron en las posiciones más difíciles para descubrir a tiempo las criminales acciones.

Pero esas riesgosas misiones pueden cumplirse porque sus protagonistas son el pueblo mismo y están curtidos en el fragor del combate y la firmeza que inspira la justeza de la causa que defienden.

(*) Colaborador.

 

 

 

 

Isla de la Juventud
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