¿Golpe de Estado desde la cárcel?

Fue frustrado en territorio pinero donde los revolucionarios asumieron el control político y militar desde los primeros días de enero de 1959.

Armando Hart en los primeros años de la Revolución
Foto: Archivo del autor

En su testimonio Mis últimos días de la cárcel y los primeros del triunfo Armando Hart Dávalos, de la dirección del Movimiento 26 de Julio y quien se encontraba recluido en el Presidio Modelo, narra: “Dentro de la cárcel poseíamos clandestinamente un radio en la galera, que custodiaba el compañero Casto Amador. Transcurrían las semanas finales de diciembre de 1958. Pasamos la noche del 24 escuchando las noticias acerca de los avances de las tropas rebeldes, y conocimos de las fuerzas que al mando de Almeida se acercaban a Santiago, de la marcha de Camilo y el Che hacia el centro de la Isla, y de la toma de distintos pueblos en esa región.

“A propósito de la invasión a Occidente, Barquín dijo: ‘No es posible que esto sea así, porque militarmente ello no es factible’, y un compañero le respondió: ‘Coronel, lo hicieron porque no sabían que era imposible’. El ambiente general de la galera era de ascenso revolucionario.

Foto: Archivo del autor

“Se ha comentado que Ramón Barquín –coronel batistiano, encarcelado en presidio– estaba promoviendo un golpe de Estado desde la cárcel, a partir de sus contactos con el Ejército, sus relaciones con la Embajada norteamericana, y que su objetivo era neutralizar la victoria de la Revolución…

FRUSTRADAS LAS PRETENSIONES

“…En las primeras horas de la madrugada del histórico Primero de Enero –prosigue Hart– recibimos el ¡notición! por la radio… Todos nos empezamos a preparar para salir, pero los guardias no lo permitían. Allí nos mantuvieron hasta las dos o las tres de la tarde, cuando se apareció un grupo de oficiales para buscar a Barquín y a los presos militares. Querían utilizar esta última carta contra el movimiento popular.

“Los oficiales llegados de La Habana pretendían que los civiles nos quedáramos presos en la circular. Barquín asumió similar posición.

“Borbonet, Fernández –José Ramón Fernández Álvarez, del ejército allí preso que se puso al servicio de la Revolución–, otros militares y la Dirección del Movimiento 26 de Julio, les planteamos que tal cosa era inaceptable. Fui a discutir con Barquín y le exigí la liberación de todos los presos políticos.

“…Las pretensiones de dejarnos recluidos a los compañeros del Movimiento fueron frustradas por la unidad con que actuaron Borbonet, Fernández, los militares que ellos capitaneaban y la masa de militantes del 26 de Julio que nosotros representábamos”.

Aquí también desde los primeros momentos se enfrentaron maniobras para sabotear la Revolución, entre ellas la fraguada por la Agencia Central de Inteligencia (Cia) del gobierno de Estados Unidos alrededor de Ramón Barquín, coronel del régimen batistiano, encarcelado en presidio, una vez fracasado todo lo previsto por la figura del general Eulogio Cantillo, así como también acciones diversionistas, al propiciarse la fuga de presos comunes el día primero, situación que fue normalizada en pocas horas.

ESTOCADA A FONDO

La liberación de los presos políticos, en las condiciones de la isla constituía una de las primeras medidas y estocada a fondo contra el régimen dictatorial y premisa para la marcha de la Revolución triunfante, ya que esos presos políticos, ante la ausencia aquí del Ejército Rebelde, devinieron decisivo sostén, junto al pueblo revolucionario, de las fuerzas encargadas de asegurar el triunfo y los trascendentales cambios.

Dentro y fuera de Presidio se forzó la liberación de los revolucionarios encarcelados y a la entrada del penal estaban concentrados los pineros.

No fue cuestión de una jornada, sino resultado de la gran unidad lograda por las milicias, organizadas desde la cárcel por el Movimiento Revolucionario 26 de Julio y las nucleadas a raíz de la victoria por diversos sectores del pueblo, guiadas por el movimiento.

APORTE DE HOMBRES Y ARMAS

En su relato de esas históricas jornadas prosigue evocando Armando Hart: “…Se designó a Jesús Montané para la dirección civil del municipio de Isla de Pinos, y el día dos, como a las diez de la mañana, con un discurso en el portal del Ayuntamiento tomó posesión como alcalde.

“A medianoche, nos llamaron los compañeros que habíamos enviado junto a Barquín y nos informaron que el ejército de Batista estaba derrotado; nos aconsejaban que esa misma madrugada saliéramos hacia la capital. Así lo hicimos en las primeras horas del 2 de enero. Viajamos en un avión, cargado de hombres y armas hacia el aeropuerto de Columbia, hoy Ciudad Libertad”. Otro temprano aporte a la Revolución.

Aquel primero de enero de 1959 la segunda ínsula cubana,fue el primer territorio, más allá de Santiago de Cuba y algunas localidades ocupadas por el Ejército Rebelde, donde los revolucionarios asumieron el control absoluto del poder político y militar de la Revolución triunfante.

Isla de la Juventud
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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