Ganar en cultura ciclónica

Foto: Tomada de Internet

La temporada ciclónica que comprende desde el primero de junio hasta el 30 de noviembre es bien conocida por los cubanos, especialmente los de la zona occidental.

Tras el embate de diversos eventos meteorológicos que han amenazado vidas y bienes materiales, es normal que cada año al formarse el primer fenómeno comience el susto de lo que se sabe incontrolable pues, si no pasa por nuestra zona, de seguro sí lo hace por algún otro rincón del país donde tenemos familiares o amistades.

En mi memoria quedaron grabadas por siempre las desoladoras imágenes que de esta Isla dejaron el Gustav y el Ike en 2008, pero los más adultos recordarán sin dudas otros con similares rastros dejados a su paso.

Sin embargo, pese a conocer las medidas que se deben implementar ante la llegada de este periodo, muchos olvidan que hay que estar como dice el eslogan de la televisión, preparados y alertas.

El ejercicio Meteoro mucho influye en el estado en el que los territorios se enfrentan a los fenómenos meteorológicos, pero es imprescindible también el ejercicio individual de tomar conciencia.

Sobra decir que podar los árboles y limpiar los registros de alcantarillas están entre las principales acciones que esta etapa amerita, pero lo más importante es saber que la disciplina resulta la mejor arma para contrarrestar pérdidas.

La estrategia gubernamental para la reducción del riesgo de desastre, ideada por el  Comandante en Jefe Fidel tras el ciclón Flora en 1963, ha evolucionado con el paso del tiempo manteniendo como premisa la salvaguarda de nuestra nación, mas, esta es una meta en la que todos podemos aportar.

En este 2019, según especialistas del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, el comportamiento de la temporada ciclónica debe ser próximo a lo normal, con el desarrollo de 11 organismos, de los cuales seis pudieran alcanzar la categoría de huracán, aunque no se descartan cambios debido a la evolución del evento El Niño-Oscilación del Sur.

Andrea, Barry, Chantal, Dorian, Erin, Fernand, Gabrielle, Humberto, Imelda, Jerry, Karen, Lorenzo, Melissa, Nestor, Olga, Pablo, Rebekah, Sebastien, Tanya, Van y Wendy, son nombres que bajo otras circunstancias podríamos incluso adorar, pero conociendo que son nuestros posibles enemigos naturales este año, mejor ni pensar en ellos.

La capacidad de respuesta que hoy muestran los cubanos es de destacar, pero hay que enriquecerla día a día. No basta acrecentar los cuidados cuando estamos ante la inminencia de un ciclón y la fase informativa nos toma por sorpresa, prevenir de forma permanente es nuestra mejor opción; para ello debiera ser prioridad educar a las nuevas generaciones en los diferentes espacios de socialización como centros de trabajo, escuelas y hogares en lo que bien pudiera llamarse “cultura ciclónica” que las experiencias nos han legado.

Defensa_civil_cubana

 

Isla de la Juventud Opinion
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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